Finanzas

Vicky Bakery en camino a las franquicias

La variedad de pasteles y dulces en la vitrina de la nueva sede de Vicky Bakery en Coral Gables.
La variedad de pasteles y dulces en la vitrina de la nueva sede de Vicky Bakery en Coral Gables. el Nuevo Herald

En Coral Gables, vecina a la corte del distrito, Vicky Bakery acaba de conquistar una esquina más, incluida la ventanilla, desde donde se venden coladas o café con leche a quienes hacen su parada de prisa camino al trabajo o transitan por el área.

Dentro, las vitrinas exhiben una variedad de pasteles rellenos de guayaba, queso crema, o los cangrejitos rellenos de carne y las croquetas, aparte de los sandwiches cubanos y las tortas para cumpleaños y ocasiones especiales.

“La reacción de la gente ha sido positiva en el vecindario, sobretodo, no hay muchos lugares en el área para conseguir café por $1”, dijo Mike Belaustegui, uno de los propietarios del lugar, inaugurado en octubre.

Belaustegui y su socio José Soto consideran que su negocio, el número 13 de esta cadena de pastelerías propiedad de miembros de la familia Cao, es como el precursor de la expansión hacia un sistema de licencias y franquicias.

Vicky Bakery abrió su primera sede hace 42 años en Hialeah. Entonces, era la realización del sueño de tener un negocio propio de Antonio y Gelasia Cao, una pareja que emigró en 1968 de Cuba a Miami, con sus dos hijos. Se conocieron trabajando en La Vencedora, en Cárdenas, una reconocida pastelería de la época. El trabajaba como panadero y ella como cajera.

Con sus ahorros de años, finalmente, en 1972, compraron un pequeña panadería en Hialeah y Vicky Bakery empezó a distribuir pastelitos de guayaba, con la misma receta que Antonio los hacía en Cuba y que no ha cambiado en todos estos años.

“Los abuelos empezaron con una pastelería que no abría al público, sino que producía para surtir a los camiones de lunch. Por cuestiones de licencia, debieron abrir al público y así se inauguró el primer negocio”, recordó Antonio J. Cao, de 30 años, nieto del fundador e hijo de Pedro Antonio Cao, presidente de Vicky Enterprises.

“El abuelo, que tiene 82 años, es quien hoy se encarga del control de calidad”, agregó.

Cao se ha propuesto convertir el legado de su abuelo y de su padre en una franquicia que se extienda a otras ciudades del país. Conoce el negocio desde niño.

“Yo crecí viendo a mi familia en el oficio. Me ponía mi delantal a los 8 años y ya sabía lo que quería hacer. Hoy vendemos más pasteles de guayaba que todas las pastelerías de Miami juntas”, destacó.

Cao se basa en las cifras de su proveedor, ABC Bakery Supplies, que indican que Vicky Bakery es su comprador más grande de pulpa de guayaba. Según la compañía proveedora, compraron un promedio de 100,000 libras de la pulpa en el 2014.

“Nos movemos a la expansión, por ahora estamos trabajando con licencias para abrir otros negocios, pero lo próximo serán las franquicias. Además, es la primera vez que hacemos publicidad, pusimos en vallas en la ciudad para promover la marca”, dijo Cao. Una de las vallas esta colocada cerca a Palmetto y la 103 Avenida.

Belaustegui, amigo de la infancia de Cao y vecino de la familia, graduado en negocios en FIU, es el primero en tener una licencia de Vicky Bakery. Trabajó en su adolescencia en las pastelerías y a su negocio lo describe como la auténtica pastelería cubana tradicional con toque moderno y contemporáneo. Allí se introdujeron los mini cupcakes y los mini flanes, que son populares en las celebraciones de hoy en día.

Como parte de la expansión de Vicky Bakery Enterprises, en febrero del 2015 entrará en funcionamiento un warehouse de 16,000 pies cuadrados, donde se centralizará la producción de los productos, que en la actualidad se hace en tres sedes distintas. Esta central abastecerá todos los negocios.

“Algunos productos se llevan congelados y se hornean en cada localidad”, precisó Cao.

En cantidades industriales, asegura, la receta seguirá siendo la original, la de hace 42 años.

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