Ante una subida de las tasas de interés
Todo indica que en el próximo año los intereses bancarios subirán. Cuando esto ocurra, los ahorristas tendrán una buena razón para poner su dinero a trabajar en los bancos. Los depósitos actuales vinculados a cuentas de ahorros, certificados de depósito y otros instrumentos financieros ofrecidos por las instituciones bancarias, tendrán entonces una razón de ser para los depositarios.
Quien recibe actualmente un uno por ciento (1%) de interés, en sus instrumentos de inversión monetario puede sentirse más que satisfecho. Desde luego, conozco a algunos que reciben hasta tres (3%) y cuatro por ciento (4%) de interés anual por su dinero; pero han tenido que depositar millones de dólares, por largos períodos, para poderlo lograr; lo cual no tiene mucho sentido práctico.
Por otra parte la inversión en acciones y bonos no complace a muchos por la inseguridad que viene atada a sí misma. Cierto es que quienes cuentan con un vasto conocimiento del mercado bursátil, buen asesoramiento, buen tino y buena suerte, reciben pingües ganancias anuales; pero definitivamente no constituyen la mayoría de quienes invierten en los diferentes mercados.
Esta quizá sea una de las principales razones por las cuales se ha disparado la inversión en bienes inmuebles en los últimos tiempos, pues a pesar de haber existido una devastadora, desagradable y muy cercana experiencia que condujo a la ruina a muchos inversores en inmuebles, los bienes raíces constituyen una de las formas más seguras y más rentables en la actualidad de poner a trabajar el dinero. Pero ¿que sucederá cuando la tasa de interés que paguen los bancos sea de cinco por ciento (5%) anual?
Muchos quienes hoy tienen propiedades inmobiliarias como medio de inversión, reciben del cinco al siete por ciento (5-7%) de retorno anual; y apuesto a que, de conseguir lo mismo en transacciones bancarias (menos demandantes en su administración por la esencia del manejo de las mismas), analizarían la posibilidad de vender sus inmuebles y cambiar de giro.
Este tipo de decisión provocaría un alza en la oferta de inmuebles para la inversión, lo que causaría una caída en el precio de los mismos, ya que la demanda sería menor al existir otros renglones en los cuales hacer inversiones inteligentes, para lograr resultados similares con menor esfuerzo. Los dueños de propiedades de mayor edad, así como las personas a las cuales se les dificulta administrar propiamente un inmueble, serían los primeros en vender.
Los que vendan en el momento exacto tendrán la ventaja de poder conservar su capital y ponerlo a producir intereses de inmediato, o esperar a que los precios bajen para entonces realizar compras ventajosas; aunque no hay que olvidar que, al dejar la inversión inmobiliaria, abandonarían momentáneamente la ventaja de declarar pérdidas por el valor ajustado del inmueble (uno de los grandes beneficios de la inversión en bienes raíces); así como perderían la cualidad de bienes tangibles respaldando sus inversiones.
Les invito a observar, cuidadosamente, el futuro panorama. Mientras tanto, les dejo con este razonamiento: El dinero solamente tiene valor de uso y valor de cambio, en relación a su valor real, sin que intervenga su valor nominal.
J.A. “Tony” Ruano
es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,
venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2015, 4:59 p. m. with the headline "Ante una subida de las tasas de interés."