Finanzas

Frente al vicio de pedir está la virtud de no dar

Desde mi primer día en el negocio de bienes raíces comprendí que existía una discrepancia significativa entre los que desean vender una propiedad inmobiliaria y quienes pretenden comprarla. Que todo vendedor aspira a vender por un precio superior con que su propiedad puede estar valorada, mientras que jamás los compradores querrán pagar lo que realmente vale una propiedad.

La solución que mi buen amigo Paco Ferrer solía darme, cuando yo le comentaba acerca de este conflicto mercantil, era la siguiente: “Ante el vicio de pedir está la virtud de no dar.”

Hoy enfrentamos nuevamente el vicio de pedir. Sobre todo en lo que a inmuebles multifamiliares se refiere, ya que la demanda por los mismos supera la oferta, y el índice de construcciones nuevas, en este renglón, es prácticamente inexistente en nuestra área.

Hace apenas siete años los urbanizadores compraban edificios multifamiliares a precios nunca antes vistos en la industria inmobiliaria. Por cualquier edificio bien ubicado, bien mantenido, con amplio parqueo y con habitaciones espaciosas, estaban dispuestos a pagar precios que oscilaban entre $70,000 y $100,000 por puerta, con la esperanza cifrada en ventas que les produjeran no menos de $20,000 por unidad al revender las mismas como condominios; pero actualmente esa no es la realidad del mercado.

Hoy día existen propiedades multifamiliares que a duras penas sustentan el monto de la deuda por la que han sido hipotecadas; pero que sin dudas muestran ganancias operacionales, dado a la nobleza de las mismas o a su excelente ubicación y administración; pero… ¿qué pasará cuando haya que renovar el préstamo existente?

Quienes hayan comprado las propiedades al contado no tienen por qué preocuparse; pero ¿que pueden esperar quienes recurrieron a un préstamo para adquirirlas?

Las instituciones financieras están ahora estrictamente reguladas y deben justificar detalladamente los riesgos a tomar, ante cada préstamo que otorgan. Eso significa que no bastará con que la propiedad sea rentable para su operador y que el dueño pueda satisfacer el pago de toda cuota acordada puntualmente, sino que, la valorización de la misma debe responder a los parámetros establecidos para los préstamos en inmuebles de su tipo y uso, en su zona.

Es mi criterio que, en los próximos tres años, habrá un aumento significativo en los precios de las propiedades multifamiliares del sur de la Florida, y que dicho aumento ya comenzó a registrarse. Ojalá esté equivocado, pero lo dudo.

Aun con esta reciente historia afectando el diario vivir de nuestra sociedad, hay compradores activos en el mercado, que reaccionan tímidamente ante los precios actuales y se niegan a someter ofertas para adquirir propiedades temiendo que les sean rechazadas. Mi mejor consejo a estos compradores es que no duden, que sometan sus ofertas de compra y que nos permitan trabajar, pues nosotros, los corredores inmobiliarios, sabemos que nada es más convincente ante el vicio de pedir, que la virtud de no dar.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

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