Los bienes raíces como refugio de inversión
Cuando el mercado bursátil funciona en óptimas condiciones y los instrumentos financieros responden a las expectativas de los inversores, solo la relativa seguridad que brinda la explotación y tenencia de bienes raíces hace que el mercado inmobiliario se justifique.
La duda que siempre acompaña a quienes invierten en acciones es la inseguridad del resultado de las operaciones. Una compañía de la cual se posean acciones, puede cerrar un año fiscal con fabulosas ganancias, y el portador de las mismas puede no recibir dividendo alguno de este ejercicio.
¿Qué cómo es posible? Pues de la manera más sencilla de explicar: Basta que el aumento del salario anual y los beneficios relacionados al empleo para ejecutivos y empleados de la compañía, haya sido generoso y ¡puff!, las ganancias existieron, pero desaparecieron.
Otras causas de merma en las ganancias en la distribución anual son las relacionadas a gastos vinculados con mejorías realizadas a inmuebles e infraestructuras, o con la compra de maquinarias, herramientas, equipos, etc.
El que invierte en acciones debe estar consciente, en todo momento, de que su capital estará a la disposición de terceros, los cuales tendrán el derecho de hacer lo que consideren pertinente para realizar eficazmente sus funciones; y como por lo regular las acciones que detenta un inversionista son una fracción mínima del total general de las mismas, pues los inversores tienen que acatar lo que aquellos que hayan sido designados y autorizados hagan con su dinero.
El mercado bursátil representa un juego en el cual se emplea un elemento financiero, con presencia prácticamente intangible, al que se le adjudica un valor determinado, y sobre el cual no se tendrá dominio alguno, durante el tiempo en que el mismo esté trabajando. Es por ello la constante actividad de compra-venta de acciones, pues ahí está la verdadera esencia del negocio.
El mercado de bonos difiere del mercado de acciones en que el primero está relacionado con gobiernos o con instituciones gubernamentales, y aunque no deja de presentar riesgos, estos se reducen considerablemente. Desde luego, los bonos, por lo regular, pagan menos dividendos que las acciones y son más difíciles de liquidar.
Los instrumentos financieros a plazo fijo y las cuentas de ahorro, tienen el inconveniente de enfrentar la pérdida de valor constante del circulante, producto del incremento de la inflación. Hay que recordar que el dinero tiene dos valores: valor nominal y valor real y dos funciones: función de uso y función de cambio.
El valor nominal representa el valor asignado al circulante, mientras que el valor real señala lo que puede compra el mismo. Un buen ejemplo es el actual bolívar venezolano. El bolívar sigue teniendo el valor asignado a un bolívar (valor nominal); pero no compra lo que está supuesto a representar su valor (valor real), por lo tanto su valor se ha depreciado.
Por el contrario, un inmueble representa algo tangible, imperecedero, irrepetible y necesario. Por ello, los bienes raíces seguirán teniendo una gran demanda en el mercado.
J.A. “Tony” Ruano
es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,
venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2015, 4:00 p. m. with the headline "Los bienes raíces como refugio de inversión."