Finanzas

La hipoteca revertida y la oportunidad de mejorar su vida

En días pasados, mientras hacía la visita a unos amigos, una pareja que también visitaba el lugar solicitó mi opinión acerca de las hipotecas revertidas.

Dado lo informal del sitio para la conversación, les informé que a mi criterio era una gran herramienta para los propietarios mayores que aún pagan una hipoteca, y les prometí ampliar mi comentario en esta columna.

La hipoteca revertida no data de mucho tiempo, y parece que su existencia se acorta, dadas las anomalías surgidas en su esencia últimamente. Esta modalidad de hipoteca fue creada durante el gobierno del presidente Ronald Reagan, con el fin de posibilitar que los ancianos que así lo desearan, pudiesen vivir sus últimos años sin abandonar sus casas, independientemente de sus recursos financieros.

Los únicos compromisos financieros que tendrían los que hagan este tipo de hipoteca serían: el pago de impuestos y seguros vinculados a la propiedad, además de pagos relacionados con asociaciones de propietarios, de estar establecidos. El otro requisito sería mantener apropiadamente el inmueble.

Calificar para este tipo de hipoteca es muy fácil si los propietarios son mayores de 62 años.

Primeramente es necesaria una entrevista con un financista especializado para analizar si es posible la transacción, para lo que se consideran la deuda hipotecaria existente y el valor de la propiedad. Seguidamente es indispensable una valorización del inmueble.

Si la propiedad posee el valor requerido en el mercado, si sus propietarios tienen la edad requerida por la ley, y la relación directa del valor del inmueble con la deuda hipotecaria lo permitiera, los trámites se reducirán a llenar las solicitudes y presentar la documentación correspondiente, y todo sin necesidad de llevar dinero al cierre, pues los costos se sumarán a la nueva hipoteca.

No importa las condiciones de crédito que tengan los propietarios ni el capital que tengan en su cuenta bancaria, y menos aún sus ingresos; pues esta hipoteca está diseñada para ayudar a personas de la tercera edad. Inclusive, de unos años acá, se hacen reservas para satisfacer el pago de impuestos y seguros, en casos que lo ameriten.

En la mayoría de las ocasiones los propietarios reciben al cierre considerables sumas de dinero, provenientes de la plusvalía acumulada en el inmueble. No pierden el control de la propiedad –pueden venderla si lo desean– y al fallecer el último de los titulares, sus herederos pueden retener el inmueble –si es de su interés– y liquidar la deuda existente, con un descuento de un cinco por ciento (5%) del total. O pueden vender la casa, liquidar la hipoteca y retener las ganancias, o dejarla ir.

Es por ello que me pregunto: ¿Por qué hay personas que pueden lograr tipo de hipoteca pero sin embargo siguen trabajando para mantener una hipoteca al día? ¿Qué motivo puede impedir utilizar ese capital acumulado, existente en paredes y los cimientos, para disfrutar mejor de los últimos años? ¿Qué motivos impulsan a ciertos ancianos a renunciar al disfrute pleno de lo que les queda por vivir, solo por hacerle la vida más fácil a hijos adultos que pueden solventar sus problemas por sí mismos?

Deje que cada quien haga su vida. Disfrute lo que pueda mientras pueda.

J.A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico

de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 3:42 p. m. with the headline "La hipoteca revertida y la oportunidad de mejorar su vida."

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