Finanzas

Conversando con un lector ocasional

Nadie tema. No voy a dar un discurso religioso. Simplemente me estoy situando en el sitio desde el cual suelo escribir mi columna semanal. Desde acá puedo ver a la distancia, que es lo que todo aquel que escribe sobre economía y finanzas debe hacer, pues comentar acerca de lo que todos pueden observar a simple vista, solo es redundar en el presente, o preparar un documento para la historia.

Hoy veo las ventajas de hacer esto, puesto que en días pasados recibí el correo electrónico de un lector, el cual dice que nunca me lee (la verdad que no entiendo cómo puede enterarse de lo que escribo), reclamándome inexactitudes en mis comentarios del 2007, relacionados con la burbuja inmobiliaria y criticándome acremente por mi reciente columna sobre las hipotecas revertidas.

Dicho lector ocasional me reclama que en el 2007 le dije, respondiendo a uno de sus correos, que no existía una burbuja inmobiliaria y que sin embargo, sí hubo burbuja.

En aquella ocasión él se basaba en una de mis columnas en las que recomendaba la unión de dos familias para comprar un dúplex, ante el alza de los precios. Según su criterio, él consideraba que era preferible alquilar que comprar, pues la renta, en esos momentos, era más barata que el pago de una hipoteca a 30 años. El problema es que él enfocaba la situación con luz corta, en medio de la noche.

Explotó entonces la crisis financiera de las hipotecas subprime, y aclaro, crisis financiera, a causa de hipotecas amañadas ofrecidas por financistas inescrupulosos, lo que provocó la caída de los precios de los inmuebles, por la cantidad de ejecuciones hipotecarias a que conllevó la misma, arrastrando consigo el capital invertido por muchos.

Ocurrió que algunos especuladores tomaron ventaja del ajuste natural de los precios en los inmuebles, utilizaron el rejuego financiero, se retiraron a tiempo y luego esperaron a que cundiera el pánico para comprar las propiedades embargadas –directamente de los bancos–, rentarlas y sentarse a esperar el momento propicio para venderlas nuevamente.

Ya a principios del 2013 las propiedades se apreciaban lo mismo que a finales del 2007, y hoy día el precio de los inmuebles se ha duplicado con creces, comparado con los precios alcanzados durante el llamado boom inmobiliario.

De las rentas, ni hablar: Hoy, un apartamento de un dormitorio, en cualquier zona obrera del Condado, se alquila por más de $900 al mes. El alquiler de una casa asciende a $1,800 mensuales como mínimo, y hay una lista de espera. Esto demuestra que la compra del consabido dúplex tenía sentido y que el avalúo de la propiedad era firme.

En cuanto a la hipoteca revertida: Solemos juzgar a los demás desde nuestra propia perspectiva; pero no todos tienen ahorros, una sólida entrada mensual, salud o deseos para seguir luchando, luego de una larga vida laboral. Hay quienes desean viajar, comprar un barco, remodelar la casa. “No disparar un chícharo más” y todo su capital está inmerso en su vivienda. Entonces, ¿por qué no aprovecharlo?

Dejar de vivir lo posible o anhelado, para legar el patrimonio establecido, es inhumano e irracional; además, las herencias suelen destruir familias.

¡Viva su vida!, y el que venga atrás, que arree la yegua.

J.A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2015, 4:58 p. m. with the headline "Conversando con un lector ocasional."

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