Finanzas

García-Tuñón: Nuestra resolución de Año Nuevo más importante

el Nuevo Herald

Tengo buenas y malas noticias.

Primero las malas noticias. Todos hemos escuchado las estadísticas deprimentes sobre las resoluciones de Año Nuevo. Según una investigación de la Universidad de Scranton, mientras que casi el 45% de los estadounidenses se compromete a tenerlas, solo el 8% las concretan.

Dicho eso, en vez de enfocarme en las razones por la que muchos de nosotros abandonamos nuestras metas de Año Nuevo, dedicaré esta columna a una serie de consejos sobre qué hacer para aumentar nuestras posibilidades de éxito con nuestras resoluciones relacionadas con el trabajo y ofrecer una simple sugerencia que creo que cada dueño de negocio — de hecho, todo el mundo —debería centrarse en el 2016.

Así que aquí está la buena noticia. Según un artículo publicado por Dan Diamond en Forbes.com, una nueva investigación sobre la función cerebral está revelando por qué nos comprometemos a crear resoluciones de Año Nuevo y, más importante, cómo podemos mantenerlas. Diamond ofrece cuatro consejos prácticos para resoluciones que se pueden alcanzar:

▪ Que sea sencilla: Esencialmente, el rodaje de la luna puede ser tan psicológicamente desalentador que terminamos no lanzándonos con esta iniciativa.

▪ Que sea tangible: Las metas deben ser medibles por métricas alcanzables.

▪ Que sea obvia: Los expertos recomiendan trazar sus metas de alguna manera. Para algunos, crear una clara lista de tareas es un recordatorio suficiente.

▪ Siga creyendo que puede hacerlo: Los investigadores encontraron que las personas se desempeñaron mejor o peor [en pruebas], dependiendo de su creencia en la durabilidad de la fuerza de voluntad.

Con estas pautas en mente, me gustaría ofrecer una simple sugerencia para una resolución relacionada con el trabajo que espero que mis lectores pongan en práctica en el 2016: Si usted es propietario de un negocio, discierna el propósito de su negocio más allá de las ganancias. Si usted no es dueño de un negocio, distinga el propósito de su trabajo más allá de sus ingresos. En cualquier caso, tomemos el tiempo este Año Nuevo para entender el por qué hacemos lo que hacemos en términos del valor que creamos para los demás, a través de nuestro trabajo y comprometámonos a permitir que ese propósito guíe nuestros esfuerzos en el trabajo.

Sé que en los negocios nos han enseñado a centrarnos en los aspectos más pragmáticos, como el “qué” y el “cómo” hacemos lo que hacemos para que podamos maximizar la eficiencia y aumentar la riqueza de los accionistas o de los ingresos. Pero a pesar de lo que podemos pensar, eso es solo una parte de la ecuación para lograr el éxito. Un propósito nos ofrece el “por qué” detrás de todo, más allá de la ganancia.

Lo que hacemos y cómo lo hacemos es importante, pero la razón detrás de lo que hacemos es “más importante” porque en el mundo de los negocios — donde la mayoría de las personas sienten que están ahogándose en un mar de ambigüedad, tratando de salir adelante y distinguirse de sus competidores — el qué y el cómo de los negocios son bastante difíciles en sí. No en balde, muchos abandonamos nuestras resoluciones. El “por qué”, sin embargo, nos ayuda a navegar hasta las aguas más turbulentas en nuestro viaje hacia el éxito, y nos da una mayor sensación de plenitud.

Como el filósofo alemán famoso del siglo 19, Friedrich Nietzsche escribió una vez: “El que tiene un ‘por qué’ para vivir, puede soportar casi cualquier ‘cómo’”.

¡Feliz Año Nuevo!

Manny García-Tuñón es columnista de El Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y construcción de Miami

manny@unosminutosconmanny.com

www.unosminutosconmanny.com

Twitter: @MGTunon

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