Finanzas

El 2016, un año para inversiones razonables

El 2016 será año de elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y cuando digo será, es precisamente porque este nuevo año estará sobrecargado de energía política en cada uno de sus minutos y segundos, aún después de que hayan sido elegidos los encargados de continuar con el liderazgo del país que figura a la cabeza del mundo.

El trayecto, hasta el día de la votación inclusive, podrá compararse al caminar sobre ascuas: Si andas muy despacio corres el peligro de sufrir quemaduras, mas si corres sobre ellas ni sentirás su calor, ni percibirás el beneficio que el reto implica; entonces lo aconsejable es andar a paso ligero y con un alto grado de concentración, en busca de evitar errores que puedan producir laceraciones profundas, que impidan conservar el dominio de la realidad y del futuro.

De todas formas y maneras los grandes inversionistas procurarán saber primeramente el rumbo que tomará el país, antes de vaciar sus bolsillos para iniciar otro gran proyecto. Esa ha sido la regla -no escrita- en todo año de elecciones en Norteamérica. Desde luego, el capital no puede mantenerse ocioso porque decrecería a diario, por lo que será movido internamente, en inversiones menores, hasta que se vea la luz al final del túnel y se decida el rumbo a seguir en el próximo cuadrienio.

Teniendo en cuenta que toda inversión representa un riesgo, en el campo de los bienes raíces todo movimiento tiene que ser muy bien analizado. No existe espacio posible -en este año 2016- para la improvisación y menos aún para especular. Así veremos menos compras de propiedades de riesgo y más transacciones basadas en el retorno inmediato y relativamente seguro.

La compra de propiedades de lujo continuará, pero a un paso mucho más lento, por lo cual los precios de las mismas se afectarán –ley de oferta y demanda-; aunque si en Venezuela se produjera una desbandada de funcionarios chavistas, debido a los nuevos aires políticos que según se espera sacudirán a ese país andino, el panorama podría cambiar, y Miami conocería entonces a otro tipo de emigrante venezolano. Lo mismo puede suceder con los argentinos y con los brasileros, los cuales se mantienen a la expectativa del giro político que zarandeará su realidad, para tomar una decisión definitiva.

Las inversiones inmobiliarias –a pequeña escala- seguirán a paso normal. Aunque a mi juicio se construirán y negociarán más propiedades multifamiliares, en este 2016, que en los pasados tres años; primeramente porque satisfacer la necesidad de propiedades para la renta es imperativa en el condado; y en segundo lugar porque la demanda es altísima y bien remunerada. Motivo por los cuales las instituciones financieras no objetarán los préstamos para la construcción de este tipo de inmueble.

Algo similar ocurrirá con los espacios industriales y para almacenamiento, los cuales serán objeto de alta demanda, una vez aumenten las actividades en el puerto de Miami; lo cual se espera ocurra para mediados del año entrante, una vez que terminen las obras de ampliación en el Canal de Panamá.

Les deseo a todos un feliz año 2016 lleno de dicha y bonanzas; pero ante todo que puedan disfrutarlo con salud.

J.A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de diciembre de 2015, 1:47 p. m. with the headline "El 2016, un año para inversiones razonables."

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