Se avecinan cambios en los parámetros de crédito
Hace unas semanas, justo antes de las fiestas de Navidad, acompañé a un cliente a un banco para pedir un préstamo. El hombre quería comprar un apartamento y era la primera vez que acudía a una entidad financiera con este propósito.
Presencié muy de cerca su frustración ante la multitud de requerimientos que le pedían, entre ellos un buen crédito. En ese momento pensé en el mío, que después de mi divorcio sufrió un considerable tambaleo y que, después de mucho esfuerzo, se encuentra felizmente en vías de recuperación. Me vi sentada en la silla de mi cliente y se me aflojaron las piernas.
Sin embargo, hoy les tengo buenas noticias a todos aquellos que piensan pedir préstamos hipotecarios este año que acabamos de comenzar.
Tanto el Congreso de Estados Unidos como los reguladores federales, están ejerciendo presión sobre las grandes entidades hipotecarias del país para que varíen sus parámetros e incluyan en las puntuaciones de crédito, los pagos regulares que hacen los ciudadanos de a pie como parte de sus vidas cotidianas, como pueden ser la luz, el teléfono y los pagos de alquiler, que ahora se obvian olímpicamente.
Esto es importante, ya que para la gente que no cuenta con muchas tarjetas, ni con crédito, pero que sí son precisos a la hora de pagar sus cuentas mensuales, bajo este nuevo sistema se vería reflejada su constancia, y les serviría para aumentar la puntuación que arrojan las agencias de crédito bajo su “nombre y seguro social”.
Para serles sincera, a mí esto ya me había pasado por la mente. Hace algunos años, cuando decidí cortar todas mis tarjetas de crédito después de mi divorcio, me decía a mí msima: “¡qué pena que las agencias que me otorgan las puntuaciones de crédito no consideren todos los pagos que hago fielmente, todos los meses, y que que estos pasen totalmente inadvertidos”.
Felizmente ahora las cosas parece que van a cambiar.
La agencia federal que supervisa a los dos gigantes hipotecarios, Fannie Mae y Freddie Mac, está ejerciendo presión sobre estas dos entidades para que introduzcan una mayor flexibilidad en las variables que utilizan para establecer la puntuación crediticia de los que solicitan préstamos. Casi a la vez, en la Cámara de Representantes, y con apoyo bipartidista, se introdujo una propuesta, llamada “Credit Score Competition Act” para ampliar el acceso al crédito de los ciudadanos, especialmente de las minorías y aquellos que intentan comprar casa por primera vez.
Según ha indicado alguno que otro congresista, tanto Fannie Mae como Freddie Mac, los compradores de hipotecas por excelencia del país, basan sus decisiones en puntuaciones obtenidas sin tener en cuenta algo tan simple, como puede ser si el individuo en cuestión paga su alquiler a tiempo.
Fannie Mae y Freddie Mac utilizan la puntuación FICO, prevalente en la industria hipotecaria. Este método encajona a los ciudadanos en un abanico de categorías que oscilan entre una puntuación de 300, que es para llorar a mares, ya que no hay quien te dé ni los buenos días, hasta una puntuación de 850 que es para bailar la jota aragonesa, porque te establece como “riesgo ínfimo” y prácticamente te asegura cualquier préstamo que se te antoje.
Sin embargo, como ustedes ven, se ha empezado a cuestionar la validez de este rigor y algunos consideran que ya es tiempo de un cambio de parámetros.
Como gigantes al fin, a estas dos compañías no les hacen mucha gracia los aires de cambio, pero quiéranlo o no, el 2016 apunta que será el año en que no les quedará otra que dar su brazo a torcer.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2016, 4:09 p. m. with the headline "Se avecinan cambios en los parámetros de crédito."