Finanzas

Las normas de convivencia en los condominios

Vivir en una comunidad que esté regida por una asociación de condominios tiene sus ventajas y desventajas. Cierto es que, generalmente, se vive más seguro que cuando cualquiera tiene la posibilidad de llegar a tu puerta sin motivo ni aviso previo, a cualquier hora del día o de la noche, pero también representa vivir regidos por leyes y regulaciones adicionales a las ya existentes ordenanzas municipales y federales.

Sí, es muy bonito saber que generalmente –y digo generalmente porque no todas las asociaciones hacen su trabajo como es debido– el césped estará cortado, los árboles estarán podados, las fachadas y los techos de las propiedades se mantendrán limpios, no habrá autos estacionados en las calles ni en la grama, los propietarios del lugar no harán construcciones o alteraciones en sus propiedades en violación a las reglas establecidas, las calles interiores, estacionamientos y lugares comunes tendrán el mantenimiento requerido, serán asequibles y reunirán las condiciones requeridas para su total disfrute y que la seguridad del lugar funcionará como se espera. Hasta aquí, todo muy lindo, ¿verdad que sí?

Si la asociación realiza su labor con diligencia, inteligencia y tacto, no surgirán enfrentamientos entre propietarios y miembros de la mesa directiva; pero ante todo hay que pensar que los residentes del complejo de casas y/o apartamentos no son robots, sino seres humanos con gustos, anhelos y necesidades propias, y que por otro lado quienes se ofrecen voluntariamente para cubrir los puestos de la mesa directiva en la asociación distan mucho de ser seres perfectos y de conducirse como tales.

Una de las peores cosas que puede suceder en cualquier complejo residencial, regido por una asociación, es que quienes ocupen posiciones cimeras en la mesa directiva carezcan de poder de análisis, adolezcan de falta de sentido común y práctico, o que se les suban los humos de mando a la cabeza – algo que ocurre con alarmante frecuencia. Sin embargo, esto puede corregirse con un poco de buena voluntad, si es que existe el deseo verdadero de servir a la comunidad que se quiere representar.

Los verdaderos conflictos surgen cuando los miembros de la mesa directiva permiten a ciertos propietarios del complejo residencial violar leyes y regulaciones, mientras hacen imposible el pleno disfrute de su propiedad a otros dueños –lo cual es penado por la ley–, acosando a los mismos con regulaciones arcaicas y absurdas, solo por mostrar predominancia.

Algo a tener en cuenta es la evolución de la vida y el avance actual de la tecnología. No es lógico ni se debe obligar a otros a vivir hoy sujetos a leyes y regulaciones creadas en base a condiciones sociales y tecnológicas predominantes a mediados del siglo pasado.

Como prueba cito el ejemplo de Estados Unidos, país que se mantiene a la cabeza de la humanidad porque quienes lo han dirigido, a través de su historia, han sabido enmendar su constitución y ajustar sus leyes, para asegurar que la nación avance acorde a los tiempos, mientras garantiza a sus ciudadanos el bienestar y el disfrute que implica vivir en Norteamérica.

“El respeto al derecho ajeno es la paz”, Benito Juárez.

J.A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración”

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2016, 5:13 p. m. with the headline "Las normas de convivencia en los condominios."

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