Finanzas

Puerto Rico ve con recelo una junta de supervisión fiscal

La crisis fiscal de Puerto Rico no parece soluble ni con la reestructuración de la deuda. En la foto, una calle estrecha del Viejo San Juan.
La crisis fiscal de Puerto Rico no parece soluble ni con la reestructuración de la deuda. En la foto, una calle estrecha del Viejo San Juan. Bloomberg

Los puertorriqueños empiezan a asumir que pronto un grupo de expertos externos tomará el control macroeconómico de la isla, una imposición de Washington para ayudar a Puerto Rico a salir del agujero fiscal en el que ha caído que sin embargo levanta suspicacias por la cesión de poder que supone.

“Reitero que Puerto Rico necesita una junta de supervisión fiscal y no de control fiscal”, defendió el miércoles el presidente del Senado local, Eduardo Bhatia, en relación al temor de que las ramas administrativa y legislativa de Puerto Rico se vean supeditadas a las directrices de gente ajena a la isla.

En ese sentido, dijo que “la democracia puertorriqueña ha dado la facultad y el deber a la Legislatura de Puerto Rico de tomar las decisiones para corregir sus propios problemas”.

“Estamos listos y dispuestos a explicarles a cada uno de los miembros del Congreso las acciones agresivas que ha tomado este gobierno para atender la severa crisis que experimenta Puerto Rico”, apuntó en declaraciones escritas.

Tras la vista del martes en la Cámara de Representantes sobre la situación de Puerto Rico, pocos son los que dudan de que a lo largo de este año la junta de control fiscal externa tomará las riendas de la isla.

“La vista fortaleció aún más el consenso en torno a la creación de una junta como parte fundamental en el proceso de reestructuración de las finanzas y de la deuda de Puerto Rico”, dijo el miércoles al respecto el reconocido economista puertorriqueño Gustavo Vélez.

En esa vista se hizo evidente que los problemas financieros de Puerto Rico, en crisis desde hace una década y sin liquidez para cumplir con sus compromisos de deuda y servicios públicos, no se solucionarán únicamente con una reestructuración de la deuda, que ronda los $72,000 millones.

Al respecto, el presidente de la Cámara de Representantes local, Jaime Perelló, defendió en un escrito que “la aprobación de una junta de control fiscal federal no resolvería nuestro problema inmediato”.

“Urge una acción de Congreso que, más allá de proveer una herramienta que proteja los intereses del país en las negociaciones con sus acreedores, como lo es el acceso al Capítulo 9, contemple medidas de desarrollo económico”, afirmó.

En el fondo del debate aparece la cuestión del estatus político de Puerto Rico, que carece que autonomía respecto a Washington en cuestiones macro, lo que da potestad a Washington para imponer, por ejemplo, la creación de la citada junta.

“Proponer una entidad federal que tenga el poder ilimitado de aprobar o modificar el presupuesto pudiera implicar la reducción de nómina y servicios, afectar convenios colectivos y hasta eliminar agencias de gobierno”, advirtió el exsecretario general del gobernante Partido Popular Democrático (PPD), Jorge Colberg Toro.

Añadió que esta iniciativa “constituye claramente una usurpación de poderes constitucionales reconocidos a la Rama Legislativa y la Rama Ejecutiva de Puerto Rico que tendría que ser rechazada” desde la isla.

“La junta de control fiscal propuesta en el plano federal debe proteger los intereses de los puertorriqueños sin interferir en nuestros derechos como ciudadanos americanos”, dijo al respecto el director de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, Juan Hernández Mayoral.

Añadió, en línea con lo argumentado el miércoles desde diferentes frentes puertorriqueños, que “necesitamos atender la crisis fiscal mediante políticas constructivas en pro del pueblo y no en miras a proteger los intereses de Wall Street”.

El gobierno de Puerto Rico lleva meses pidiendo a Washington que le permita acogerse a la Ley de Quiebras, para poder declararse en bancarrota y reestructurar su deuda, como hizo en su día la ciudad de Detroit.

El particular estatus de la isla permite además un trato desigual en comparación con otros estados en cuanto al reparto de fondos federales, algo que también fue recordado con la intención de que se presione al Congreso para corrija este problema, particularmente llamativo en el ámbito de la financiación de la sanidad pública.

“Sin la intervención del Congreso, se van a seguir recortando miles de millones del sistema sanitario de la isla. Estos recortes llevarán la ya de por sí frágil situación a una profunda crisis humanitaria”, dijo Dennis Rivera, presidenta de la Colación para la Crisis Sanitaria de Puerto Rico.

Esta agrupación reclamó que “Washington dé a la isla las herramientas que necesita para proteger a sus ciudadanos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2016, 4:35 p. m. with the headline "Puerto Rico ve con recelo una junta de supervisión fiscal."

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