Ruano: Localización y capital en la inversión
Miami es un centro de constante movimiento de personas. Van, vienen, pasan, se deslumbran con la ciudad, se establecen en el Downtown, en el centro, en los suburbios, en la playa. Venden sus residencias, se van desilusionados, regresan al poco tiempo llenos de nostalgia; pero lo que si todos intentan, es invertir en este pedazo de Norteamérica.
Actualmente Miami se ha convertido en un sitio estratégico para el futuro económico de Latinoamérica. La privilegiada situación geográfica de la ciudad asegura la importancia que la misma tendrá en el momento del estallido económico de la región; lo cual se vislumbra cada día más próximo y con más seguridad.
Según el razonamiento que prima, invertir en Miami representa colocar el capital en un lugar de Norteamérica con relativa seguridad económica y conveniente localización, y que independiente a ello, está en franco desarrollo.
Además, la ciudad brinda una sólida atmósfera de esparcimiento y negocio internacional, albergando representantes de la banca y las finanzas de las compañías y países más importantes del universo.
El cuerpo de abogados, contadores y demás profesionales necesarios para garantizar las operaciones financieras también está disponible en la ciudad, así como lo relacionado con gestiones administrativas, en varios idiomas; pero hay algo más importante que todo lo referido anteriormente, para iniciar una inversión inmobiliaria en Miami o cualquier otro lugar, y eso es el capital.
Hay quienes piensan que sin capital inicial se puede iniciar una operación financiera que tenga verdadero éxito. Muchos son los que me han contactado, luego de haber asistido a ciertos cursos en los que les aseguran que sin dinero se puede capitalizar en bienes raíces, para que les asesore cómo hacerlo. A todos les he aconsejado no perder el tiempo en esos menesteres. Para invertir en inmuebles, hay que contar con un capital inicial, ya sea propio o ajeno.
Cuando se invierte con capital propio es muy diferente que cuando se trabaja con dinero ajeno. Los intereses que hay que pagar por el dinero que se recibe en calidad de préstamo, pueden sacar de su curso al más decidido de los osados, y dejarlo fuera de juego cuando mejor se considera que está el partido.
Cuando el inversionista invierte con su propio capital está en mejor capacidad de soportar los avatares y cambios imprevistos del mercado, pues las presiones siempre podrán manejarse de forma personal y no dependerán del criterio y/o exigencias de terceros.
En mi larga trayectoria, como consultor y agente de inversiones inmobiliarias, he visto fracasar a muchos por no tener la capacidad de cumplimentar a tiempo las demandas de terceros. La banca presta, pero cobra con creces, y casi siempre en los momentos más difíciles. Sé de muchos que lucharon y trabajaron muy duro, para luego entregarlo todo al banco, ante la imposibilidad de extender un poco más el tiempo para liquidar una deuda.
Para hacer inversiones inmobiliarias no se puede tener presión sobre el tiempo de repago del capital principal —si se invierte con dinero ajeno— ni se debe comenzar ahogado en deudas. Hay que tener siempre en cuenta las variaciones del mercado inmobiliario y los caprichos de la economía.
Resumiendo: “Sin dinero no se puede hacer negocios.”
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de febrero de 2016, 7:59 p. m. with the headline "Ruano: Localización y capital en la inversión."