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La fe del líder eficaz (parte 2)

el Nuevo Herald

La semana pasada escribí sobre la fe del líder eficaz. No me refería a una fe espiritual (a pesar de lo importante que es para mí, mi relación personal con Dios), sino más bien la clase de fe que nace de un sentido de misión y de propósito de manera tan innegable que mueve al líder y, posteriormente, hace que el líder mueva a su equipo entero de creer que “podemos hacer esto”, a que no solamente “haremos esto, sino tenemos que hacerlo.” Usted tiene que decidir que ese “esto” es para usted y su equipo.

Esta fe es importante porque rompe el mito de que el liderazgo está reservado para ciertas personas que son atractivas o carismáticas o elocuentes o a quienes les han dado cierta autoridad — cuando en realidad algunos de los mejores líderes, los líderes en realidad más eficaces, fueron y son personas… diremos, no así.

Considere a líderes como Martin Luther King, Mahatma Gandhi, la Madre Teresa y César Chávez para nombrar solo algunos. ¿Qué autoridad formal tuvieron estos personajes históricos para actuar y liderar de manera tan eficaz? ¿Quién les otorgó esa autoridad? En una palabra, nadie. Ellos no fueron elegidos como líderes gracias a sus estatus o posición en la sociedad — sino todo lo contrario. Tampoco fueron elegidos como líderes debido a su elocuencia o carisma. La realidad es que eran personas normales como usted y yo, sin formación de liderazgo formal, pero con un profundo sentido de propósito y un grupo de personas con quien compartir y colaborar para el cumplimiento de ese propósito.

Algunas personas son líderes naturales desde nacimiento, mientras que otras se forjan por las circunstancias. Independientemente de dónde se encuentra usted en esa escala, hay algunas cualidades de liderazgo que todos podemos aprender para ser líderes más efectivos. Aquí hay solo algunas:

Superar las dificultades de manera positiva: Ponle el cuño que tarde o temprano llegarán momentos difíciles en nuestras vidas, a nivel personal y profesional. Un líder eficaz naturalmente busca soluciones con una actitud positiva y eso inspira a los demás a hacer lo mismo.

Buena comunicación: El líder eficaz comunica claramente sus ideas y su visión y toma en consideración como cada persona pueda interpretar sus palabras.

Iniciativa propia:Un buen líder sabe lo que tiene que hacer y es responsable por su trabajo. Su sentido de propósito lo impulsa y como resultado impulsa a los demás.

Existen muchas otras cualidades de un líder efectivo. Lo importante es reconocer cuáles son las cualidades que le corresponde a usted y cómo puede mejorar. ¿Tiene usted un sentido de misión y propósito que lo impulsa? Quizás no estemos llamados a dirigir las masas de gente y cambiar el mundo de la misma manera que Martin Luther King, Gandhi, Madre Teresa y César Chávez lo hicieron, pero estamos llamados a ser líderes efectivos en nuestras comunidades, nuestros lugares de negocios y nuestras familias adoptando un sentido de propósito y de manera positiva nutriendo nuestras relaciones. Ya con eso, como resultado, el mundo de forma automática será un lugar mejor.

Manny García-Tuñón es columnista de El Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y construcción de Miami

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Twitter: @MGTunon

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