Finanzas

La junta directiva tiene todo el poder... y debe usarlo bien

No importa si es una asociación de condominios (Condo Assoc), o si es una cooperativa de propietarios (COOP), o una asociación de dueños de propiedades erigidas en un desarrollo (POD), cualquiera de ellas está forzada a contar con una junta directiva que lleve el día a día de los acontecimientos y sirva como figura de orden y control, representando los intereses de todos los propietarios del complejo habitacional.

Y eso está muy bien, si las personas que integran la junta directiva de la asociación de propietarios tienen el real deseo de hacer un trabajo limpio, honesto, legal, sin favoritismos ni abusos.

El abuso de poder de la junta directiva –para con los propietarios– es una queja constante de aquellos que tienen inmuebles en comunidades regidas por asociaciones. Basta que algo moleste a alguien, para que se desencadene una sarta de reglas y regulaciones, sobre todo si ese algo molesta o incomoda a alguien que pertenece a la junta directiva de la asociación.

Para un miembro común de cualquier asociación las medidas tomadas por la directiva aparentan ser inamovibles, ya que son pocos los recursos existentes para remover cualquier acuerdo una vez que el mismo es sancionado. He sabido de juntas directivas que han aprovechado la oportunidad para tomar medidas debatibles, evitando así llevarlas a votación cuando conocen que enfrentarán resistencia por parte de los propietarios, y presentando a votación las mismas solamente cuando calculan que todo estará a su favor.

Este tipo de actuación, de poder probarse, puede ser catalogada como conspiración, ya que representa un acto realizado con maldad, premeditación y alevosía en perjuicio de terceros; y eso es penado por la ley, aunque la medida tomada perjudique solamente a un miembro de la comunidad.

Aunque quienes ejercen los cargos en las juntas directivas lo hacen de forma voluntaria, la posición que ocupan los mismos puede prestarse para obtener favores de parte de contratistas ansiosos de ofrecer sus servicios a la comunidad; y hasta para recibir ofrendas y prebendas –no solicitadas–, por ejercer influencia en las votaciones que puedan decidir la adjudicación de contratos. Ante esta alternativa solamente queda confiar en la honradez, la integridad y la buena voluntad de los que conforman la junta.

Sea que funcionen bien o que confronten problemas, toda decisión emitida por una junta directiva puede afectar de una forma u otra la vida de los integrantes de una familia. Un ejemplo de esto son los “Especial Assessments” o cuotas adicionales para realizar reparaciones o cubrir gastos inesperados, las que suelen desequilibrar el presupuesto familiar de los propietarios, sobre todo de los jubilados –cuyos ingresos dependen de una entrada mensual fija–, una vez se convierta en ley inapelable e indiscutible.

Quien viva en una comunidad debe asistir a las sesiones de la junta directiva de la misma, en las que todo propietario tiene la posibilidad de que su opinión sea escuchada y de defender sus derechos a través de su voto.

Concluyendo: ¿A dónde dirigirse para desafiar una medida ambigua o para encontrar defensa legal? Realmente no conozco abogados que especialicen en esta materia; aunque procuraré que el Departamento de Regulaciones Profesionales (DPR) me oriente al respecto.

J. A. “Tony” Ruano tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2016, 3:50 p. m. with the headline "La junta directiva tiene todo el poder... y debe usarlo bien."

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