Finanzas

Invertir: más allá de las acciones y los bonos

Dependiendo de los objetivos y la tolerancia al riesgo de cada persona, un portafolio tradicional podría consistir de un 60 por ciento de acciones y un 40 por ciento de bonos.
Dependiendo de los objetivos y la tolerancia al riesgo de cada persona, un portafolio tradicional podría consistir de un 60 por ciento de acciones y un 40 por ciento de bonos.

Muchos inversionistas entienden el papel que juegan las acciones y bonos en sus portafolios. Las acciones tienen el potencial de brindar crecimiento y dar protección contra la inflación, mientras que los bonos pueden generar ingresos y una menor volatilidad, reduciendo las altas y bajas de la bolsa de valores. Dependiendo de los objetivos y la tolerancia al riesgo de cada persona, un portafolio tradicional podría consistir de un 60 por ciento de acciones y un 40 por ciento de bonos.

Pero hay muchos otros tipos de activos que pueden ayudar a los inversionistas a cumplir sus objetivos a largo plazo, entre ellos los bienes raíces, la agricultura, la madera, los futuros gestionados, los fondos de capital privado, los fondos de infraestructura y los fondos de alto riesgo, para nombrar sólo algunas de las principales categorías.

Aunque es posible que las alternativas no convengan a todos los inversionistas, ellas ofrecen el importante beneficio de la diversificación. Muchos de estos activos responden a condiciones y tendencias de mercado diferentes de las de acciones y bonos, por lo cual pueden llegar a brindar protección al portafolio en caso de una caída de la bolsa.

A través de los años, toda una serie de mitos se han ido creando sobre las alternativas que hacen que algunos inversionistas se sientan inseguros en cuanto a añadir estos activos a sus portafolios. Echemos una ojeada más de cerca a esos mitos.

▪ “Las alternativas son todas iguales”. No hay nada más lejos de la verdad. “Alternativas” es un término general que define una gama muy amplia de activos. Por ejemplo, un fondo de inversión inmobiliaria (REIT) puede darle la oportunidad de chequear propiedades de oficinas en Chicago, almacenes en Nueva Jersey, centros comerciales en Dallas, o todo eso. Y esa es apenas una de las docenas de distintos tipos de alternativas que usted puede añadir a su portafolio.

▪ “Las alternativas son demasiado complicadas”. Sí, hay algunas estrategias complejas que sólo deben tener en cuenta inversionistas conocedores y “calificados” que entienden los riesgos. Un ejemplo puede ser las estrategias de rentabilidad absoluta que ofrecen algunos fondos de alto riesgo, los cuales usan toda una variedad de estrategias financieras para generar rendimiento más allá de las tendencias de mercado.

No obstante, otras alternativas son más sencillas de entender. Por ejemplo, usted puede comprar metales preciosos como oro o platino, o una obra de arte. Puede que estos tipos de activos vengan bien o mal a sus objetivos, pero los principios que los sustentan son fáciles de entender.

▪ “Las alternativas están diseñadas para dar rendimientos más altos”. Algunos tipos de alternativas tienen el potencial de mejorar sus rendimientos, pero muchas otras están diseñadas para generar renta o para limitar ciertos riesgos.

Por ejemplo, las inversiones de infraestructura en carreteras de peaje, aeropuertos y puertos generan un flujo continuo de peajes o tarifas que pueden ser aumentadas en tiempos de inflación. Por otra parte, el oro no brinda ingreso alguno y por lo general sólo aumenta de valor en momentos de crisis extrema de mercado.

▪ “Las alternativas inmovilizarán mi dinero”. Algunos tipos de alternativas, como bienes raíces privados o fondos privados de inversión, están diseñados para inversionistas a largo plazo que quieran conservar sus activos. Pero muchos otros tipos de alternativas son altamente líquidas y se pueden comprar o vender diariamente como las acciones y los bonos.

▪ “Las alternativas son demasiado riesgosas para mí”. Hay muchos riesgos diferentes en el mundo de la inversión, desde los cambios en los precios del petróleo a conflictos geopolíticos o cambios en las regulaciones legales o financieras. Pero, básicamente, todos se reducen a dos preocupaciones: pérdida de valor e inflación, las cuales reducen el poder de compra de sus activos. Las alternativas pueden ayudarle a cubrir ambos riesgos a su carpeta de inversión.

Aun así, los riesgos potenciales de las alternativas — los cuales varían de un activo a otro, y de un fondo a otro — pueden incluir el aumento de los costos, falta de información, volatilidad y falta de supervisión por parte de los reguladores.

Por otra parte, el mundo financiero actual está lleno de oportunidades potenciales para mejorar rendimientos, crear flujos de ingresos o manejar los riesgos de inversión. Añadir una selección cuidadosamente pensada de activos alternativos a un portafolio de acciones y bonos podría convertirse en una efectiva estrategia a largo plazo para avanzar hacia sus objetivos. Hable con su asesor financiero, discuta tanto los riesgos como los beneficios potenciales, y decida qué alternativas tienen sentido para usted. Después de todo, es mucho mejor tomar decisiones en base a información sólida que dejarse amedrentar por un viejo mito.

Andrew Menachem, CIMA®, es asesor de fortuna de The Menachem Group en Morgan Stanley en Aventura. Las opiniones expresadas son las del autor, no necesariamente las de Morgan Stanley, y no son publicidad para vender o comprar activo alguno. Las estrategias y/o inversiones a las que se hace referencia podrían no ser adecuadas para todos los inversionistas. Siga a Menachem en Twitter @AMenachemMS.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2016, 3:38 p. m. with the headline "Invertir: más allá de las acciones y los bonos."

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