Finanzas

Miami puede sentir la competencia de Cuba en bienes raíces

Yo siempre les hablo de cómo Miami se está disparando, tornándose en una megaciudad a pasos agigantados. Irónicamente, puede que dentro de unos años empiece a tener rival, nada menos que en la propia isla de Cuba.

Las empresas norteamericanas le tienen el ojo echado a la isla y van a por ella, como solo ellos lo saben hacer. Al presidente Obama, en su viaje a Cuba, lo acompañaban empresarios norteamericanos que observaban la isla casi con un reflejo Pavloviano. Es lógico, allí está todo por hacer. El tsunami capitalista, de facto, ha comenzado, y hasta los gobernantes de la isla saben que esa fuerza no hay quien la detenga. El ansia de superación está grabada en el DNA humano y si hay una rendija, avanzará.

Con la retirada el martes de algunas de nuevas restricciones de viajes a la isla, se prevé que aumente en los próximos meses el flujo de visitantes a Cuba, y la primera necesidad es la hotelera. Al paso, salió la cadena norteamericana Starwood, firmando un acuerdo para renovar y operar tres hoteles cubanos con una licencia especial. Los hoteles en la isla están manejados por el estado. Como dice el refrán español, “el que tiene padrino, se bautiza”.

Según infromes de prensa, Starwood planea abrir para fin de año, y ha dicho que invertirá millones, para renovar los hoteles Quinta Avenida, Santa Isabel y el Hotel Inglaterra. También se verán en la necesidad proveer un servicio a tono con las expectativas y exigencias de sus clientes, en una atmósfera falta de la costumbre de exceler. Es allí probablemente cuando se verán los primeros cambios del personal cubano que tendrá que ser adiestrado para hacerle frente a una sociedad de consumo que exige calidad. El pueblo cubano aprenderá, rápidamente, no me queda duda, si ve que su esfuerzo es debidamente remunerado. Con 110 vuelos comerciales diarios desde Estados Unidos, se les abre, a unos y a otros, una gran oportunidad. Starwood tiene que tener muy claro, para hacer esta movida, que cuenta con la flexibilidad por parte del gobierno para no quedar mal con su exclusiva clientela. Al fin de cuentas es dueño de Sheraton, Westin y St. Regis.

En el viaje entre discursos y estrechones de mano, hubo la oportunidad de ir al grano y hablar de negocios, según informes de prensa, en un restaurante-cervecería donde se dieron cita magnates norteamericanos y grandes empresarios cubanoamericanos junto con cubanos empresariales que ven las oportunidades que se avecinan y están deseosos de asirlas. Entre los empresarios estaba el conocido urbanizador y promotor de Miami Jorge Pérez, que en su momento aconsejó al presidente Bill Clinton sobre la política cubana. El se percató muy pronto de que el sector inmobiliario es una de las grandes posibilidades que ofrece la isla.

Pérez, hijo de cubanos y argentino de nacimiento, ha mencionado con anterioridad que le gustaría tener la oportunidad de urbanizar la isla. Tener una propiedad en la isla es todavía un problema para los extranjeros, ya que solo desde el 2011 se les permite a los ciudadanos cubanos comprar o vender propiedades, pero indiscutiblemente Jorge Pérez está varios pasos más cerca de alcanzar su sueño. Sé que una empresa de bienes raíces de Miami a los dos dias del anuncio de Obama de apertura con Cuba pidió una franquicia en la isla. Me imagino que hay muchas más.

Entiendo que muchos vean este acercamiento con cierta ambivalencia y es comprensible por todo lo acontecido, pero quiero creer en la profecía del arzobispo Antonio María Claret: “después de la tempestad llegará la bonanza” y vendrá un estado de alegría, paz y unión entre los cubanos. La república florecerá.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2016, 5:52 p. m. with the headline "Miami puede sentir la competencia de Cuba en bienes raíces."

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