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Downtown Miami abre sus puertas al boom hotelero

La entrada principal del hotel ME Miami, de la marca española Meliá, que abrirá esta primavera en el 1100 Biscayne Blvd. en downtown Miami.
La entrada principal del hotel ME Miami, de la marca española Meliá, que abrirá esta primavera en el 1100 Biscayne Blvd. en downtown Miami. Cortesía

En un área largamente olvidada del downtown de Miami, dos banderas negras con letras doradas ondeaban recientemente en el histórico edificio del Miami National Bank, como símbolos del reciente renacimiento del corazón urbano de Miami.

“The Langford”, rezaban las banderas, el nombre del primer hotel de lujo de su tipo en abrir en el downtown, y nada menos que en un edificio construido en 1925. El edificio estilo Beaux Arts incluye toques del siglo pasado: lavabos del estilo de la década de 1920, cabeceras de cama de los años 50 inspiradas en los asientos de los Cadillac, y empapelados con motivos tomados de los tatuajes de los marineros en los años 40.

Unificando la historia de Miami con la renovación de las oportunidades, el Langford se propone reavivar el centro del downtown como destino turístico de Miami con derecho propio.

En la ceremonia inaugural de corte de cintas en el 121 SE 1 Street, el gerente general del hotel Oscar Suárez citó al historiador de Miami, Paul George.

“Para conocer a Miami, hay que conocer el downtown”dijo Suárez. “Hay muchísima historia en el downtown de Miami, y yo creo que estamos creando historia. Yo digo ahora que, para conocer el nuevo Miami, hay que conocer el nuevo downtown“.

El nuevo downtown — el área al norte de Brickell y al sur de los Centros Adrienne Arsht — ha sufrido una drástica evolución durante la última década. Impulsado por un boom poblacional que ha traído restaurantes y atracciones al área, el downtown se ha transformado, de un pueblecito soñoliento –que sólo existe de 9 a 5– al tipo de centro urbano que está atrayendo a hoteleros de todo el país.

El downtown, que fuera sede solamente de un puñado de hoteles establecidos de mucho tiempo como el InterContinental Miami, construido en 1982, y el Miami Marriott Biscayne Bay, construido en 1983, está ahora dando la bienvenida a una nueva generación hotelera.

Esta primavera se inauguran el Langford, de 126 habitaciones, y el ME Miami, de 129 habitaciones, de la marca española ME by Meliá. El año próximo, un hotel futurista de 250 habitaciones, el Yotel ha fijado su apertura a dos cuadras del Langford. En el 2018, se espera que el gigantesco hotel de dos torres, con 1,700 habitaciones en total, Miami Worldcenter abre a una cuadra de ME Miami y dé un sello definitivo a la región.

Estas propiedades marcan los primeros proyectos hoteleros en el downtown en los últimos años. El último hotel nuevo fue el Continental Bayside Hotel, el cual fue reconstruido y abierto como b2 Hotel a principios del 2013 y fue luego rebautizado como Yve Hotel Miami.

Ellos representan además los primeros hoteles construidos a cierta distancia del Río Miami.

Durante la última ola de reurbanización, a partir del 2008, el EPIC Hotel de Kimpton fue construido en el 270 Biscayne Blvd. cerca del Río Miami. En el 2010, y a pocas cuadras de distancia, el JW Marriott Marquis Miami y el Hotel Beaux Arts Miami fueron construidos como parte de la misma propiedad en el 225 Biscayne Blvd.

La evolución en dirección del interior del centro urbano, según los expertos, comenzó cuando los urbanizadores pusieron la mira en el downtown de Miami como un lugar para vivir, no sólo para trabajar. A medida que la población de la ciudad empezó a crecer aceleradamente y Miami empezó a crecer en dirección opuesta del centro urbano, se hizo cada vez más difícil manejar hacia el downtown para ir a trabajar.

“Empezamos a tener más residentes que venían al downtown, y empezamos a tener más ofertas”, dijo Alyce Robertson, directora ejecutiva de la Autoridad de Desarrollo del Downtown de Miami (DDA). “El downtown empezó a desarrollar su propio sabor como destino en el sur”.

Cuando empezaron a levantarse rascacielos de condominios, la infraestructura circundante se fue ajustando para cubrir las necesidades de los nuevos residentes del área. Del 2000 al 2015, la población del downtown, incluyendo a Brickell, se duplicó, de unos 40,000 a 80,000, de acuerdo con el informe anual de la DDA. El año pasado, el área contaba con 400 restaurantes y bares.

Los cambios demográficos y el mejoramiento de su infraestructura hizo del downtown un área ideal para hoteles de lujo y de medio lujo, del tipo que atrae a personas de la generación del milenio que visitan el área por trabajo o distracción. Residentes de entre 25 y 44 años de edad representan casi la mitad de la población del downtown, de acuerdo con el informe de la DDA.

“Miami está realmente aprovechando la tendencia actual en el desarrollo hotelero a medida que las personas de la generación del milenio se hacen preeminentes”, dijo Max Comess, director ejecutivo del grupo hotelero de la firma de inversión bancaria de bienes raíces HFF. “Ellos quieren un ambiente local autentico, y quieren sentirse conectados de cierto modo a la ciudad en que residen”.

Ese es el encanto particular del downtown entre atracciones tan poderosas como South Beach y Brickell. Más que ningún otro lugar de Miami, afirman los expertos, el downtown cuenta con la combinación de historia y cultura que atrae a marcas hoteleras alineadas con la tendencia actual de búsqueda de autenticidad.

En la inauguración del Langford esta semana, el alcalde de Miami Tomás Regalado dijo tener la esperanza de que el hotel, con sus puertas originales negro y oro en los elevadores y sus vistas de las demás propiedades históricas del área, sirva de pionero para una mayor actividad en el downtown y traiga a más personas a las atracciones del área y sus alrededores, como Wynwood y el Design District.

“Si se habla de legado, creo que parte del legado de nuestra administración será haber acabado con la opinión de que el progreso sólo se dirige a Brickell”, dijo Regalado.

Juntos, los nuevos hoteles atraerán a viajeros internacionales, particularmente latinoamericanos que se siente cómodos en un ambiente urbano; europeos familiarizados con la gigante hotelera española Meliá Hotels International; y visitantes norteamericanos que acuden al área por razones de negocios, dijo Scott Berman, líder miamense de la industria de hoteles y entretenimiento en PwC.

“Este destino mismo ha pasado de tener algunos puntos de atracción internacional a una atracción a nivel mundial”, dijo Berman.

Parte de ese atractivo es la relativa transitabilidad del downtown para peatones en comparación con otras áreas de Miami, y su fácil acceso al aeropuerto y PortMiami, dijo William Talbert III, presidente y director ejecutivo de la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami.

La Línea Naranja del Metrorail lleva ahora a los viajeros del aeropuerto al downtown. El túnel de PortMiami brinda una ruta más rápida de ida y vuelta a los barcos cruceros. El Metromover y el Trolley de Miami llevan a los viajeros de una atracción del downtown a otra, dijo Talbert.

El alcalde Regalado dijo que todavía queda mucho trabajo por hacer para asegurar que la infraestructura de tránsito del downtown se ponga a la par con otras grandes ciudades con un fuerte centro urbano.

A pesar de los problemas del área, y del reciente boom de urbanización, él predijo con absoluta convicción: “El downtown será el nuevo South Beach”.

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