Finanzas

El seguro de título, un buen recurso para dormir tranquilos

Mi padre siempre me aconsejó: “Si a China fueres, haz lo que vieres”, y particularmente considero que este fue un consejo de suma importancia para mí, entre los muchos que de él recibí, durante el tiempo que tuve la dicha de disfrutar de su estadía en la Tierra.

En muy contadas ocasiones cuestioné la sapiencia de mi padre, hombre formado mediante la lectura y el enfrentamiento al vivir diario. Sin tener título universitario “mi viejo”, como cariñosamente le llamaba, supo darme un ejemplo y un bagaje de conocimientos, los cuales me han posibilitado abrirme paso en esta vida.

Fue quizá, motivado por esta enseñanza, que en cuanto supe de la existencia del “Seguro de título”, me interesé de inmediato en conocer su mecánica y sus posibles beneficios, ante una situación que mereciese recurrir al mismo.

El Seguro de título es un instrumento de seguridad financiera que se obtiene, regularmente, en el momento del cierre de una transacción inmobiliaria. Su función es ofrecer seguridad y paz mental a quienes compran una propiedad sobre los posibles futuros reclamos de terceros, los cuales puedan mantener intereses directos o indirectos sobre en la misma.

A pesar de ello, el Seguro de título ejerce otras funciones y beneficios invaluables. Prueba de ello es lo que le sucedió a un amigo, que compró una finca en el norte del Estado y, seis meses después de estar en posesión de la misma se tropezó con que el camino de acceso al lugar había sido cerrado.

Su vecino alegaba que el camino de acceso había sido un easement o sitio de paso temporal, que él había facilitado por un tiempo a los antiguos dueños de la finca comprada por mi amigo, y por lo tanto no tenía vigencia eterna.

Mi amigo acudió, de inmediato, a la compañía de títulos que había expedido el seguro que le había garantizado el libre acceso a la propiedad, y les explicó la situación.

Al final mi amigo recobró el acceso a su finca, y la factura por los gastos de los abogados que defendieron el caso –que ascendió a $450,000– la pagó la compañía de títulos. De no haber comprado el Seguro de título cuando hizo el cierre de la transacción, mi amigo se hubiese enfrentado al pago de una suma que hubiese puesto en peligro la tenencia futura de la propiedad.

Un caso similar se presenta actualmente en el downtown de Miami, pues la Agencia Federal de Seguridad Aérea ha decidido ampliar el corredor aéreo para facilitar el vuelo de aviones de mayor tamaño y avanzada técnica que, sirviendo a Suramérica, parten y arriban al Aeropuerto Internacional de Miami.

Esto representa que los constructores de tres rascacielos –erigidos ya– posiblemente se vean forzados a reducir la altura de los mismos, para cumplir con los requerimientos de la Agencia Federal de Seguridad Aérea.

Existen ya unidades ocupadas en estos edificios que fueron compradas al contado. Si sus propietarios tuvieron la perspicacia de comprar un seguro de título, pueden dormir más relajados; si no, les recomiendo que se dispongan a pagar altas tarifas a los abogados que defiendan sus derechos.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2015, 3:03 p. m. with the headline "El seguro de título, un buen recurso para dormir tranquilos."

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