Finanzas

La renta en Miami-Dade es un problema que no para de crecer

El fenómeno de la renta en el condado Miami Dade apenas comienza. Mucho camino queda por recorrer y mucho queda por decir sobre este penoso tema antes que pueda surgir una solución alentadora, y es que todos los días son más los que llegan para quedarse en este sitio de sol, playas, arte y tráfico infernal, que quienes deciden irse ante la desilusión de no poder ver realizadas sus expectativas.

El condado Miami Dade está bajo asedio. Los aspirantes a establecerse acá llegan de todas partes. Los caribeños, centroamericanos, suramericanos, mexicanos, canadienses y europeos representan un ingreso constante, y junto a ellos asiáticos y africanos; mientras tanto las escuelas y hospitales se abarrotan, y las calles y avenidas se desbordan de autos y de personas no tienen dónde alojarse propiamente.

A finales del pasado siglo los agentes de bienes raíces nos asombrábamos cuando veíamos más de cinco personas conviviendo en un apartamento de dos dormitorios. Recuerdo una vez que mostré una propiedad en Sweetwater en la que vivían 12 hombres solos, que tenían turnos para el reposo –cada uno de ocho horas–, y entre ellos se dividían los gastos de la vivienda. Aquello fue una enorme sorpresa para quienes trabajábamos en la oficina inmobiliaria. Sin embargo, hoy día, sé de dos familias que viven juntas en una propiedad diseñada para albergar a no más de cinco personas –como máximo– y el propietario lo permite, pues sabe que de otra forma tendrían que vivir a la intemperie. El fenómeno radica en el reducido inventario existente para satisfacer la enorme demanda de renta y en el alto precio de las mismas.

Además, la baja tasa de interés hipotecario ha sido decisiva para que los compradores puedan adquirir propiedades, lo cual ha reducido el ciclo de venta de una propiedad de cinto ochenta (180) días, a menos de un mes en el mercado.

Hace ocho años que no se construyen adecuadamente edificios de vivienda múltiple destinados para la renta, pues cualquier propiedad que se construya puede venderse de inmediato, de esta forma el constructor mantiene su dinero circulando constantemente y no se ve entrampado por pagos de empréstitos que obstaculicen o demoren el incremento de su capital de trabajo.

En resumen, los acuerdos verbales de renta son la norma en el condado Miami Dade. De esta forma se establece un compromiso de pago y ocupación mensual entre dueño e inquilino, el cual, en ocasiones, perdura inalterable durante años; mas, observando el panorama actual, sería lógico e inteligente que toda persona que esté rentando una propiedad tenga en su poder un contrato de renta escrito en el cual se reflejen derechos y deberes –de ambas partes–, así como también se señale la duración de dicho convenio. Eso podría evitar que le soliciten desocupar la propiedad antes de la fecha convenida o que le aumenten el precio de la renta sin previo aviso.

Actualmente, una familia promedio en Miami, tiene que disponer del 44% del salario mensual para cubrir la renta de su vivienda, y si no cambia el panorama, para fines del 2017 escalará al 50%.

J.A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2016, 3:17 p. m. with the headline "La renta en Miami-Dade es un problema que no para de crecer."

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