RUANO: Enfrentando lo inevitable
La prensa informó la pasada semana que el downtown de Miami sería uno de cinco sitios similares, en la nación, que tendría un intenso desarrollo en los próximos cinco años. Así, parece inminente que veremos lo que vengo vaticinando hace años. Lo que hay que considerar ahora son las consecuencias que ese desarrollo traerá para los miamenses.
El crecimiento será vertical. Caerán viejas edificaciones en el área para ceder espacio a empinados rascacielos. La zona más afectada deberá ser al sur de la doce avenida (12 AV), entre las calles ocho del noroeste (7 NW) y ocho del suroeste (8 SW).
La población aumentará en la zona, como consecuencia directa del desarrollo a experimentar; pero según se escucha y se debate abiertamente, ya las autoridades municipales y condales toman medidas y estudian las formas para agilizar el tráfico vehicular en la zona, con las remodelaciones de las calles ocho, siete y seis del suroeste (8va, 7ma y 6ta del SW).
Aunque no he escuchado comentarios de funcionarios gubernamentales al respecto, es mi consideración que también se esté analizando la forma de incrementar la utilización del servicio público de ómnibus y taxis para dar servicio al conglomerado de personas que vendrá a ocupar los nuevos edificios, el cual se sumará a los habitantes ya existentes en la zona.
Los servicios públicos en el área también se verán afectados de no tomarse medidas anticipadas, ya que actualmente estos servicios están diseñados para atender una población más reducida de la que se espera exista en un futuro; pero esto puede ser una complicación menor, teniendo en cuenta el incremento de ingresos que tendrá la ciudad, producto del aumento de contribuciones, directamente vinculadas al impuesto a la propiedad inmobiliaria.
El hecho no debe agarrar por sorpresa a persona alguna que se haya mantenido al tanto del desarrollo inmobiliario en la ciudad. Lo que actualmente se está avisando ya ha sido materia de discusión previa. Inclusive hasta se ha señalado, públicamente, a funcionarios municipales como personas vinculadas a los desarrolladores, en el intento de desalojar a las personas de bajos recursos de la zona en cuestión.
En menos de dos años estaremos observando nuevamente la presencia de jubilados, de pensionados, de trabajadores con bajos salarios y pocos beneficios, de personas que dependen de la asistencia pública para subvencionar su existencia, unidas a representantes de organizaciones proderechos civiles y otras denominaciones similares, marchando por las calles en forma de protesta, o integrando piquetes en los sitios donde los equipos de construcción demuelan las edificaciones ya existentes, o las altas grúas construyan la futura fachada de la ciudad.
Si podemos anticipar este panorama, también podemos pedirle a los políticos locales que gestionen préstamos favorables para los constructores — orientados a facilitar la construcción de edificios de vivienda múltiple en el área—, para que los vecinos de bajos ingresos, residentes en la zona, no tengan que distanciarse de su habitad. Únicamente actuando con anticipación se puede enfrentar la crisis que se avecina.
Si algo es indiscutible es que el progreso es indetenible.
Tony Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.” tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2016, 7:01 p. m. with the headline "RUANO: Enfrentando lo inevitable."