Finanzas

Importancia de la seguridad en la inversión inmobiliaria

A mediados de la pasada década conversaba con un inversionista venezolano, de origen español, acerca de lo importante que era la seguridad en una inversión inmobiliaria.

Le contaba que según mi criterio, ese era el principal elemento al invertir en un inmueble, independientemente de la localización y espécimen del inmueble. Hablábamos de ello producto de algunas ofertas, para invertir en inmuebles, que mi amigo había recibido de su natal Galicia.

Mientras él sostenía que el precio de los inmuebles se había elevado demasiado rápido en los Estados Unidos y particularmente en Miami, mi punto de vista se afirmaba en la relativa seguridad en la inversión con que cuentan los inversionistas que apuestan a los inmuebles, en Norteamérica; y digo relativa seguridad porque en el mundo de los negocios jamás existirá la seguridad absoluta. Todo es cuestión de tino, cálculo, arrojo y algo de suerte.

El resto es historia; pero con la marcada diferencia de que a pesar que el boom y la caída de la industria inmobiliaria afectaron tanto a Europa como a Norteamérica, la recuperación de los precios en el mercado inmobiliario norteamericano se produjo en menos de tres años, luego del desastre, mientras que en la gran mayoría de los otros países que estaban en auge en aquellos tiempos, la industria inmobiliaria aun no se recupera del colapso.

En una ocasión una amiga me invitó a participar en una inversión en Buenos Aires. Ella acababa de comprar un condominio en $40,000 y me dijo que ya lo tenía alquilado. Visité entonces unos amigos en Córdoba, la bella y estival región central de Argentina. Estando allí me documenté acerca de las leyes que rigen el ámbito inmobiliario en el país. Una vez de regreso a casa hube de llamar a mi amiga para recomendarle se documentara con relación a sus derechos sobre la propiedad inmobiliaria, en Argentina, si es que sus inquilinos decidían suspender sus obligaciones de pago para con ella. Resumiendo: Ejercer su derecho a desalojar los inquilinos para recuperar su apartamento, resultaba tan difícil como resucitar a una momia.

Posteriormente, de visita en Acapulco, el famoso balneario mejicano, lugar al cual fui a visitar a unas amistades a la vez que a evaluar una inversión inmobiliaria -en mi calidad de especialista certificado en propiedades internacionales-, estuve indagando acerca de las posibilidades y facilidades existentes para que un grupo de inversionistas extranjeros realizara un desarrollo inmobiliario en el área.

Una de las condiciones era que toda empresa inmobiliaria que deseara operar en Méjico, tenía que aparecer conformada con la participación equitativa de ciudadanos mejicanos, o sea, el cincuenta por ciento de todas las acciones. La otra forma de que un extranjero pudiese comprar inmuebles, en Acapulco, inclusive a título personal, era a través de un fideicomiso mancomunado a una institución financiera, ya que a un extranjero le estaba vedado comprar una propiedad a menos de treinta kilómetros de la costa mejicana.

Ante estas medidas de proteccionismo extremo, disfruté de mi estadía y regresé a emitir mi opinión. Ejemplos similares abundan a lo ancho y largo del planeta.

Conclusión: Toda inversión debe hacerse en países de economía abierta y donde rija el Estado de derechos.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

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