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Ecologistas eufóricos con propuesta de Obama para Alaska

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El Refugio Nacional de la Fauna del Artico tendría 50,000 kilómetros cuadrados de áreas protegidas en el noreste del estado septentrional.
El Refugio Nacional de la Fauna del Artico tendría 50,000 kilómetros cuadrados de áreas protegidas en el noreste del estado septentrional. Associated Press

Asociaciones ecologistas agradecieron el lunes al presidente Barack Obama la propuesta para crear en Alaska el mayor santuario natural en más de medio siglo, pero que cuenta con la oposición de congresistas republicanos y políticos de ese estado.

Diversos representantes ecologistas y activistas de los derechos de los pobladores del ártico de Alaska agradecieron la propuesta de la Casa Blanca anunciada este domingo para crear el Refugio Nacional de la Fauna del Ártico, con 50,000 kilómetros cuadrados de áreas protegidas en el noreste del estado septentrional.

Cindy Shogan, directora ejecutiva de Alaska Wilderness League, celebró la propuesta del mandatario Obama, que dotará “con el mayor nivel de protección existente” a un área virgen del tamaño de Costa Rica y que eximirá de la explotación petrolífera una zona de 6,000 kilómetros en la llanura costera del norte de Alaska.

Con un mensaje en internet Obama presentó el plan, diseñado por la secretaria de Interior, Sally Jewell, y pidió al Congreso que apruebe la designación de este territorio, hogar de osos polares, caribús y decenas de especies de aves.

John Sterling, director ejecutivo de Conservation Alliance, explicó el lunes que “es necesario que el Congreso actúe” para declarar protegida esta vasta extensión de Alaska y recordó que el número de empleos que creará la industria de turismo sostenible será mayor que los puestos de trabajo vinculados a la explotación petrolera.

En 1960, el entonces presidente Dwight Eisenhower declaró parte del norte de Alaska zona protegida, por ser la única que engloba todo un ecosistema ártico en Estados Unidos.

En 1980, el Congreso amplió la zona hasta los 76,000 kilómetros cuadrados, pero la posibilidad de que albergue reservas de hidrocarburos había puesto en el punto de mira de la industria petrolífera una de las regiones más remotas del planeta.

Ahora la Casa Blanca quiere elevar el nivel de protección para 50,000 kilómetros cuadrados de naturaleza virgen, incluyendo en el mapa una amplia zona costera con potencial petrolero.

El nivel de protección propuesto por la Casa Blanca prohibiría todo tipo de actividad industrial a gran escala, así como la construcción de carreteras u otras infraestructuras con amplio impacto ambiental.

El Refugio Nacional de la Fauna del Ártico se convertiría así en un paraje de importancia equivalente a los parques naturales de Yosemite, Yellowstone o el Gran Cañón.

Bill Walker, el gobernador del estado de Alaska, donde la mayor parte del territorio es de propiedad de las autoridades federales, aseguró este domingo que el anuncio de la Casa Blanca es “una declaración de guerra al futuro de Alaska”.

La senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski definió la propuesta de la Casa Blanca como un “descarado ataque a nuestra soberanía y nuestra capacidad de desarrollar una economía fuerte, que permita a nuestros hijos y nietos mejorar”.

Por su parte, el asesor de la Casa Blanca John Podesta acusó a los opositores de la propuesta de reaccionar de manera demasiado vehemente y confió que se pueda encontrar modos de cooperar con el Congreso para autorizar esta designación.

El Departamento de Interior podría aumentar las protecciones en la zona sin necesidad de contar con el Congreso, pero sería el sello del Legislativo el que consolidaría que este ecosistema no se ve afectado por la actividad humana.

Sarah James, portavoz de un comité en defensa de la tribu Gwich'in, originaria de esa zona de Alaska, dijo hoy que la creación del nuevo refugio garantizaría el modo de vida de los nativos de esa zona. “Nuestro entorno, nuestros paisajes, son parte de nuestra nación, de nuestra vida y donde pasaremos la eternidad”, explicó.

El principal asentamiento de la zona protegida es la aldea de Kaktovik, con apenas 230 habitantes que subsisten de la pesca, la caza tradicional de ballenas y de caribús, al modo tradicional esquimal.

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