Finanzas

El progreso es indetenible y además... el que paga, manda

Existen proposiciones, las cuales ya comenzaron a discutirse en la comisión de la ciudad de Miami, que solicitan cambios de zonificación y densidad demográfica para zonas localizadas dentro de la ciudad, cercanas al Down Town y a las importantes arterias de comunicación Brickell Avenue y Biscayne Boulevard. De ser aprobados estos cambios, comenzarán de inmediato las solicitudes de permisos para la demolición de ciertos edificios en dichas áreas y para la construcción de edificios de uso mixto: comercial en la primera planta y multifamiliar en las subsiguientes, en los lotes antes ocupados por los inmuebles demolidos.

La solicitud plantea que muchas de las propiedades que están erigidas actualmente en esa área son ya obsoletas o no brindan la suficiente seguridad y facilidades de vida con las cuales deben contar quienes allí habitan, debido a los años de construcción y estado de las mismas. Aparte de que impiden una mejor y más actualizada utilización de la zona.

Los comisionados, y quienes están a favor de la medida, alegan que la misma impondría un dinamismo en el área acorde con nuestros tiempos, a la vez que sostienen que un cambio de imagen y facilidades para los ciudadanos y visitantes se hace necesario ante el avance que ha registrado el downtown y las zonas aledañas de la ciudad, en los primeros años del presente siglo.

Por su parte los detractores de la medida argumentan que el cambio afectaría el modo de vida actual de los vecinos del área, así como ocasionaría problemas económicos para sus actuales residentes (en su inmensa mayoría renteros), producto de la segura subida de los alquileres en la zona. Lo que provocaría una futura movilización de quienes allí habitan para otras zonas menos asequibles a sus bolsillos y más alejadas de las costumbres y raíces de los mismos.

Mirándolo sin partidismo alguno, ambas partes tienen razón; pero si razonamos más profundamente tenemos que pensar que el progreso es indetenible y que quienes rentan una propiedad no tienen derecho a disponer sobre el futuro de la misma.

Es duro decirlo así, tajantemente, pero en una sociedad de economía abierta quien paga por la compra de un bien es quien tiene derechos sobre el mismo. Los derechos los puede ceder a terceros por medio de préstamos o de alquiler, y volver a tener absoluto control de los mismos una vez vencido el acuerdo previo convenido entre las partes.

En la bella ciudad de Barcelona, España, abundan los edificios convenientes de uso mixto. Además, hubo un tiempo en que los gitanos ocuparon la playa que se encuentra cercana a la zona industrial y al puerto de la ciudad. Transcurrieron décadas durante las cuales los gitanos hicieron del lugar su asentamiento. Cuando el gobierno decidió retomar la posición hubo graves disturbios; pero hoy día es un lugar de singular belleza, para el disfrute de los barceloneses, y constituye un imán para los turistas que visitan la metrópolis.

Si quieren apreciar un ejemplo cercano, referente a este tema, les invito a que visiten la zona de Windwood, en Miami.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

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