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Florida le quitó hijo de 4 días a madre discapacitada

Alysha Princess Cesaire con su hijo, Elijah Bastien, y el padre del niño, Nickel Bastien.
Alysha Princess Cesaire con su hijo, Elijah Bastien, y el padre del niño, Nickel Bastien. Courtesy of the family

Dos días después que Alysha Princess Cesaire diera a luz a su hijo el 1 de febrero de 2018, alguien del Memorial Regional Hospital de Hollywood llamó a la línea de atención al menor del estado para expresar su preocupación de que la discapacidad física de Cesaire —que la obliga a usar un andador y tiene dificultades para hablar— la convirtiera en una madre no apta.

Los familiares habían elaborado un plan para ayudar a los padres del bebé, Elijah Bastien, a cuidarlo. Pero la Policía de Broward (BSO), que investiga las denuncias de abuso en el condado, se hizo cargo de todos modos de la custodia del niño en el hospital y pidió a un juez que Elijah pasara a depender del estado.

En un correo electrónico interno, la directora de la Sección de Investigación de Protección Infantil de la BSO cuestionó porqué la familia de Cesaire le permitió siquiera tener un hijo.

“Si hay una supervisión tan estrecha de esta madre, ¿cómo quedó [embarazada]?”, escribió la directora, Kim Gorsuch, según un correo electrónico obtenido por el Miami Herald. “Y si pensaban que estaba bien que tuviera intimidad, ¿por qué no le dieron algún método anticonceptivo???”

En un acuerdo de conciliación en la demanda de derechos civiles que Cesaire presentó por el retiro de Elijah de su cuidado —un juez ordenó posteriormente que le devolvieran al menor—, el Departamento de Niños y Familias (DCF) de la Florida acordó la semana pasada poner en práctica una serie de cambios de política para alinear el departamento con las leyes federales de derechos civiles que protegen de la discriminación a las personas con discapacidad.

Entre otras estipulaciones, el acuerdo requiere que el DCF “haga esfuerzos razonables” para adaptarse a una persona con discapacidad “con el fin de que pueda participar en los programas o servicios recomendados” necesarios para mantener la familia intacta y a los niños seguros.

La Oficina de Derechos Civiles del DCF se encargará, según el acuerdo, de “garantizar que, cuando sea necesario para evitar la discriminación por motivos de discapacidad, se realicen las adaptaciones razonables... y se presten los servicios solicitados de forma adecuada y oportuna de acuerdo con la [Ley de Estadounidenses con Discapacidades]”.

El DCF acordó desarrollar e implementar un plan de capacitación para disipar los estereotipos sobre las personas con discapacidad y para ayudar a los investigadores y proveedores de servicios a fortalecer las habilidades de los padres con necesidades especiales.

El acuerdo de conciliación añade: El DCF, sus empleados y contratistas “no basarán las decisiones sobre las acciones de seguridad de los niños en estereotipos o generalizaciones sobre los padres con discapacidades o en la discapacidad, el diagnóstico o las medidas de inteligencia de un padre por sí solos”.

Elijah y su madre están en el centro, flanqueados por dos primos de Elijah en el Bosque Encantado de Santa Claus. Elijah lloraba porque tenía miedo de Santa Claus.
Elijah y su madre están en el centro, flanqueados por dos primos de Elijah en el Bosque Encantado de Santa Claus. Elijah lloraba porque tenía miedo de Santa Claus. Courtesy of the family

El DCF, que subcontrata a la BSO las investigaciones de maltrato infantil, también acordó pagar a los abogados de Cesaire $30,000 por litigar la demanda. El DCF no reconoció haber cometido ninguna infracción, según el acuerdo de conciliación.

“Nunca hice nada a nadie”, dijo Cesaire, de 27 años. “Y querían llevarse a mi hijo a un hogar de acogida”.

Cesaire recuerda que estaba en la cama del hospital con Elijah a su lado. “Me quitaron al bebé. Yo no le hice nada malo al bebé”.

“Se me rompió el corazón”, añadió.

La BSO declinó discutir el acuerdo de conciliación, señalando que la BSO todavía está involucrada con la demanda federal.

“Como esto implica un litigio en curso, no haremos comentarios en este momento”, dijo la portavoz de la agencia, Veda Coleman-Wright.

Una portavoz del DCF emitió una breve declaración sobre el caso, señalando que la retirada de Elijah ocurrió hace cuatro años y que “no refleja la forma en que se manejarían hoy casos en situación similar”.

“El Departamento se esfuerza por garantizar que se usen las mejores prácticas en el cumplimiento de las responsabilidades del Departamento, incluidas las que se delegan a nuestros contratistas/socios. Por ello, el Departamento ha trabajado para aumentar la capacitación de los profesionales del bienestar infantil y ha examinado sus políticas y procedimientos relativos a las adaptaciones razonables y las ayudas auxiliares para los padres con discapacidades”, dijo Mallory McManus.

A Cesaire le diagnosticaron durante la primera infancia “ataxia espinocerebelosa”, un trastorno neurológico genético. Esta enfermedad dificulta que Cesaire camine, coordine el uso de sus manos y hable. En los alegatos judiciales, la BSO también sugirió que Cesaire tiene un retraso cognitivo.

Los registros obtenidos por el Miami Herald muestran que alguien en el Memorial Regional —los documentos no aclaran quién hizo la llamada— reportó a Cesaire al DCF cuando nació Elijah, sugiriendo que Cesaire y el padre del niño, Nickel Bastien, “son adultos vulnerables que no pueden satisfacer independientemente sus propias necesidades básicas ni las del bebé”.

Una investigadora de la BSO fue al hospital para atender el informe. Entrevistó a la madre de Cesaire, quien le dijo que las familias de ambos padres habían acordado un plan para garantizar el bienestar de Elijah, y que nunca lo dejarían solo con sus padres. En concreto, la madre y la tía de Cesaire iban a pedir tiempo libre del trabajo, y luego la familia lo inscribiría en una guardería. Por la noche, Cesaire y su hijo serían supervisados por otros familiares.

Bastien, el padre del niño, negó que fuera incapaz de atender a su hijo. “Dijo [a la investigadora] que no está discapacitado, que tiene un empleo y que quiere participar en el cuidado” de Elijah, decía la demanda.

Sin embargo, la investigadora dijo al personal del hospital que no permitiera a la familia llevarse a Elijah a casa y que la BSO “se lo llevaría”, según la demanda de Cesaire.

La madre de Cesaire, Mary Anne Muller, de 51 años, recuerda a su hija sollozando cuando los empleados le quitaron al recién nacido. “Por favor, no me quiten a mi bebé, se lamentaba. Amo a mi hijo”.

Muller dijo que trabajadores de la BSO le expresaron su desaprobación por el hecho de que a Cesaire se le permitiera intimar con un hombre, y que Muller no hubiera insistido en que su hija tomara anticonceptivos. “Ella tenía 23 años. Es una persona. Tiene derecho a amar”, dijo Muller.

“¿Qué les hace pensar que debo tratar a mi hija de forma diferente y hacerla sentir que no es una persona?”, dijo Muller, que trabaja como técnico de laboratorio en el Memorial Hospital Pembroke, donde lleva 16 años empleada.

Los investigadores también parecían obsesionados con la inteligencia de Cesaire, preguntando si había terminado la escuela secundaria. “¿Desde cuándo se necesita un diploma de secundaria para tener un hijo?”, preguntó Muller.

Elijah Bastien con su abuela, Mary Anne Muller.
Elijah Bastien con su abuela, Mary Anne Muller. Courtesy of the family

Una petición judicial solicitando la custodia de Elijah decía que “los padres no están satisfaciendo las necesidades básicas y esenciales del niño en cuanto a alimentación, ropa y supervisión, y es probable que el niño sufra daños graves”.

Elijah aún no había salido del hospital y Cesaire y su familia no habían tenido la oportunidad de cuidar al recién nacido.

Muller dijo a los investigadores que ella y su hija tenían “mucha familia aquí Estados Unidos” y una “fuerte red de apoyo para el bebé”.

Muller dijo a los investigadores que siempre ha cuidado de su hija y que espera “cuidar de ella el resto de su vida”. Cuando su madre se va a trabajar, Cesaire se queda con una amiga de la familia, la madre de Nickel Bastien, según le dijeron a la investigadora.

“La madre tiene un ferviente deseo de ser madre, y no comprende del todo cómo su discapacidad pone en peligro al niño”, decía la petición que presentó la BSO para hacerse con la custodia del recién nacido.

Alysha Princess Cesaire, graduándose de un programa con Elijah.
Alysha Princess Cesaire, graduándose de un programa con Elijah.

Muller dijo que los trabajadores de bienestar infantil “arrastraron a Alysha frente a un juez” como si hubiera hecho algo malo.

El juez de circuito de Broward Alberto Ribas, quien presidió la petición de la BSO en el tribunal de bienestar infantil, negó la petición, escribiendo que no había causa probable para separar a Elijah de sus padres. En una orden fechada el 7 de febrero de 2018, Ribas instruyó a la BSO para ejecutar un “plan de seguridad” con los padres, y ofrecerles servicios para ayudar a proteger a Elijah.

“La familia ayudará a cuidar al niño”, escribió Ribas en su orden. En virtud de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, una ley histórica de derechos civiles aprobada en 1990, la BSO estaba obligada a “abordar los efectos funcionales” de las necesidades especiales de los padres, y a apoyarlos cuando fuera necesario para criar a Elijah.

Después de que Ribas firmara su orden, los trabajadores del caso de la BSO continuaron supervisando a la familia durante tres meses más, según Muller y los registros judiciales.

Los trabajadores del caso llamaban constantemente, dijo Muller. A todas horas, visitaban la casa de Coral Springs que comparten Muller, Cesaire y Elijah.

“Durante tres meses estuvieron llamando a mi puerta, cualquier día, a cualquier hora”, dijo Muller. “Decían: ‘Necesitamos ver a Elijah ahora’”.

“Es como si mi hija y yo hubiéramos hecho algo malo. ¿Qué hemos hecho mal? Están llamando a mi puerta temprano en la mañana”.

Matthew Dietz, uno de los tres abogados que representan a Cesaire —los otros dos son Stacie Schmerling y Howard Talenfeld—, dijo que los investigadores y supervisores de la BSO observaron los problemas físicos de Cesaire e hicieron suposiciones inmediatas y erróneas sobre su capacidad para ser madre.

“La investigadora de protección infantil de la BSO se esforzó en señalar cómo se observó a Alysha babeando y que, basándose en su historial, había una amenaza implícita para la seguridad del bebé”, dijo Dietz. “La BSO consideró que Alysha no era apta para ser madre sin ninguna investigación sobre sus capacidades, ni ningún servicio que pudiera ayudarla”.

Dietz dijo: “Este acuerdo cambia efectivamente la evaluación de los padres para que no se centre en la discapacidad como factor descalificador en la decisión de acoger a un niño, sino que se centre en qué adaptaciones y recursos comunitarios están disponibles para ayudar a un padre a tener más éxito en tener una familia”.

Elijah, que acaba de cumplir cuatro años, está prosperando, dijo su abuela.

Elijah está prosperando bajo el cuidado de su familia extendida, dice su abuela.
Elijah está prosperando bajo el cuidado de su familia extendida, dice su abuela. Courtesy of the family

Le encanta dar vueltas en un scooter, que le regalaron por Navidad. Juega con una tableta y ve Mickey Mouse, aunque prefiere estar con sus parientes que viendo la televisión. Le gusta jugar al fútbol con su primo.

Es muy quisquilloso con la comida, dijo Muller. Le gusta la “comida americana”, como los macarrones con queso y las papitas, pero no los guisos que son un elemento básico de la cultura haitiana de su familia. Prefiere la sémola y las fresas a la carne. Le pone ketchup a casi todo, incluso al pan.

“Es mi pequeño tesoro”, dijo Muller, quien todavía llora cuando habla de sus primeros meses. “Fue muy, muy doloroso. Nunca pensé que pudiéramos tener ese tipo de trato aquí en Estados Unidos. Estados Unidos dice que se preocupa por los discapacitados.

“Pero hay que exponerse al mundo real para ver cómo se trata a los discapacitados aquí en Estados Unidos”.

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