Acusan a dos líderes religiosos de someter a víctimas a trabajo forzado por donaciones
Un “Apóstol” y su directora ejecutiva enfrentan cargos por presuntamente obligar a personas a trabajar largas jornadas sin remuneración en centros de llamadas para obtener donaciones monetarias para su iglesia y realizar otros servicios. Si las víctimas desobedecían recibían hasta amenazas de juicio divino en forma de enfermedad, accidentes y condenación eterna.
Las víctimas de los dos líderes religiosos autoproclamados también eran castigadas si no cumplían una orden o no alcanzaban las metas de donaciones con humillación pública, trabajo adicional, restricciones de comida y alojamiento, abuso psicológico, arrepentimiento forzado, privación del sueño y agresiones físicas, dijeron las autoridades.
Un gran jurado federal del Distrito Este de Michigan presentó una acusación formal de diez cargos contra David Taylor, de 53 años, y Michelle Brannon, de 56, por su presunta participación en una conspiración de trabajo forzoso y lavado de dinero que afectó a personas en Florida, Michigan, Texas y Missouri.
Ambos eran los líderes de la Iglesia Global del Reino de Dios (KOGGC), anteriormente Joshua Media Ministries International (JMMI). Taylor se autodenomina “Apóstol” al igual que Brannon, su directora ejecutiva, según el documento judicial del caso.
Los dos acusados fueron arrestados el miércoles en Carolina del Norte y Florida en un operativo nacional contra su organización de trabajo forzoso, informó el Departamento de Justicia.
Brannon fue arrestada en una mansión en el Condado Hillsborough y se esperaba que compareciera este jueves a una corte de Tampa.
Las autoridades dijeron que los acusados supuestamente obligaban a sus víctimas a trabajar para Taylor como sus “escuderos”. Los escuderos eran los sirvientes personales de Taylor, quienes atendían sus demandas las 24 horas del día.
Taylor y Brannon controlaban cada aspecto de la vida diaria de sus víctimas. Las víctimas dormían en las instalaciones del centro de llamadas o en una casa “ministerial”, y Taylor y Brannon no les permitían salir sin permiso.
Taylor exigía que sus escuderos transportaran a las mujeres desde las casas ministeriales, aeropuertos y otros lugares a la ubicación de Taylor y se aseguraba de que las mujeres transportadas tomaran anticonceptivos de emergencia Plan B, pero en las autoridades no explicaron por qué el “Apóstol” supuestamente exigía el uso de anticonceptivos.
Además, según la acusación, Taylor establecía objetivos de donaciones monetarias diarios, semanales, mensuales y anuales inalcanzables para las víctimas que trabajaban en los centros de llamadas y les exigía que obedecieran sus órdenes sin cuestionarlas.
KOGC/JMMI recibía millones de dólares en donaciones cada año a través de sus centros de llamadas. Taylor y Brannon destinaban gran parte del dinero a la compra de propiedades y vehículos de lujo, de un barco, motos acuáticas y vehículos todoterreno, según el Departamento de Justicia.
En total, Taylor recibió aproximadamente $50 millones en donaciones desde 2014 y algunos de los centros de llamadas y propiedades de la iglesia estaban en Tampa y en Ocala.
“El lavado de dinero es una evasión fiscal en curso, y en este caso, las ganancias financiaron una presunta red de trata de personas y mantuvieron un estilo de vida lujoso bajo la apariencia de un ministerio religioso”, declaró la agente especial a cargo Karen Wingerd de la Oficina de Campo de Detroit de Investigación Criminal del IRS.
Taylor y Brannon enfrentan diez cargos de trabajo forzado, conspiración para cometer trabajos forzados y conspiración para el blanqueo de capitales.
Si son declarados culpables podrían recibir una pena máxima de 20 años de cárcel por cada delito.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2025, 1:21 p. m..