El Colegio de Abogados de Florida presenta una queja contra la fiscal de Miami que fue apartada del caso de un líder pandillero
El veterano fiscal, apartado del caso de un líder pandillero de Miami —el cual se desmoronó tras acusaciones de conducta indebida por parte de la fiscalía—, podría enfrentar medidas disciplinarias por parte del Colegio de Abogados de Florida.
Una denuncia presentada por el Colegio de Abogados de Florida contra el ahora fiscal jubilado Michael Von Zamft tuvo su origen en la gestión que este realizó del caso de Corey Smith, quien había sido condenado a muerte por el asesinato de cuatro personas en Liberty City en la década de 1990. El caso de Smith regresó a los tribunales de Miami en 2024, después de que se le concediera una nueva audiencia para la imposición de la pena de muerte.
Un comité de quejas del Colegio de Abogados halló causa probable para presentar la denuncia contra Von Zamft basándose en “conclusiones judiciales y testimonios bajo juramento que establecen que el ex fiscal adjunto del estado, Michael Von Zamft, incurrió en una grave conducta profesional indebida...”
La denuncia de nueve páginas, que fue presentada el viernes pasado ante la Corte Suprema de Florida, se centra principalmente en las conclusiones emitidas por la jueza del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Andrea Wolfson, quien apartó a Von Zamft y al fiscal Stephen Mitchell del caso de Smith en marzo de 2024. Mitchell continúa bajo investigación por parte del Colegio de Abogados.
Al ser contactado por el Herald el miércoles, el abogado de Von Zamft, Andrew Steven Bolin, declaró que Von Zamft “agradece tener la oportunidad de demostrar que su conducta no infringió las Normas que Regulan el Colegio de Abogados de Florida.”
Pruebas ocultadas a la defensa
Según la denuncia, Von Zamft no reveló las cartas de cooperación relativas a Tricia Geter, exnovia de Smith y testigo clave en el caso. Dichas cartas “establecían que se le habían otorgado beneficios a la testigo a cambio de su cooperación”, pero no fueron entregadas a la defensa, a pesar de que los fiscales tenían la obligación de hacerlo.
Von Zamft redactó cartas dirigidas a fiscales federales del norte de Florida —quienes llevaban un caso de cocaína contra Geter— informando sobre la cooperación de esta con la policía en Miami. En aquel momento, Geter había sido condenada a 25 años de prisión federal por distribución de cocaína; posteriormente, dicha sentencia fue reducida a cinco años.
Von Zamft —señala la denuncia— “reaccionó de diversas maneras: desde alegar que [las cartas] eran falsas, pasando por afirmar que no las recordaba, hasta finalmente recordar algunas de ellas. Cuando se le insistió sobre si las cartas habían sido entregadas al abogado de Smith, el demandado testificó: ‘Espero que no’”.
La denuncia también mencionaba cómo los testigos del caso de Smith fueron llevados al Departamento de Policía de Miami y recibieron favores a cambio de su cooperación. Geter testificó que ella y otros testigos recibieron comida, bebidas, productos de tabaco, visitas de familiares y amigos, e incluso visitas conyugales.
Esos detalles tampoco fueron revelados jamás a los abogados defensores de Smith.
Una llamada desde la cárcel, reproducida durante una audiencia, reveló los intentos de Von Zamft de reunir a los testigos en un patio de la prisión para “rehabilitar” sus testimonios, según la denuncia. En la llamada con Latravis Gallashaw —uno de los coacusados de Smith que se convirtió en testigo de la fiscalía—, Von Zamft lamentaba no poder contar con Geter para testificar en la audiencia de nueva sentencia de Smith. Gallashaw es un asesino convicto en un caso que involucra la eliminación de testigos.
“Si la cito y ella se niega, entonces encontraré la manera de lograr que no esté disponible, y así podré leer todo su testimonio”, dijo Von Zamft durante la llamada.
“¿Querría usted hacer eso?”, respondió Gallashaw.
“No, no quiero hacerlo”, replicó el fiscal. “Preferiría que testificara y realizara un buen trabajo. Pero, ¿puedo contar con ello? No”.
Wolfson —según consta en la denuncia— determinó que Von Zamft “careció de franqueza, retuvo información de obligada revelación, no reconoció su conducta indebida y realizó declaraciones engañosas durante la audiencia probatoria”. El juez concluyó, asimismo, que la filosofía del fiscal consistía en ganar a toda costa.
El año pasado, la fiscalía acabó retirando la petición de pena de muerte contra Smith. Este fue sentenciado nuevamente a 30 años de prisión tras alcanzar un acuerdo de culpabilidad con el Estado.
La jueza, también bajo la mira
La jueza Bronwyn Miller también enfrenta medidas disciplinarias en relación con el caso de Smith.
En octubre, un panel estatal de supervisión determinó que existía causa probable para presentar cargos formales contra Miller, exfiscal y actual jueza del Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito de Miami.
El panel citó inquietudes con respecto a los mensajes de texto que Miller intercambió con la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle —su antigua jefa—, durante el proceso de nueva sentencia de Corey Smith. Miller, en su calidad de fiscal, había logrado que se impusiera la pena de muerte a Smith décadas atrás.
En los mensajes enviados a Fernández Rundle, Miller indicó que intentaba proteger su reputación, la cual consideraba que había quedado empañada durante las actuaciones del proceso de nueva sentencia. El panel estatal de supervisión dictaminó que dichos mensajes “parecen ser coercitivos”.
La jueza Miller solicita que se desestimen los cargos disciplinarios, argumentando que no intentó “corromper el proceso”, sino que buscaba “garantizar la justicia”.