Pastores de Florida indignados por la defensa de un líder cristiano a la estatua dorada de Trump
Después de que un pastor evangélico presidiera la semana pasada la inauguración de una estatua dorada del presidente Donald Trump en su campo de golf de Doral, varios líderes religiosos de la Florida están comparando este homenaje con la idolatría y con una violación de la prohibición bíblica de adorar ídolos falsos.
En una ceremonia de corte de cinta celebrada el pasado miércoles en el campo de golf Trump National Doral, en Doral, John Mark Burns, asesor espiritual de Trump y pastor evangélico, presentó la efigie dorada de 22 pies de altura, acompañado por docenas de otros líderes religiosos.
La estatua, valorada en 450,000 dólares, representa a Trump levantando el puño derecho en un gesto similar al que realizó momentos después de sobrevivir a un intento de asesinato durante un mitin de su campaña de 2024.
La imagen de la ceremonia pronto desató una ola de críticas entre los fieles y los líderes religiosos, muchos de ellos establecieron un paralelismo con el pasaje bíblico del Éxodo 32, que advierte a los creyentes sobre los peligros de crear ídolos falsos y adorar a otros dioses. Burns recurrió a las redes sociales para defenderse.
En la plataforma X, Burns afirmó que la estatua —bautizada como el “Don Colossus”— no era un “becerro de oro” (figura a la que se hace referencia en el Éxodo como un ídolo falso), sino “un poderoso símbolo de fuerza, libertad, patriotismo, valentía y la voluntad de seguir luchando por Estados Unidos”.
Burns añadió que la estatua pretende ser un símbolo de la “mano de Dios sobre la vida del presidente Trump” y un gesto de “agradecimiento” a Dios por haber preservado la vida del presidente ante múltiples intentos de asesinato.
La pastora de Coral Gables, Laurinda Hafner, declaró sentirse “profundamente consternada” por la dedicación pastoral realizada ante la estatua. Aunque Burns insistió en que la estatua no representaba un episodio del “becerro de oro”, Hafner sostuvo que el “simbolismo y la carga emocional” del evento sugieren una realidad muy distinta.
“Cuando erigimos una imponente imagen dorada de un funcionario electo, ya no nos limitamos simplemente a ‘dar gracias a Dios’. Estamos exaltando visualmente a un ser humano de una manera que desdibuja la línea divisoria entre la gratitud legítima y la devoción idolátrica”, afirmó Hafner, quien es la pastora principal de la Iglesia Unida de Cristo Congregacional de Coral Gables.
“En mi fe cristiana, ningún presidente, ningún partido y ninguna nación deben ser objeto de adoración”, concluyó. El reverendo Arthur Jones III, pastor de Fort Myers, criticó al pastor Burns —así como a otros pastores cristianos que rodean a Trump— por estar más preocupados por acceder al poder político que por predicar el Evangelio.
“Lo que ha hecho es verdaderamente indignante. No está enseñando el Evangelio; de hecho, está promoviendo y enseñando la idolatría y la blasfemia”, afirmó Jones, quien ejerce como ministro en la Congregación Unitaria Universalista de Fort Myers. “El pastor Burns está totalmente equivocado en lo que hizo, y él lo sabe... Están poniendo en riesgo la vida espiritual de las personas en una búsqueda imprudente de poder, y eso está mal”.
Trump no es ajeno a difuminar las fronteras entre la religión y la política. Se ha presentado a sí mismo como un defensor de la libertad religiosa y de las políticas favorables a la fe, incluyendo la creación de un grupo de trabajo para «erradicar el sesgo anticristiano”, así como la Oficina de Fe de la Casa Blanca, la cual está dirigida por la famosa teleevangelista y pastora de una megaiglesia, Paula White-Cain.
Como pastor cristiano que creció en un hogar evangélico, Jones expresó su convicción de que el actual énfasis del presidente en la libertad religiosa responde más bien al deseo de complacer a los nacionalistas cristianos —es decir, a aquellos que adhieren a una ideología que busca fusionar las identidades cristiana y estadounidense de tal manera que otorgue mayor poder y privilegios a quienes profesan ciertas expresiones del cristianismo.
“Ciertamente, esto no tiene nada que ver con Dios; no tiene nada que ver con la fe. Tiene mucho más que ver con el nacionalismo cristiano que con el cristianismo propiamente dicho y, lamentablemente, cada vez resulta más difícil distinguir entre ambos”, señaló Jones.
Sin embargo, Burns argumentó en las redes sociales que numerosos músicos, deportistas e íconos culturales cuentan con estatuas dedicadas en su honor, y que, no obstante, no suscitaron el mismo tipo de reacción pública.
“Rendir honor a quien honor merece es un principio bíblico. Postrarse y adorar a un ídolo es un pecado. Existe una diferencia fundamental”, escribió Burns.
“Fue creada para honrar a un hombre con quien muchos podrán estar en desacuerdo, pero a quien millones de estadounidenses consideran autor de acciones extraordinarias destinadas a fortalecer esta nación”, escribió Burns, añadiendo que dedicar la estatua a Trump constituyó “uno de los mayores honores de su vida”.
La reverenda Nyya Toussaint, de la First Church Miami, comentó que Burns introdujo inicialmente la referencia al “becerro de oro” con el propósito de “adelantarse a las acusaciones de que el régimen está idolatrando a Trump”. Toussaint afirmó que los funcionarios electos no deberían preocuparse por estatuas de oro ni por “deambular por campos de golf”, sino que, por el contrario, deberían centrarse en los problemas críticos de la sociedad, incluida la crisis de la vivienda y los problemas medioambientales.
Hafner afirmó que, en su calidad de pastora, desea recordar a los fieles que “nuestra adoración pertenece únicamente a Dios, y no a ninguna imagen de oro y, sin duda alguna, tampoco a ningún presidente. La fidelidad en este momento implica apartar la mirada de las estatuas doradas para volverla hacia nuestros vecinos: aquellos que padecen hambre, sufren y necesitan justicia y compasión”.
Este reportaje fue producido con el apoyo financiero de Trish y Dan Bell, así como de donantes de las comunidades judía y musulmana del sur de la Florida —entre ellos Khalid y Diana Mirza, y la Fundación Mohsin y Fauzia Jaffer—, en colaboración con Journalism Funding Partners.
El Miami Herald mantiene el control editorial absoluto de este trabajo.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2026, 1:42 p. m..