Este KFC de Hialeah hizo el famoso flan durante 45 años, pero ya no está en el menú
Dan Yagoda estaba orgulloso de ser el único Kentucky Fried Chicken del mundo que preparaba su propio flan.
El hecho que estuviera en Hialeah era un motivo específico de orgullo, un reflejo de la comunidad cubana que adoptó la ciudad en los años 60, cuando los cubanos huyeron de la la isla y se establecieron en esta ciudad de clase obrera. Hace más de 45 años, un cocinero inmigrante, antiguo chef en La Habana, adaptó las ollas a presión originales de 16 cuartos que se utilizaban para hacer el pollo de receta secreta del coronel para hornear un flan perfecto con una receta secreta propia.
Incluso después que KFC dejó de usar esas ollas, este KFC, en 811 W. 49 St. obtuvo una dispensa especial de la sede empresarial para seguir haciendo un flan lo suficientemente sedoso y delicioso como para dar envidia a cualquier cocinero casero. Los clientes venían con sus propios recipientes desde lugares tan lejanos como Cayo Hueso y Tampa para comprar flanes enteros durante la temporada festiva de fin de año.
Pero cualquiera que haya visitado el KFC alrededor del Día de Acción de Gracias de 2021 se encontró con una amarga sorpresa: el flan ya no estaba en el menú.
“Los clientes estaban descontentos. Estaban muy decepcionados porque ya no podían conseguirlo”, dijo Yagoda.
Se puede culpar a una cadena de suministro que hizo que los ingredientes clave fueran difíciles de conseguir, sobre todo porque no se usaban en otras tiendas de la cadena. Se puede culpar a un personal reducido que estaba sobrecargado, especialmente porque solo dos personas en ese KFC (una de ellas parcialmente jubilada) saben cómo hacer el flan.
Y hubo otro culpable que Yagoda no vio venir.
‘El producto perfecto’
Que el flan haya durado tanto tiempo ha sido una casualidad. La única razón por la que existió fue porque a principios de los años 70 se animó a los franquiciados a crear sus propios platos, y este local, propiedad del padre de Yagoda desde 1970, experimentó con todo, desde camarones fritos hasta pie de limón. El difunto Baldomero González, el chef cubano inmigrante, solía cocinar comidas familiares para el personal antes que abriera el restaurante, desde hígado de pollo frito hasta fricasé de pollo.
A la comunidad local le encantó. La porción de 650 calorías se vendió en 99 centavos durante décadas, un líder de pérdidas para conseguir que la gente del lugar entrara en la tienda (la última vez que se vendió costaba $2.89).
Cuando el mundo afuera de Hialeah descubrió el flan secreto décadas después, este KFC se convirtió en una historia nacional.
Pero en febrero de 2020, justo antes del comienzo de la pandemia, a Yagoda le diagnosticaron cáncer en la base de la lengua. Se sometió a 35 tratamientos de radiación y tres sesiones de quimioterapia en menos de dos meses. Perdió 47 libras.
Dejó el restaurante en manos de los gerentes de toda la vida y el flan a los dos empleados: Blanca Rosa Ortiz, quien trabaja de medio tiempo, y Genero “Frank” Turcios. Ortiz había enseñado a Turcios la receta que aprendió de Baldomero.
Durante un tiempo, el restaurante funcionó mejor que nunca.
“Teníamos el producto perfecto: comida reconfortante, no era cara y podías recibirla a domicilio”, dijo Yagoda, que había trabajado para su padre en KFC desde 1975.
Mientras tanto, Yagoda se recuperó. Recuperó un peso saludable y los escáneres PET trimestrales mostraron que el cáncer de lengua había desaparecido.
“Incluso recuperé mis papilas gustativas. Y me sentía fantástico”, dijo.
Pero la pandemia se prolongó, costaba trabajo conseguir empleados, incluso cuando Yagoda dice que pagaba $14 la hora. Los ingredientes del flan se convirtieron en un lujo: la escasez de la cadena de suministro hizo que incluso los suministros básicos del KFC se racionaran entre las tiendas. A su proveedor le resultaba más difícil conseguir artículos estandarizados para el restaurante, y la leche condensada y los huevos que se usaban solo para el flan ni siquiera formaban parte de lo que KFC almacenaba regularmente. Y Yagoda no estaba autorizado para comprar lo necesario en tiendas locales.
Yagoda, que ahora tiene 72 años, se estaba cansando. El precio de los inmuebles en Hialeah se disparó y decidió vender el restaurante. El comprador, KBP Brands, era dueño de 660 KFC y 139 Taco Bells con unos ingresos anuales de $1,000 millones a partir de agosto de 2021, según el Franchise Times.
‘Hubo muchas lágrimas’
En septiembre, cuando se acercaba la fecha de cierre, Yagoda se sometió a un escáner PET rutinario. El resultado mostró algo inesperado: un tumor de 2.5 centímetros en el páncreas. Yagoda tenía otro cáncer, uno de los más peligrosos. Según las estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer, menos del 40% de las personas sobreviven más allá de los cinco años.
“El cáncer de páncreas es aterrador, más de lo que yo creía en ese momento”, dijo.
Yagoda vendió sus tres KFC a KBP Brands en la primera semana de noviembre de 2021. Una semana después, pasó por el quirófano para que le extirparan la mitad del páncreas y el bazo. Yagoda sigue en un protocolo de quimioterapia, en el que algunas semanas apenas puede retener la comida. Pero los médicos le han dicho que tiene posibilidades de luchar.
“Tengo días malos, como todos los que tienen que tomar este veneno, pero confían en que está funcionando”, dijo Yagoda.
Se despidió de los empleados que se habían convertido en amigos, muchos de los cuales llevaban décadas trabajando en ese KFC. Despidió a muchos del equipo directivo con bonificaciones.
“Hubo muchas lágrimas”, dijo Susan Benítez, directora de operaciones de Yagoda, que había trabajado para él más de 30 años, desde que comenzó como empleada de medio tiempo mientras estaba en la secundaria Hialeah a los 15 años. “Es el fin de una era”.
A finales de noviembre, bajo los nuevos propietarios, el flan desapareció del menú del KFC de Hialeah. Los clientes que acudieron alrededor del Día de Acción de Gracias por su habitual flan se fueron con las manos vacías.
“Teníamos gente que solía venir solo por el flan. Tengo que decirles: ‘Caballeros, esto es un Kentucky Fried Chicken, no una panadería’”, bromeó la gerente general Claudia Bovea, empleada de Yagoda durante 35 años y quien sigue a cargo del local de Hialeah.
Pero no todo está perdido para los amantes del flan.
Bovea dijo que sus nuevos jefes le han dicho que puede seguir haciendo el flan si alguna vez tiene suficiente personal y puede almacenar los ingredientes necesarios. Hacer el flan es un proceso de seis a ocho horas, dijo, y la única persona del personal que sabe hacerlo, Turcios, tiene que dedicarle un día entero.
“Simplemente no tengo los empleados para liberarlo durante un día completo”, dijo. “L necesito friendo pollo”.
Por ahora, el flan es otra víctima de la cadena de suministro. Pero quizá no sea permanente.
“Si todo se compone, puedo volver a hacer el flan”, dijo. “Tengo esperanzas”.