Hialeah

A pesar del fallo de la Corte Suprema, clínica de abortos de Hialeah está llena como siempre

Una vista exterior de A Hialeah Woman's Care Center, que ofrece abortos, al menos por ahora.
Una vista exterior de A Hialeah Woman's Care Center, que ofrece abortos, al menos por ahora. mocner@miamiherald.com

El viernes por la mañana, ella navegaba por Instagram cuando se topó con la noticia, justo una hora antes que tuviera planeado conducir hasta Hialeah para iniciar el proceso de interrupción de un embarazo inesperado. Entonces se le hundió el corazón.

Ya había sido un proceso difícil, encontrar una clínica que la atendiera lo antes posible, conseguir los fondos para cubrir el costo y llegar hasta allí, dijo la mujer puertorriqueña de 32 años que visitó A Hialeah Woman’s Care Center el viernes para su primera visita.

La actividad era la habitual en la pequeña pero bulliciosa clínica, poco más de una hora después que la Corte Suprema, tal y como se había anticipado tras la filtración de un borrador, emitiera su fallo eliminando el derecho constitucional de la mujer al aborto. El fallo anuló un precedente de casi 50 años y pronosticó potencialmente el fin de la clínica que ha servido a Hialeah durante aproximadamente 40 años.

Pero ese es un tema para más adelante. El viernes, la estrecha sala de espera del centro, en East 25 Street, estaba llena, con todas las sillas ocupadas, excepto una.

Se podía escuchar a una empleada en recepción preguntar a una paciente “¿la pastilla o lo otro?” Era una referencia a los dos medios de interrupción del embarazo que se ofrecen en la clínica.

La clínica está en medio de un largo, viejo y colorido centro comercial con una cafetería hispana, una peluquería dominicana y un negocio de envíos internacionales. Además de abortos mediante píldora y quirúrgicos, ofrece servicios de control de la natalidad y análisis de laboratorio.

La sala de espera, adornada con paredes rosadas y engalanada con carteles de atención a la mujer, estaba en su mayor parte en silencio. La mayoría de las usuarias estaban sentadas solas en la fría sala, llenando formularios y distrayéndose con sus teléfonos mientras esperaban a que las llamaran. Otras se sentaban con sus parejas en silencio. Una vez llamadas, las mujeres pasaban por una puerta blanca para ser asesoradas o tratadas, dependiendo de si era su primera o segunda visita.

La ley de la Florida exige que las mujeres esperen 24 horas después de una primera visita antes de poder abortar, lo que significa que las pacientes deben visitar al proveedor al menos dos veces.

Cada 10 minutos más o menos, el silencio se interrumpía cuando el tren del Metrorail pasaba con estrépito por delante del establecimiento. La estación de tren está al otro lado de la calle, lo que hace que la clínica sea accesible para quienes no viven en la ciudad de clase obrera, compuesta en su mayoría por personas de origen cubano.

Un empleado que no quiso ser identificado por nombre dijo al Herald que el tamaño de la multitud no era inusual. Siempre están ocupados, realizando aproximadamente 20 abortos al día.

Vista de la recepción de A Hialeah Woman's Care Center. La administradora, quien heredó el negocio de su madre, dice que planea permanecer en actividad mientras la ley de la Florida lo permita. La sala de espera quedó temporalmente vacía en el momento de tomar la imagen por respeto a la privacidad de las pacientes. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com
Vista de la recepción de A Hialeah Woman's Care Center. La administradora, quien heredó el negocio de su madre, dice que planea permanecer en actividad mientras la ley de la Florida lo permita. La sala de espera quedó temporalmente vacía en el momento de tomar la imagen por respeto a la privacidad de las pacientes. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

El fallo del viernes, en un caso de Mississippi, no equivale a una prohibición general del aborto. Más bien deja la decisión de permitir o no el aborto, y el número de semanas de embarazo, a la discreción de cada estado.

Los estados con asambleas legislativas dominadas por los republicanos aprobaron “leyes de activación” que prohíben el aborto y que entraron en vigor inmediatamente después del fallo de la Corte Suprema, o se espera que aprueben prohibiciones casi totales en un futuro inmediato.

Algunos estados con asambleas legislativas demócratas han adoptado medidas para hacer más accesible el aborto para las personas de fuera del estado. Grandes empresas como Disney anunciaron inmediatamente medidas para cubrir los gastos de transporte de sus empleados desde los estados que prohíben el aborto a los que lo permiten.

Mientras tanto, los estados que han prohibido o prohibirán pronto el aborto están buscando formas de bloquear legislativamente a sus habitantes para que salgan de casa a buscar un aborto en otra jurisdicción.

El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, dijo el viernes tras el anuncio de la decisión que “trabajaría para ampliar las protecciones a favor de la vida”, pero no especificó qué implicaría eso.

Para aquellos como la mujer puertorriqueña en la sala de espera en Hialeah, viajar a otro estado, localizar un proveedor, pasar la noche, tal vez antes y después del procedimiento, sería una propuesta económica desalentadora.

“Ya es bastante difícil conseguir un aborto ahora, y probablemente lo van a hacer más difícil”, dijo la mujer, que pasó tiempo durante la semana llamando a las clínicas tratando de encontrar la cita más temprana. La mayoría le dijo que tendría que esperar lo que le pareció demasiado, así que se decidió por A Hialeah Woman’s Care Center, que acepta visitas sin cita previa.

Hace unos años, pensó que si quedaba embarazada a los 30 años probablemente podría mantener al niño, pero después de encontrarse inesperadamente en esa situación la semana pasada, supo que no podía seguir adelante con el embarazo. Tomó la decisión y quiso interrumpirlo cuanto antes.

“Especialmente con lo difícil que es la vida ahora [económicamente] apenas puedo mantenerme. No puedo ni pensar en ser madre soltera ahora mismo”, dijo la mujer, que vive en el downtown de Miami.

La clínica se abrió en los años 80, y como muchos negocios en Hialeah, desde cafeterías hasta gasolineras, es un negocio familiar que pasa de una generación a otra. La mujer que la dirige, que pidió no ser identificada debido a la fuerte división cultural sobre el aborto, dijo que antes la dirigía su madre.

Contó que la mayoría del personal de la clínica había tenido sus propias experiencias con el aborto. Incluso ella misma.

Dijo que estaba a dos semanas de terminar la Academia de Policía cuando se dio cuenta que estaba embarazada. Ya estaba luchando por mantener a un hijo y sabía que quería tener más Pero no en ese momento. “Era empezar mi carrera o volver a la asistencia social”.

Así que optó por el aborto. Se hizo policía, pero ahora está jubilada.

La administradora dijo que piensa ayudar a otras a que puedan usar esa opción, si así lo deciden, mientras la ley de la Florida lo permita.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2022, 8:03 p. m..

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