Inmigrantes buscan trabajo y asesoría legal en Hialeah. Preocupa el impacto poblacional
Eduardo Valdés, de 53 años, llegó a Hialeah proveniente de Cuba hace 10 meses. Aunque ya tiene sus documentos en regla no ha encontrado trabajo y su situación es precaria.
“Yo era chófer de camiones en Cuba, pero estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Necesito trabajar, estoy casi en la indigencia por no haber conseguido trabajo”, dijo Valdés al entrar al Milander Center para asistir al evento “Inmigración y más” realizado en Hialeah el viernes.
Aunque muchos llegaron con la esperanza de encontrar trabajo, el objetivo de la actividad comunitaria patrocinada por los medios hispanos La Nueva Poderosa 670 AM, Diario Las Américas y Telemundo, era asesorar y crear un puente que los ayude a conocer el sistema estadounidense para facilitar el proceso de adaptación.
Jesús Gutiérrez, cubano de 27 años, está en una situación más complicada. Desde diciembre de 2022 reside en la ciudad gracias a un parole humanitario que recibió por 60 días, pero desconoce qué sucederá con su estatus.
“Pensé en solicitar asilo, pero muchas personas me dijeron que mejor esperara para pedir mi residencia con la Ley de Ajuste Cubano, después del año”, dijo Gutiérrez.
Sin embargo, un fallo federal del 11 de septiembre impedirá que miles de cubanos como él obtengan tarjetas de residencia de EEUU.
De acuerdo con la Junta de Apelaciones de Inmigración este grupo poblacional no podría obtener la residencia permanente porque no son elegibles si entraron al país con el Formulario I-220A.
Adrianys Villalobos, venezolana de 31 años, asistió con su hija Caroline, de dos años, para saber si ella y su núcleo familiar eran elegibles para solicitar el Estatus de Protección Temporal (TPS) luego de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunciara la expansión y redesignación de Venezuela para el TPS por 18 meses.
Aunque Villalobos y su esposo nacieron en Venezuela, antes de llegar al país recibieron la residencia colombiana, donde vivieron por un tiempo. De hecho, su hija nació allá, por lo que desconoce si podrían beneficiarse de la extensión del TPS.
Su prioridad es recibir asesoría legal y sanitaria. Hace cuatro meses llegó con su hija al país. Su esposo vino meses antes pero tienen incertidumbre sobre su futuro. La familia vive en Coral Way.
Una historia que se repite entre los asistentes.
Por su parte, Dayanis Tamayo, de 21 años, y su esposo Gilberto Moreno, de 24 años, tienen ocho meses en el país. Su primogénito Emmanuel nació hace dos meses, en Hialeah. Dijeron sentirse a la deriva en el país.
El joven matrimonio, proveniente de Cuba, acudió al evento para conocer cómo podrían aprender inglés y qué necesitan para solicitar la residencia.
Recientemente, esta familia ha recibido apoyo de un programa de The Children’s Trust llamado Pasos Saludables (Healthy Steps), de la organización sin fines de lucro, Cayuga Centers, que ofrece asesoría gratuita a familias migrantes en Hialeah
A Hialeah le preocupa el impacto poblacional de los nuevos inmigrantes
El alcalde de Hialeah, Esteban Bovo Jr., en la más reciente sesión del concejo municipal del 12 de septiembre, dijo que más de 400,000 cubanos habían llegado al país en los últimos 12 meses. Él estima que tres tercios se radicaron en el sur de la Florida.
Bovo advirtió que, aunque no podía precisar cuántos recién llegados hacen vida en la ciudad, “estamos viendo el impacto en los alquileres y en las escuelas”.
Las estadísticas oficiales de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) indican que 449,910 cubanos han entrado al país desde 2020. Solo en 2023 han entrado por la frontera 171,958.
Bovo dijo a el Nuevo Herald el viernes: “si vemos el consumo del agua, no indica que ha entrado mucha gente a la ciudad pero pensamos que hay múltiples familias viviendo en casas, lo de los RV (utilizados como vivienda informal), ahora los empiezas a ver mucho mas y sí se ha visto también un incremento en las escuelas públicas”.
En agosto, la ciudad propuso modificar una ordenanza sobre el uso de vehículos recreacionales, una medida que de acuerdo con la presidenta del concejo, Mónica Pérez, ocurre desde 2020 como consecuencia de la migración.
Aunque la ciudad no tiene estadísticas sobre la cantidad de nuevos inmigrantes, iglesias que apoyan a refugiados, migrantes y personas en la indigencia dijeron a el Nuevo Herald que han notado un aumento en la necesidad de estos grupos.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2023, 7:30 a. m..