‘Hialeah está lista para liderar’, dice Bryan Calvo al jurar cargo como alcalde
Enmarcando su toma de posesión como un momento de responsabilidad más que de celebración, Bryan Calvo juró como alcalde de Hialeah el lunes, prometiendo reconstruir la confianza en el gobierno local y guiar a la ciudad hacia lo que denominó una nueva era decisiva.
“Durante cien años, Hialeah ha sido construida por familias que creyeron en el trabajo, la fe y la responsabilidad”, dijo Calvo al comienzo de su discurso tras prestar juramento, con su madre, Edith, sosteniendo la Biblia. “Hoy, hacemos más que marcar el paso del tiempo. Asumimos la responsabilidad de lo que vendrá”.
Calvo, quien a los 28 años se convierte en el alcalde más joven en la historia de la ciudad, describió su elección no como un logro personal, sino como una oportunidad y una responsabilidad que debe ganarse. Alternando fluidamente entre el inglés y el español, destacó sus profundos lazos con la ciudad donde nació y creció.
“Hialeah me formó antes que cualquier escuela”, dijo, y agregó más tarde en español que, si bien estudió en la Universidad Internacional de Florida y en Harvard y se convirtió en abogado, su carácter fue forjado por los valores que aprendió al crecer en Hialeah: el trabajo como un deber, la familia como algo sagrado y la palabra dada como un compromiso inquebrantable.
Agradeció a sus padres —su padre de Cuba, su madre de Ecuador— quienes “sacrificaron todo” por un futuro mejor, haciendo eco de un tema que se repitió a lo largo del discurso: Hialeah como una ciudad construida por sucesivas oleadas de familias que buscaban oportunidades.
“Lo que comenzó como tierras abiertas y trabajo arduo, lleno de granjas, fábricas y pequeños negocios, se convirtió en un lugar de refugio para familias que buscaban libertad y oportunidades”, dijo Calvo, calificando a Hialeah como “prueba viviente de que el sueño americano sigue vivo”.
Pero también reconoció la creciente frustración entre los residentes que se sienten desconectados del Ayuntamiento. Señaló el aumento impredecible de las facturas de agua, el incremento de los impuestos a la propiedad y los costos de los seguros, y la confusión sobre quién toma las decisiones en nombre del público.
“Eso no es progreso, es desorden”, afirmó.
En una de las secciones más contundentes de su discurso, Calvo buscó redefinir el papel del gobierno local. “El gobierno no está aquí para impresionarlos ni para servir a quienes tienen acceso y poder”, dijo. “Está aquí para servirles a ustedes”.
Anunció que su administración se guiará por tres pilares: integridad, reforma y progreso.
La integridad, explicó, significa gobernar con transparencia y servir al interés público. La reforma significa arreglar lo que no funciona, incluso si esto molesta a los intereses particulares. El progreso significa obtener resultados, no solo promesas.
“No juzguen a esta administración por lo que dice hoy”, les dijo Calvo a los presentes. “Júzguenla por lo que haga mañana”.
Dirigiéndose directamente a los empleados municipales, Calvo enfatizó el profesionalismo y el servicio público, afirmando que los trabajadores serán respetados, pero también se les exigirá un alto nivel de desempeño. Prometió inversiones en infraestructura, protección para los adultos mayores y apoyo para las pequeñas empresas.
Mirando más allá del Ayuntamiento, Calvo situó a Hialeah dentro del crecimiento general del sur de Florida, citando importantes proyectos de desarrollo, nuevos corredores de inversión y eventos deportivos internacionales que están atrayendo la atención mundial a la región.
“Hialeah no se quedará fuera del futuro”, dijo. “Hialeah será parte del futuro”.
Presentó una visión de la ciudad como motor de emprendimiento, logística y desarrollo de la fuerza laboral, al tiempo que apoya a las industrias emergentes en energía, manufactura, atención médica y tecnología, con énfasis en garantizar que las familias trabajadoras se beneficien de ese crecimiento.
“El liderazgo no se mide en discursos”, dijo Calvo casi al final de su intervención. “Se mide en resultados”.
Concluyendo con un mensaje de servicio en lugar de legado, Calvo dijo que no llegó al Ayuntamiento “para hacer historia”, sino para servir a “una ciudad construida sobre el sacrificio”.
“Los primeros cien años de Hialeah se construyeron con sacrificio”, dijo. “Los próximos cien años deben construirse con propósito”.
Poco después de su discurso, Calvo firmó una serie de órdenes ejecutivas que, según declaró al Miami Herald, tenía previsto firmar en su primer día de mandato. Entre ellas, se encontraba una moratoria en el pago de pensiones a los funcionarios electos, una decisión que afecta directamente a los actuales concejales y que requerirá su aprobación para una revocación permanente en el futuro.
También firmó una orden para crear un grupo de trabajo encargado de realizar una revisión exhaustiva de las licencias comerciales en la ciudad con posibles vínculos con el régimen cubano. Este grupo de trabajo se encargará de identificar dichas empresas, determinar si las acusaciones sobre estas conexiones son ciertas y formular recomendaciones sobre posibles medidas a tomar.
Además, Calvo firmó una orden para suspender temporalmente algunos contratos municipales y rescindir otros, como parte de una revisión más amplia de las operaciones y el gasto del municipio, una medida que, según declaró a los medios de comunicación, ahorrará a los contribuyentes más de 180 mil dólares.