Miami-Dade vota sobre alquiler del Seaquarium, pero la muerte de delfines no está en la agenda
Miami-Dade dijo que no hay problemas importantes que se interpongan en el camino de la transferencia del arrendamiento del Miami Seaquarium a un nuevo propietario, incluso después que reguladores federales citaron a la atracción por múltiples infracciones que amenazaban el bienestar de los animales. Esos problemas incluían pescado podrido que enfermaba a los delfines y prácticas como obligar a Lolita, la orca de 56 años, a realizar saltos de cabeza con la mandíbula lesionada.
Los comisionados del condado tienen previsto votar sobre un plan para permitir que un nuevo operador, The Dolphin Company, con sede en Cancún, se haga cargo del Seaquarium, citando las garantías de los gestores del parque de que solo hay problemas menores que corregir en relación con el cuidado de los animales. El parque aporta $2.5 millones al año al condado, que es el propietario de los terrenos situados a lo largo del Viaducto Rickenbacker, donde está el Seaquarium desde 1954.
La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, recomienda a los comisionados del condado que aprueben una propuesta para permitir que Festival Fun Parks, una filial de Parques Reunidos con sede en Madrid, transfiera el contrato de arrendamiento en una reunión de la junta directiva el martes.
En la propuesta de resolución preparada por el Departamento de Parques, Recreación y Espacios Abiertos, el condado dice que Festival Fun Parks “ha recibido recientemente un reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) citando 21 infracciones no significativas”.
Ninguna de las infracciones descritas en un informe de inspección de 17 páginas elaborado por el USDA el mes pasado se menciona en la propuesta sobre la que se espera que voten los comisionados.
El informe del USDA, elaborado tras una inspección de tres días en junio, detallaba tres infracciones críticas y dos violaciones que afectaban directamente a la salud de los delfines, los leones marinos, la orca Lolita y otros animales que viven en el parque marino de Virginia Key, entre otras citaciones. Solo tres citaciones se calificaron de no críticas. El reporte fue publicado a finales del mes pasado.
Los registros muestran que las preocupaciones federales sobre las operaciones del Seaquarium en los últimos años fueron planteadas por primera vez el año pasado por una científica de la NOAA que se alarmó por una cadena atípica de muertes entre marzo de 2019 y abril de 2020. Durante ese período murieron cinco delfines mulares y una cría de león marino de California, un número elevado para un parque que contaba solo con 25 delfines antes que de las muertes. Ella lo señaló al USDA, según los registros federales obtenidos por People for the Ethical Treatment of Animals (PETA). La NOAA gestiona el Inventario Nacional de Mamíferos Marinos, una base de datos de los animales que se mantienen en cautiverio en Estados Unidos.
Entre las infracciones graves detectadas por el USDA están la práctica de alimentar con pescado podrido a Lolita, los delfines y los leones marinos; no disponer de un sistema de separación de animales y gestionar los movimientos de los 58 mamíferos marinos cautivos del parque entre las piscinas, lo que ha provocado graves lesiones y muertes en los últimos años; problemas de infraestructura como tanques deteriorados con vallas bajo el agua sujetas con bridas de plástico.
El reporte detalló cómo las vallas endebles que separan las piscinas y los grupos de delfines permitieron que dos delfines jóvenes y grandes, Cobalt y Zo, entraran en una piscina con Bimini, una hembra más pequeña de 21 años que estaba enferma. Bimini resultó gravemente herida con cuatro costillas rotas tras los presuntos golpes de los dos delfines, según el reporte.
El reporte de la USDA también describió serios problemas de calidad del agua, como la mala circulación y la falta de un tratamiento adecuado de filtración y cloro, que dejó las piscinas llenas de bacterias y parásitos que provocaron lesiones en los ojos y la piel de delfines, leones marinos y manatíes.
La oficina de la alcaldesa no respondió a las preguntas sobre las discrepancias entre el memorando del condado a los comisionados proponiendo la transferencia del contrato de arrendamiento y el reporte de la investigación federal. Levine Cava no respondió a las preguntas sobre las infracciones del reporte del USDA y cómo podrían afectar al manejo del acuerdo del condado con el Seaquarium.
No está claro si la alcaldesa o la comisionada Raquel Regalado, que patrocina el traspaso del contrato de arrendamiento, exigirán algún cambio en el acuerdo antes de que se cierre.
Los activistas por el bienestar de los animales dicen que el arrendamiento del Seaquarium no es un buen negocio para Miami-Dade debido al historial de la instalación de “no garantizar la protección y el bienestar de los animales”, lo que resulta en violaciones de las leyes federales de bienestar animal, según PETA.
“La cesión del contrato de arrendamiento a The Dolphin Company para que siga manteniendo esta misma instalación intrínsecamente cruel y anticuada es contraria a los mejores intereses del condado”, dijo PETA.
PETA y el Dolphin Project piden al condado que retire a Lolita, ponga fin a los espectáculos con delfines y exija mejores condiciones para los animales en el envejecido parque marino de Miami, exigiendo el cumplimiento de la Ley de Bienestar Animal.
En la actualidad, el contrato de arrendamiento solo hace referencia a la Ley Federal de Protección de los Mamíferos Marinos como el estatuto que establece los estándares de cuidado adecuados por los que el actual operador del Seaquarium debe gestionar los animales y mantener las instalaciones. Sin embargo, esa ley fue modificada en 1994 para eliminar la supervisión de los mamíferos marinos en cautividad, lo que la hace irrelevante.
Los activistas dicen que la transferencia del contrato de arrendamiento es una oportunidad para que el condado exija mejoras en el Seaquarium y se asegure de que Miami-Dade no está ganando dinero con una instalación que pudiera estar cometiendo delitos de crueldad animal.
“Las condiciones abusivas del Seaquarium son una plaga para el condado, que además pudiera recibir sin duda una mayor compensación por el gran terreno de primera categoría en el que se asienta que los aproximadamente $2.5 millones anuales que recibía por el arrendamiento del Seaquarium antes de la pandemia”, escribió Jared Goodman, vicepresidente y asesor general adjunto de PETA Foundation, en una carta a la Junta de Comisionados del Condado. “Dado que la cesión del arrendamiento es contraria a los intereses del Condado, la Junta debería rechazarla”.