‘El dinero habla’: Tras el colapso de un edificio, un promotor vinculado a Trump ve una oportunidad
En los escombros de uno de los fracasos de construcción más letales de la historia moderna, Hussain Sajwani ve una oportunidad: una propiedad frente al mar que pudiera albergar el primer proyecto del multimillonario urbanizador del Medio Oriente en territorio estadounidense.
Sajwani, amigo y socio comercial de Donald Trump, conocido por sus llamativas torres en su Dubai natal, tiene la intención de levantar un edificio de condominios de ultralujo en Surfside, donde antes estaban las Champlain Towers South, confirmó el martes un vocero de su empresa, DAMAC Properties. Su oferta de $120 millones por el terreno, una de las varias ofertas que se espera compitan entre sí, fue certificada por un juez el mes pasado antes de una subasta judicial a principios del próximo año.
“Siempre hemos considerado que Miami encaja de forma natural, dada su reputación de ser un destino de lujo”, escribió el portavoz Niall McLoughlin en un correo electrónico.
El currículo de Sajwani está repleto de proyectos exitosos: decenas de urbanizaciones residenciales en el Medio Oriente, asociaciones con las casas de moda Versace y Fendi y dos campos de golf de la marca Trump en Dubai, uno de ellos diseñado por Tiger Woods. Tiene fama de realizar audaces estratagemas de mercadotecnia, como ofrecer Lamborghinis gratis a los posibles compradores. Y también es cercano a Trump: asistió a su toma de posesión y la ofreció un acuerdo de urbanización de $2,000 millones, además de hacerse socio de su club privado Mar-a-Lago en Palm Beach.
En una gala de Nochevieja en el club en 2016, Trump llamó a Sajwani y a su familia “las personas más bellas”.
McLoughlin declinó decir si algún miembro de la familia Trump pudiera estar involucrado en el proyecto. Jared Kushner e Ivanka Trump son propietarios de un condominio en una torre a dos cuadras al norte de los terrenos de Champlain. La Trump Organization no respondió a una solicitud de declaraciones, ni tampoco Kushner Companies.
El dinero usado para comprar el terreno compensará a los sobrevivientes y a los propietarios de las unidades.
Sin embargo, la idea de que se levante una nueva torre en el lugar del desastre de Surfside es dolorosa para algunos. Los familiares de algunas de las 98 personas que murieron en el derrumbe del 24 de junio dicen que no pueden soportar la idea de construir condominios ostentosos en lugar de un monumento en honor a los que murieron.
“Será una mancha en la historia de Surfside y de todo el país construir un edificio de condominios sobre esta tragedia, sobre un cementerio”, dijo David Rodan, que perdió a su hermano y a tres primos en el colapso.
Pero el juez de circuito de Miami-Dade Michael Hanzman, quien que tendrá la última palabra, parece decidido a exprimir el máximo valor del terreno en beneficio de las víctimas y sus familias. La oferta de Sajwani establece el precio de referencia para una subasta judicial que se espera que tenga lugar en febrero como parte de una demanda colectiva que se está tramitando ante Hanzman.
Otros cuatro o cinco urbanizadores, entre ellos grupos de Miami, Nueva York, México y Canadá, también están estudiando la posibilidad de presentar ofertas por la propiedad de casi dos acres, según Avison Young, la empresa que comercializa el terreno para el administrador judicial que gestiona las finanzas de la asociación de condominios Champlain Towers South. Hanzman decidirá qué oferta aceptar.
Los posibles compradores tendrán que asegurar primero que el terreno es seguro para la construcción. Una vez que se les conceda el acceso a la propiedad, el grupo de Sajwani tendrá dos meses para realizar pruebas de las condiciones del subsuelo y otras diligencias. También tendrán que conocer el estricto código de zonificación de Surfside, que durante décadas ha limitado los edificios a 12 pisos de altura y podría limitar las utilidades.
Sajwani, el único interesado cuya identidad ha sido revelada, está acostumbrado a salirse con la suya.
En 2011, un tribunal egipcio los condenó a él y a un ex ministro de turismo a 5años de prisión por una supuesta connivencia en un acuerdo de compra de terrenos que habría robado al público unos $41 millones. Pero DAMAC negó haber actuado mal y demandó al país a través de un sistema conocido como solución de controversias inversonista-Estado, creado para proteger a los inversores extranjeros. Las autoridades egipcias acordaron resolver el caso, retirar la pena de prisión de Sajwani y cerrar las investigaciones sobre otros acuerdos de tierras de DAMAC.
Reinaldo Borges, arquitecto de Miami que en su día trabajó en un proyecto para DAMAC en Dubai, dijo que el rápido giro de la tragedia a la reconstrucción es único en el sur de la Florida.
“Este lugar se reinventa, se cura y avanza”, dijo Borges. “Puedes llamarlo optimista o puedes llamarlo ingenuo”.
Construir un edificio de condominios en el lugar de un desastre mortal, dijo Borges, trae un cierto “karma”.
“Sé que a mi esposa no le gustaría vivir allí”, dijo.
‘Las personas más bellas’
Con un patrimonio de $2,500 millones, Sajwani se describe como un hombre que se forjó solo.
Creció en una familia de clase media de Dubai, su padre era comerciante y propietario de una tienda, y asistió a la universidad en Estados Unidos, según un perfil de Forbes. Tras trabajar en el sector energético, creó un negocio de banquetes que obtuvo contratos con las fuerzas militares estadounidenses y Bechtel, antes de pasarse al sector inmobiliario en 1996. Seis años más tarde, fundó DAMAC, una empresa que se cotiza en bolsa y que Sajwani quiere privatizar.
DAMAC trató de atraer a compradores inmobiliarios extranjeros a Dubai, organizando eventos de mercadotecnia en China, India, África y Europa. En su sitio web, la empresa enumera más de 80 proyectos en los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Jordania, Líbano y el Reino Unido. The Washington Post calificó un proyecto de Sajwani “el Beverly Hills de Dubai”.
Uno de sus mayores éxitos fue asociarse con la Trump Organization para administrar dos campos de golf en Dubai, enclavados entre villas multimillonarias de la marca Trump. En 2014, Trump lo visitó, golpeando una pelota de golf en lo que se convertiría en una calle de su primera aventura empresarial en el mundo árabe.
Sajwani estrechó lazos con Trump después de que este ganara la nominación republicana, convirtiéndose en parte de un desfile de empresarios y de componedores políticos que se presentaban en las propiedades de Trump para hacer tratos y buscar influencia.
En 2016, Sajwani asistió a la inauguración del hotel de Trump en Washington DC El multimillonario y su familia pasaron las vacaciones de invierno en Mar-a-Lago ese año. En la fiesta de Nochevieja del club, Trump destacó a los Sajwani, deshaciéndose en elogios hacia ellos y hacia Mar-a-Lago, la joya de la corona de su imperio empresarial con 126 habitaciones, según un video obtenido por CNN.
“Hussain y toda la familia, las personas más bellas, están aquí desde Dubai esta noche”, dijo Trump a la multitud. “Y lo están viendo y les encanta”.
Dos semanas después, Trump dijo que había rechazado un acuerdo de $2,000 millones de Sajwani para evitar posibles conflictos de intereses en el Medio Oriente, una medida que describió como innecesaria pero prudente.
“Lo rechacé”, dijo Trump. “No tenía por qué hacerlo”.
Sin molestarse, Sajwani asistió a la toma de posesión del presidente. “¡El mundo desea que vengan ocho años lucrativos!”, publicó su hijo, Ali, en Instagram. (El portavoz de DAMAC no respondió cuando se le preguntó cómo pudo asistir Sajwani a la toma de posesión. Los extranjeros tienen prohibido comprar entradas para este tipo de eventos y deben acudir como invitados de donantes estadounidenses.)
Sajwani también recibió a Donald Trump Jr. en una reunión en Dubai en la que comieron masitas de pollo y hablaron de “nuevas ideas e innovación”, según el Instagram del multimillonario, y más tarde tuvo a Don Jr. y a su hermano Eric como invitados en la boda de su hija. Ambos hijos asistieron a la inauguración de uno de los campos de la marca Trump de Sajwani, el Trump International Golf Club, donde los trabajadores inmigrantes se fueron a la huelga tras decir que no les pagaban a tiempo, según un reportaje de The New York Times de 2017. El otro campo de golf Trump aún no ha abierto.
Y Sajwani siguió visitando Mar-a-Lago, pasando Semana Santa y Acción de Gracias en Palm Beach en 2018. Él y su familia se alojaban a menudo en una suite junto al Atlántico favorecida por la hija del presidente, Tiffany.
Para el personal del club, Sajwani encajaba en un grupo de lo que llamaban “miembros falsos”, personas que venían a Palm Beach solo unos pocos fines de semana al año, generalmente cuando sabían que Trump estaría en la ciudad, estimulados por la oportunidad de conocer al presidente y sus principales ayudantes. Esta nueva clase no estaba allí por la piscina ni por las costillas de primera.
“La cara de Mar-a-Lago ha cambiado”, dijo Ildikó Varga, una de las primeras socias del club.
La asociación de Trump con Sajwani ha sido lucrativa.
Durante su mandato presidencial, la empresa de Trump ganó más de $1.2 millones en “honorarios de administración” por comercialización y la operación de los campos de golf de Sajwani, según sus declaraciones financieras. Como candidato, Trump declaró haber ganado entre $2 y $10 millones de la empresa de Sajwani.
Pero la política se ha interpuesto a veces en el camino.
Después que el candidato Trump pidió un “cierre total y completo de la entrada de musulmanes en Estados Unidos”, DAMAC retiró las imágenes de Trump de las vallas publicitarias de uno de los campos de golf.
Pero, por lo demás, la relación siguió avanzando.
“Hicimos un trato con Trump como organización; ellos saben cómo administrar campos de golf”, dijo Sajwani a Forbes en 2016. “Nos mantenemos alejados de la política”.
‘Lo contrario a Dubai’
Sajwani se está adentrando en un territorio desconocido porque trata de construir por primera vez en Estados Unidos y se adentra en una política caótica de una comunidad de unas 6,000 personas que están de luto por una tragedia.
McLoughlin, el vocero de DAMAC, dijo que la empresa es sensible a la situación.
“Comprendemos perfectamente las emociones que rodean el lugar del colapso y deseamos abordar la urbanización teniendo plenamente en cuenta el beneficio de la comunidad”, dijo.
Por un lado, el llamativo enfoque de Sajwani pudiera encajar bien en el mercado de edificios de condominios de Miami, dijo el analista inmobiliario surfloridano Peter Zalewski.
“La mejor manera de establecer credibilidad como un urbanizador en el sur de la Florida es ser abrumador con las marcas que usas, las promesas que haces, el dinero que quemas”, dijo Zalewski. “No hay nada que puedas decir que se considere una hipérbole en el mercado inmobiliario de Miami”.
Sin embargo, Zalewski señaló que los urbanizadores de fuera de la ciudad a menudo encuentran que la situación los supera al hacer negocios en la región.
“Lo vemos una y otra vez. Llega un extranjero, se cree más listo, cree que sabe más, hace un proyecto y se va”, dijo. “Nunca sale como lo planeaba”.
Construir en Dubai no se parece en nada a construir en Surfside, dijo Borges, el arquitecto de Miami que ha trabajado en proyectos en ambas ciudades. Las sensibilidades en Dubai son similares a las de Donald Trump, dijo, con un aprecio por las “cosas brillantes” en una “jungla de arquitectura moderna”.
En Surfside, con su estricto código de zonificación, el enfoque es diferente.
“Surfside es casi lo contrario a Dubai”, dijo Borges. “No se puede realizar un proyecto que puede pertenecer a Dubai y no a Surfside”.
La perspectiva de una nueva torre en el terreno de Champlain ha metido cuñas entre varias partes interesadas, incluidos los familiares que quieren un monumento conmemorativo y algunos sobrevivientes y propietarios de unidades que ven en la reurbanización del emplazamiento la mejor manera de obtener una compensación.
“No me importa quién compre la propiedad. Solo tenemos que conseguir nuestro dinero”, dijo Steve Rosenthal, que era propietario de un condominio en Champlain Towers South y sobrevivió al colapso. Rosenthal lleva rentando un apartamento en Brickell desde septiembre. “Muchos de nosotros no podemos seguir adelante hasta que sepamos cuál es nuestra situación económica”, dijo.
El alcalde de Surfside, Charles Burkett, apoya la medida de vender la propiedad, pero dice que es prematuro asumir que es segura para la construcción. El alcalde ha presionado durante meses para que se permita al ingeniero contratado por la ciudad realizar pruebas en el lugar, pero el acceso se ha limitado hasta ahora a la policía de Miami-Dade y al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), la agencia federal que investiga qué causó el derrumbe.
El juez Hanzman indicó que otros podrían tener acceso pronto, incluyendo el ingeniero de la ciudad, los postores de la propiedad y los abogados de las víctimas. El grupo de Sajwani sigue esperando su turno, según Avison Young.
“No está claro, dado que no tenemos respuesta sobre por qué se cayó el edificio, cómo un comprador va a adquirir una propiedad con ese tipo de incógnita”, dijo Burkett. “Ese es el elefante en la habitación”.
Surfside también está en medio de un esfuerzo de rezonificación destinado a disminuir la densidad en el corredor frente al mar de la ciudad. El mes pasado, la comisión de la ciudad acordó hacer una excepción para el sitio de Champlain Towers South después que Hanzman criticó una propuesta que habría reducido el número de unidades permitidas en una nueva urbanización.
Pero algunos propietarios de unidades y familiares están presionando para que la ciudad abandone su límite de altura de 12 pisos, que estaba en vigor cuando se construyó Champlain Towers South en 1981. (En ese caso, se concedió a los urbanizadores una excepción para añadir un controvertido penthouse en el piso 13).
En una reunión de la comisión de Surfside la semana pasada, el propietario de una unidad sugirió que la ciudad permitiera una torre de 18 pisos en el terreno de Champlain South, lo que irritó a algunos funcionarios electos. En especial, no le pareció bien a Eliana Salzhauer, comisionada que ha cuestionado la prisa por la reurbanización, incluso después de recibir críticas de Hanzman.
“Deshacer la calidad de vida en la ciudad y el sabor de la ciudad en ‘memoria’ de las víctimas es despreciable”, dijo Salzhauer. “Cuando hay dólares en juego, todo lo demás sale por la puerta”.
Además del dinero de la venta de la propiedad, las víctimas tendrán acceso a unos $48 millones de la cobertura del seguro de la asociación de condominios: $30 millones por daños materiales y $18 millones por daños personales. Pero Hanzman dice que eso no es suficiente para compensarlos. Las unidades fueron tasadas recientemente en $95.6 millones.
Si Hanzman sigue adelante, Sajwani, a través de la empresa estadounidense East Oceanside Development LLC, enfrentará a otros postores en la subasta. Si los demás superan los $120 millones, Sajwani tendrá la oportunidad de subir su oferta original.
Pero Rodan, familiar de cuatro víctimas del derrumbe, sigue esperando que el juez adopte otro enfoque. Está trabajando en una propuesta para reservar una cuarta parte del terreno para un monumento conmemorativo y elevar la zonificación del resto del terreno.
De este modo, dijo Rodan, los urbanizadores pudieran construir el mismo número de unidades que si hubieran comprado el terreno completo.
“Al final del día”, dijo, “el dinero habla”.
La redactora del Miami Herald Sarah Blaskey contribuyó a este artículo.