Plan de Miami-Dade para reducir emisiones a la mitad para 2030 solo cubre dos tercios de la necesidad
Miami-Dade tiene un plan para reducir sus emisiones dióxido de carbono a la mitad para 2030 y a cero para 2050, o algo así.
La nueva Estrategia de Acción Climática del condado, dada a conocer durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles por la mañana en PortMiami, exige una ampliación sustancial del uso de energía solar, un mayor uso de autos y transporte público eléctricos, la protección de espacios verdes y la conversión de los residuos en energía.
Pero incluso así no es suficiente. Todas esas medidas siguen dejando una brecha de 30% entre Miami-Dade y su objetivo para 2030.
Sin embargo, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, prometió que el condado lo resolverá antes del final de la década.
“No es que lo vayamos a intentar, es algo definitivo”, dijo. “Sabemos que los retos son muy grandes, pero debemos conseguirlo”.
Levine Cava, junto con el alcalde de Miami, Francis Suárez, se dirige esta semana a Glasgow, Escocia, para asistir a la COP26, la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático en la que las potencias mundiales darán a conocer sus compromisos para frenar las emisiones en todo el mundo. Ambos representarán el papel que pueden desempeñar los gobiernos locales en la reducción de las emisiones para que el mundo pueda evitar los peores impactos del cambio climático.
“Depende de todos nosotros sacar a la luz esa visión”, dijo.
Transporte
La mayor parte de las emisiones de Miami-Dade están relacionadas con el transporte y los viajes aéreos representan aproximadamente una cuarta parte de todas las emisiones del condado.
Esto se debe a que el lugar donde los aviones se abastecen de combustible se acredita con el 100% de las emisiones de ese combustible, dijo el jefe de Resiliencia del Condado Miami-Dade, Jim Murley. Y ese combustible libera una enorme cantidad de emisiones.
La estrategia del condado prevé reducir las emisiones del transporte aéreo a la mitad en los próximos nueve años. Pero hay un problema: la tecnología para que los aviones funcionen con energía renovable (o incluso con combustible bajo en carbono) aún no existe.
Una solución que propuso el condado es un nuevo “sistema de atraque de guía visual” que reduzca el tiempo en reposo de las aeronaves, además de hablar con las aerolíneas para ver cómo pueden ser un poco más eficientes. Pero no hay un camino claro a seguir para que el condado solo reduzca las emisiones atmosféricas.
“Sinceramente, no tenemos todas las respuestas”, dijo Murley. “Esperamos que cambien las entidades de transporte. Los aviones podrían cambiar su mezcla de combustible. Eso entra en el ámbito de nuestra proyección a 30 años”.
En el puerto, donde el condado prevé una reducción de 25% de las emisiones para 2030, la principal mejora será la próxima instalación de tomas de corriente en tierra, que permitirá a los cruceros conectarse a la red en lugar de quemar combustibles sucios cuando estén atracados. Miami-Dade tiene previsto que cinco terminales de cruceros dispongan de electricidad en tierra para 2023.
“Una vez que instalemos la energía en tierra, veremos el progreso diario en este puerto”, dijo Levine Cava.
Otros aspectos relacionados con el transporte incluyen la conversión de la flota de autobuses, coches y camiones del condado a vehículos eléctricos. Miami-Dade pretende convertir el 80 por ciento de los vehículos ligeros y el 50 por ciento de los autobuses para 2030. El plan también prevé el despliegue de esos primeros autobuses eléctricos para dar servicio a las “comunidades desfavorecidas” como forma de corregir la desigualdad histórica.
Electricidad
El compromiso de Miami-Dade de reducir las emisiones, junto con los compromisos similares de Miami, Miami Beach y la Junta Escolar de Miami-Dade, se basan en cierta medida en más energía renovable.
Alrededor de 27% de la energía del condado procede de fuentes renovables, y mediante la instalación de generación de unos 850,000 Kv de energía solar (suficiente para abastecer a 110,000 hogares durante un año), el condado podría aumentar esa cifra al 37% en 2030. La instalación de esa energía solar es la acción más impactante de toda la lista de soluciones del condado.
Miami-Dade no puede obligar a los edificios comerciales y residenciales a instalar energía solar, pero sí puede incentivarla con reducciones fiscales, fomentando el uso de cooperativas solares y asociándose con nuevas opciones de financiación para los residentes con bajos ingresos.
Cambiar más de esa mezcla de energía a las renovables está en manos de la empresa de servicios públicos que atiende a todo el sur de la Florida: Florida Power & Light (FPL).
“Aunque hay una gran cantidad de energía solar a escala de servicios públicos que se está poniendo en marcha, la Florida sigue dependiendo en gran medida del gas fósil y es probable que esas plantas existan durante décadas”, dijo Susan Glickman, directora de la Florida Clinicians for Climate Action.
La compañía eléctrica no se ha comprometido a alcanzar el 100 por ciento de energía limpia en ningún momento, y sus planes más recientes solo prevén que alcance el 40 por ciento de energía renovable en 2030.
“Es increíblemente importante que los municipios establezcan estos objetivos, aunque estén limitados en cuanto a lo que pueden hacer para alcanzarlos debido al monopolio total que han establecido las empresas de servicios públicos”, dijo Alissa Jean Schafer, especialista en investigación y comunicaciones del Energy and Policy Institute.
Dijo que Florida Power & Light es la única empresa de servicios públicos propiedad de inversionistas que no tiene un objetivo de reducción de sus emisiones de carbono absolutas.
En una reciente declaración, le preguntaron al presidente ejecutivo de FPL, Eric Silagy, por qué la empresa no tiene un objetivo de emisiones de carbono, a pesar de que su empresa matriz, Nextera Energy, sí lo tiene. Respondió que los objetivos de Nextera no afectan a las decisiones de inversión de FPL.
Miami-Dade es el mayor cliente de FPL en el estado. Pero el condado sostiene que la mejor manera de hacer valer su peso es colaborar con la empresa de servicios públicos para instalar más energía solar, no pedir menos gas natural, que constituye alrededor del 70 por ciento de la mezcla de energía para Miami-Dade actualmente.
“No es que no estemos siempre comprometidos con FPL. Tienen una gran presencia en nuestro condado con toda su inversión, sus activos”, dijo Murley. “Debemos trabajar con ellos. La forma en que nuestro sistema opera en este estado, y creo que la mejor manera de acercarse a eso será comprometerse y trabajar junto con ellos”.
Si Miami-Dade no es capaz de convencer a la empresa de servicios públicos para que avance más rápidamente hacia el uso de energía renovable, las nuevas políticas federales o las órdenes ejecutivas podrían encargarse de la tarea.
El presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva en la que pedía un 100 por ciento de energía libre de carbono para 2035, y anunció en abril que Estados Unidos reduciría las emisiones hasta un 52 por ciento para 2030.
El gobierno de Biden ha estado trabajando con los legisladores para aprobar un proyecto de ley sobre el clima que recompensaría a los proveedores de combustibles fósiles por cambiarse a la energía limpia, así como créditos fiscales por cambiar a coches eléctricos y ampliar el uso de la energía solar y eólica.