Miami-Dade

Miami planeaba no permitir más conexiones de gas natural. Entonces TECO le pidió que no

Miami hizo  menos estrictos sus objetivos para reducir el uso del gas natural.
Miami hizo menos estrictos sus objetivos para reducir el uso del gas natural. pportal@miamiherald.com

El Día de la Tierra, el alcalde de Miami, Francis Suárez, se plantó frente al Ayuntamiento y anunció una “promesa inequívoca” a sus vecinos: reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero de la ciudad para evitar los peores efectos del cambio climático en la vulnerable ciudad costera.

El plan, Miami Forever Carbon Neutral, incluía audaces estrategias para impulsar los vehículos eléctricos, dar una mayor eficiencia energética a los edificios hacer los edificios más eficientes y revestir los edificios de la ciudad con paneles solares. También había sufrido algunos cambios clave en los días previos a su publicación, impulsados por una empresa de gas natural que se arriesgaba a perder clientes y negocios si la ciudad seguía adelante con sus planes de reducción de las emisiones de combustibles fósiles.

En correos electrónicos obtenidos por el Miami Herald a través de una solicitud de registros públicos, un representante de TECO People’s Gas calificó las políticas de “problemáticas para nuestra industria” y sugirió un lenguaje alternativo que la ciudad debería usr en su lugar.

En respuesta, la ciudad eliminó ciertas políticas ofensivas y suavizó sus objetivos de reducción de consumo de gas natural. Alan Dodd, ex director de Resiliencia de Miami, respondió por correo electrónico al representante de TECO señalando que había “muchas revisiones para ser más complacientes, sin dejar de centrarse en el objetivo de cero emisiones a largo plazo”.

La prohibición del gas natural se han hecho cada vez más común en todo el país, especialmente en California y en las ciudades del norte, donde el gas natural se usa habitualmente para la calefacción. En respuesta, los intereses del sector del gas natural han iniciado una feroz campaña de cabildeo para debilitar las políticas contra el gas natural a nivel municipal y estatal. La Florida es uno de los más de 12 estados con una nueva ley que impide a las ciudades prohibir el gas natural.

La ciudad de Miami no puso a Suárez ni a ningún empleado de la Oficina de Resiliencia a disposición para entrevistas, pero en un comunicado, la oficina de Comunicaciones de la ciudad señaló las estrategias municipales de la ciudad en materia de gases de efecto invernadero y dijo: “En el desarrollo de estos planes e iniciativas, la ciudad ha aceptado las aportaciones de los vecinos, así como de las partes interesadas”.

La comisión municipal tiene previsto aprobar el jueves el borrador final de su plan de neutralidad de carbono, una versión con objetivos aún más débiles que el borrador del Día de la Tierra.

No más conexiones de gas natural

En una presentación realizada el 23 de febrero, la ciudad planteó por primera vez la idea de prohibir las conexiones de gas natural en las nuevas construcciones, así como la adaptación de 40% de los edificios de la ciudad que usan gas natural para calentar el agua y los espacios, para convertirlos a sistemas eléctricos. La suma de ambas medidas reduciría más emisiones que las que se reducirían reduciendo el número de personas que se desplazan en vehículos de un solo pasajero en 15%.

El plan era publicar una versión preliminar de la estrategia de reducción de emisiones el Día de la Tierra en abril. Pero la semana anterior al anuncio del borrador del plan, el personal de la ciudad envió las políticas de gas natural pertinentes a TECO Peoples Gas.

Sergio Abreu Jr., director regional de Asuntos Externos de TECO, respondió con un correo electrónico muy contundente y un documento que modificaba todas las políticas sugeridas por la ciudad, según revelan los documentos obtenidos por el Miami Herald.

“Como hemos dicho desde el principio, nuestra preferencia es que la ciudad elimine completamente el lenguaje propuesto”, escribió Abreu.

Calificó de “prematura” la prohibición de nuevas conexiones de gas natural e innecesaria para alcanzar el objetivo de la ciudad de cero emisiones para 2050.

“Su lenguaje propuesto pide a los clientes que empiecen a deshacerse de sus aparatos de gas natural a partir del próximo año, 2022. Esto incluirá gastos significativos no solo para convertir los aparatos, sino la infraestructura de apoyo a los aparatos en las paredes”, escribió.

Las políticas originales sugeridas por la ciudad suspenderían las conexiones de gas natural en las nuevas construcciones y exigirían que los edificios sustituyeran los aparatos de calefacción y cocina de gas natural por sistemas eléctricos “al final de su vida útil a partir de 2025”. No pedía, como declaró Abreu en su correo electrónico, que los vecinos de Miami se deshicieran de los aparatos de gas a partir del próximo año.

Abreu propuso un “lenguaje modificado” que eliminaba por completo la prohibición de las conexiones de gas natural en las nuevas construcciones y cambiar la política de sustitución de gas por electricidad con el requisito de que los edificios “cumplan los objetivos de la huella de carbono, independientemente de las fuentes de energía al final de su vida útil a partir de 2035”.

El correo electrónico de Abreu también incluía una lista de tareas “tal y como solicitó el alcalde y se discutió en nuestra conversación” de proyectos que los empleados de la ciudad deberían explorar para reducir las emisiones de carbono de una manera que no perjudique el modelo de negocio de la compañía de gas.

Los proyectos incluyen la quema de gas natural procedente de los vertederos y las instalaciones de tratamiento de aguas residuales de Miami para obtener energía, la captura de las emisiones de carbono mientras se queman pero antes de que salgan a la atmósfera y el uso potencial del hidrógeno como fuente limpia de combustible similar al gas.

Tanto la captura de carbono como el hidrógeno son soluciones climáticas populares dentro de la industria de los combustibles fósiles debido a la prometedora tecnología que demuestra que podrían reducir las emisiones. Sin embargo, la tecnología aún no está preparada para utilizar ninguna de las dos estrategias, y son mucho más caras que otras alternativas más populares, como el cambio a las energías renovables o una mayor eficiencia energética.

El principal argumento de Abreu contra la prohibición es que la quema de gas natural en la fuente —como cuando se calienta el agua en una estufa— libera menos gases de efecto invernadero que el uso de una estufa eléctrica que usa energía de una central eléctrica que quema gas natural. Escribió (en mayúsculas) que “como mínimo, este cambio debería ocurrir después de que la ciudad se haya comprometido (y pagado) a cambiar a un modelo eléctrico alternativo totalmente renovable”.

Se hacen cambios

Abreu hizo un seguimiento en múltiples ocasiones antes de que la ciudad publicara su proyecto de plan, preguntando si la ciudad planeaba eliminar el lenguaje ofensivo. El día antes de su publicación, el entonces responsable de Resiliencia, Dodd, le respondió por correo electrónico asegurándole que se estaban realizando cambios.

Esos cambios se han hecho públicos en la versión preliminar publicada el Día de la Tierra.

Se eliminó la propuesta de prohibir las conexiones de gas natural en las nuevas construcciones. En su lugar, el plan pedía 100% de “emisiones netas cero” en las nuevas construcciones para 2030. Sugiere que los edificios de nueva construcción sean totalmente eléctricos o incluyan dispositivos que funcionen con “gas natural renovable” o GNR, un concepto mencionado repetidamente en la carta de Abreu.

El GNR se refiere al metano tomado de los vertederos y las plantas de tratamiento de aguas residuales, y sus proponentes lo llaman “libre de carbono”. Aunque ese gas no suele contener dióxido de carbono, está compuesto principalmente por metano, que es 28 veces más potente que el dióxido de carbono como gas atmosférico que atrapa el calor.

En el borrador final del plan de GEI, que se anunciará en una reunión de la comisión el día 18, ese objetivo de 100% de emisiones netas en las nuevas construcciones se redujo a un objetivo del 5% para 2035. Una parte de esta deliberación se debe probablemente a la nueva ley de la Florida que bloquea las prohibiciones del gas natural.

Otros cambios han desplazado por completo los objetivos.

El objetivo original de que 40% de los edificios que funcionan con sistemas de gas natural se conviertan en eléctricos para 2035 se cambió a una reducción global del 60% de las emisiones de gas natural de los edificios. Ahora un edificio puede alcanzar el objetivo sin dejar de utilizar sistemas de gas natural, pero siendo más eficiente energéticamente.

En el siguiente borrador final, ese objetivo de reducción del 60% bajó al 35% para 2035.

Durante el anuncio del borrador del plan en abril, el alcalde Suárez señaló a Abreu entre el público y le agradeció por su nombre toda la ayuda prestada al plan.

El mismo día en que se dio a conocer el proyecto de plan para las emisiones de gases de efecto invernadero, la ciudad votó para aprobar un acuerdo de franquicia de 30 años para toda la ciudad con TECO.

Al día siguiente, Suárez, que ganó la reelección el 2 de noviembre, recibió una donación de campaña de un miembro del consejo de administración de TECO Peoples Gas. El ex legislador estatal republicano Will Weatherford, miembro de la junta directiva de Peoples Gas y director de una empresa de inversiones del área de Tampa Bay, dio a uno de los comités políticos de Suárez $5,000 el 23 de abril.

Poco después de la publicación del proyecto de plan, el gobernador Ron DeSantis firmó una ley que prohibía a los gobiernos locales prohibir las conexiones de gas natural. Una solicitud de registros públicos mostró que Abreu dejó de enviar correos electrónicos a la ciudad sobre su propuesta después de eso.

Abreu no respondió a las solicitudes de comentarios, pero Sylvia Vega, una portavoz de TECO Peoples Gas, dijo en un comunicado que la compañía “participó activamente con la ciudad de Miami en su planificación para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y un futuro de energía limpia”.

“El gas natural es una parte importante de una combinación energética diversa para garantizar la fiabilidad y la asequibilidad, al tiempo que ayuda a las comunidades de la Florida a alcanzar sus objetivos económicos y de sustentabilidad”, dijo.

Joey Flechas, redactor del Miami Herald, contribuyó a este artículo.

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