Los Everglades se quedaron sin alimentos tras las fuertes lluvias de 2020
La anidación de aves zancudas —un indicador clave de la salud de los Everglades— fue débil en 2020, después que una temporada de lluvias muy húmeda comenzó antes de tiempo con enormes tormentas en mayo, diluyendo los estanques donde se habían concentrado los peces e inundando los nidos llenos de polluelos que aún no podían volar.
La mayoría de los conteos de nidos estuvieron muy por debajo de la media de 10 años y fueron apenas una fracción de la temporada récord de 2018, que produjo colonias enormes cercanas a los números vistos en las décadas de 1930 y 1940. Se consideraron décadas muy productivas para la fauna aviar de los Everglades.
El informe sobre aves zancudas de 2020 —compilado por el Distrito de Gestión del Aguas del Sur de la Florida, Audubon Florida, la Universidad de la Florida, la Universidad Atlántica de la Florida y otros— calculó que había 43,860 nidos de aves zancudas en el sur de la Florida, por debajo de la media de 10 años de 46,841 nidos y unas tres veces menos que en la emblemática temporada de 2018, cuando se contaron 138,834 nidos. En 2019 se registraron unos 33,000 nidos. La encuesta anual más reciente documentó la anidación desde noviembre de 2019 hasta junio de 2020.
“Las condiciones más secas que el promedio durante la mayor parte de la temporada de anidación, seguidas de un gran evento de lluvia en mayo, crearon condiciones desfavorables para la anidación”, dijo Mark Cook, el experto en aves zancudas del distrito.
Los tántalos americanos, que el gobierno federal considera amenazados y que casi desaparecieron a principios de la década de 1980, abandonaron cientos de nidos en mayo del año pasado después de que las lluvias récord hicieran subir el nivel del agua más de 30 centímetros en algunas zonas de los Everglades. Las garcetas reales, que empezaron a anidar más tarde, también abandonaron los nidos antes de que los polluelos pudieran emplumar. Las espátulas rosadas y los ibis blancos fueron puntos brillantes en el informe, produciendo más nidos que el promedio y aumentando ligeramente su área de distribución.
También hubo más nidos en zonas costeras como la bahía de la Florida, una zona de anidación histórica que se está recuperando lentamente al empezar a fluir más agua hacia el sur como resultado de los proyectos de restauración de los Everglades, como la eliminación del antiguo Tamiami Trail. Según el informe, casi el 25% de los nidos se encuentran en zonas costeras, mientras que hace unos 10 años solo había un 10%.
A partir de la década de 1920, cuando los proyectos de control de inundaciones empezaron a secar el sur de los Everglades, las aves zancudas empezaron a desplazarse hacia el norte, a las zonas de conservación del agua y a los alrededores del lago Okeechobee. Uno de los objetivos de la restauración es devolver a las aves a los lugares donde anidaban históricamente, dijo Cook.
Al ser un entorno pobre en nutrientes, los Everglades necesitan un delicado equilibrio hídrico para mantener a las aves zancudas: una temporada de lluvias abundante, pero que no bata récords, para producir abundantes peces, y luego una fuerte caída de los niveles de agua al comienzo de la temporada seca, que es cuando comienza la anidación. Para entonces, los peces se trasladan a estanques más secos y concentrados y las aves pueden anidar y alimentar a sus crías con éxito.
Pero en 2020, un primer trimestre seco como nunca antes no produjo suficientes peces para las aves zancudas de los Everglades y, de repente, en abril y mayo llovió demasiado, lo que supuso un problema para los polluelos, que necesitaban unas semanas más de tiempo seco antes de poder abandonar sus nidos.
Los fenómenos meteorológicos extremos se produjeron en un contexto difícil para las aves zancudas. Décadas de dragado y corte de canales en el sur de la Florida convirtieron los Everglades en un mosaico compartimentado de zonas de conservación, campos agrícolas, ciudades y un parque nacional, lo que significa que las aves no pueden confiar en los patrones naturales de aguas altas y bajas para su supervivencia.
Los ecologistas esperan que los proyectos de restauración de los Everglades que tratan de reproducir algunas de las condiciones naturales que se daban antes de que el ecosistema fuera drenado por canales y diques ayuden a las aves.
“La ciencia nos dice que la restauración de los Everglades funciona para las aves zancudas”, dijo Kelly Cox, directora de política de los Everglades de Audubon Florida. “Este informe muestra que si nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con la restauración de los Everglades, las aves zancudas tendrán más posibilidades de alcanzar sus cifras históricas”.
En la 26ta edición del informe anual, los tántalos americanos produjeron solo 1,795 nidos en 2020, un 28% menos que el promedio de 10 años de 2,490 nidos. Los tántalos americanos son más exigentes en cuanto a los lugares donde anidan y se alimentan, y necesitan más tiempo que otras especies para que los polluelos salgan del cascarón. Necesitan unos dos meses de buenas condiciones de agua y alimento para anidar con éxito.
Los ibis blancos tuvieron casi 22,000 nidos, 20% menos que el promedio de 10 años, mientras que las garcetas reales produjeron 6,893 nidos, 20% menos que el promedio de 10 años de 8,698 nidos.
Las espátulas rosadas, las aves de plumaje rosado que hace un siglo fueron cazadas hasta casi su extinción por sus plumas, tuvieron una mejor temporada de anidación que la mayoría de las especies. El informe contabilizó 1,262 nidos, lo que supone una mejora con respecto a los últimos años y más del doble del promedio de 10 años, que es de 514 nidos.