Miami-Dade

Campaña de alumnos de UM para cortar lazos con el Seaquarium tras muerte de delfines

Los estudiantes de la UM RSMAS no quieren realizar visitas de campo al Miami Seaquarium después que la instalación fue citada por el Departamento de Agricultura federal por infracciones que dar comida podrida a los animales y no mantener la calidad del agua en las piscinas de la antigua atracción.
Los estudiantes de la UM RSMAS no quieren realizar visitas de campo al Miami Seaquarium después que la instalación fue citada por el Departamento de Agricultura federal por infracciones que dar comida podrida a los animales y no mantener la calidad del agua en las piscinas de la antigua atracción. adiaz@miamiherald.com

Algunos estudiantes de la Universidad de Miami quieren que la casa de estudios de enviarlos a visitas de investigación al Miami Seaquarium después que un informe federal condenatorio reveló que los gestores del parque alimentaron con comida en mal estado a los animales y permitieron que las bacterias se multiplicaran en los tanques, enfermando a manatíes y delfines, entre otras infracciones.

Un grupo de estudiantes universitarios inició el mes pasado una campaña para pedir a la escuela que corte sus vínculos con el parque marino. La campaña, creada en torno a una petición en Change.org, forma parte de una asignatura de Ciencias Políticas sobre activismo. Sin embargo, no ha generado mucho impulso ya que solo tiene 209 firmas desde que se publicó hace un mes.

Los organizadores afirman que la campaña refleja la frustración de algunos estudiantes de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas de la Universidad de Miami que tienen que estudiar el comportamiento de los animales en el Seaquarium. Los estudiantes dijeron que se sentían incómodos al realizar visitas de campo al Seaquarium, una instalación que ha sido objeto de numerosas campañas por los derechos de los animales y por el maltrato de los delfines y de la orca Lolita, que durante décadas ha sido la principal atracción del parque.

Los estudiantes de Ciencias Políicas dijeron que su intención es ayudar a sus compañeros de RSMAS a hacer conciencia sobre lo que consideran un trabajo académico de campo que no aporta nada a su educación, mientras trabajan en una campaña de la vida real para su clase de activismo, dijo Catherine McGrath, estudiante de tercer año de Ciencias Políticas.

“Nos dimos cuenta que muchos estudiantes de RSMAS estaban bastante molestos con este requisito de hacer un trabajo en el Seaquarium, así que unimos fuerzas con ellos para ayudar con una campaña”, dijo. “Creemos que se trata de una cuestión de credibilidad para UM. No queremos que se asocie a nuestra universidad con un parque marino abusivo”.

Algunos estudiantes de RSMAS dijeron que deben presentar informes sobre el comportamiento de los delfines y los manatíes después de pasar unas horas observando a los animales en el Seaquarium como parte del trabajo de laboratorio obligatorio en su primer año.

Los estudiantes de la Universidad de Miami han iniciado una campaña para pedir a la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas que corte sus vínculos con el Seaquarium. Los estudiantes tienen que ir al parque para hacer trabajos de laboratorio como parte de los cursos de Ciencias Marinas.
Los estudiantes de la Universidad de Miami han iniciado una campaña para pedir a la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas que corte sus vínculos con el Seaquarium. Los estudiantes tienen que ir al parque para hacer trabajos de laboratorio como parte de los cursos de Ciencias Marinas.

La relación entre la universidad y el Seaquarium se remonta a muchos años atrás, con estudiantes de ciencias marinas y de veterinaria que hacen prácticas en las instalaciones. La Escuela Rosenstiel y el Seaquarium tienen una exposición conjunta de “Rescate de un arrecife” en el parque marino que muestra los esfuerzos de restauración y conservación de corales en un tanque de 500 galones.

Durante más de 30 años, el Seaquarium fue dirigido por Arthur Hertz, un antiguo miembro del Consejo de Administración de la UM que se graduó en 1955 con una licenciatura en Administración de Empresas. Hertz, que falleció en 2017 a los 83 años, hizo carrera en Wometco Enterprises, que fue propietaria del Seaquarium, desde 1960 hasta 2014. Cuando la empresa se disolvió y se vendió a principios de la década de 1980, Hertz, que había ascendido hasta convertirse en presidente ejecutivo, decidió quedarse con el Seaquarium.

Durante años intentó ampliar las instalaciones. En 1991, Hertz declaró al Miami Herald que el Seaquarium estaba “agotado” y necesitaba modernizarse. “Si vamos a conservarlo, tenemos que reconstruirlo”, dijo entonces. Pero sus intentos se vieron frustrados por los residentes de Cayo Biscayne, que se opusieron a la ampliación. Finalmente, vendió el parque marino en 2014 a Palace Entertainment, una unidad de la empresa madrileña Parques Reunidos.

Palace se encontró bajo los reflectores hace dos meses cuando los registros públicos mostraron una atípica cadena de muertes entre marzo de 2019 y abril de 2020. Murieron cinco delfines y una cría de león marino de California, una cifra elevada para un parque que contaba con solo 25 delfines antes de que se produjeran las muertes.

Unas semanas más tarde, el Seaquarium fue citado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos por múltiples infracciones críticas, incluyendo problemas de calidad del agua que hicieron que los animales enfermaran y por alimentar a los animales con comida podrida.

Lillian Engelhard, estudiante de tercer año del programa de Ciencias Marinas en el RSMAS, dijo que el informe de 17 páginas del USDA fue la gota que colmó el vaso.

“Ya tenía un problema con el Seaquarium porque estoy en contra de los animales en cautiverio y está mal mantener a Lolita en ese pequeño tanque. Me sentí incómoda al tener que hacer este trabajo de laboratorio allí; y cuando salió el informe, me enfadé mucho”, dijo Engelhard, que fue al Seaquarium en una visita de campo de 2019. Dijo que grupos de unos 10 a 15 estudiantes van al menos una vez al Seaquarium durante el curso de Laboratorio de Introducción a las Ciencias Marinas.

“Sería más benéfico para los estudiantes ir en un barco y ver delfines en el océano o manatíes en los canales”, dijo.

Spookey, una hembra de manatí adulta joven de dos metros, fue rescatada en Cayo Largo en 2019 y llevada al Miami Seaquarium para su rehabilitación.
Spookey, una hembra de manatí adulta joven de dos metros, fue rescatada en Cayo Largo en 2019 y llevada al Miami Seaquarium para su rehabilitación. David Goodhue/dgoodhue@flkeysnews.com

Otra estudiante, que no quiso ser nombrada por miedo a las represalias, dijo que un tanque donde se guardaban los manatíes rescatados parecía agrietado y lleno de agua que parecía sucia. “Había tres manatíes en esta tina enorme, sin espacio suficiente para que se movieran; fue muy triste verlo”, dijo.

McGrath y Alex Terr, otro estudiante universitario de ciencias políticas, dijeron que la idea es que los organizadores de la campaña reúnan más apoyo para la petición y se reúnan con el profesorado de RSMAS a mediados de diciembre para hablar de sus quejas.

“La Universidad de Miami está afiliada al Miami Seaquarium en Cayo Virginia desde hace años. Los estudiantes matriculados en la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas se ven obligados a realizar investigaciones con los animales de este acuario”, dice la petición. “Desgraciadamente, los estudiantes son amenazados con reprobar si se niegan a trabajar con los animales y la administración no ha atendido las preocupaciones de los estudiantes”, según la petición, que tenía 209 firmas después de unas cuatro semanas.

La Escuela Rosenstiel no puso a nadie a disposición para una entrevista. En un comunicado, el Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Miami dijo: “La petición tiene información incorrecta. Los estudiantes de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas pueden participar en una visita de campo voluntaria al Seaquarium para observar el comportamiento de los delfines y los manatíes. Si un estudiante decide no participar, no se le penaliza y no repercute en su calificación”.

Para McGrath y Jarrod Houseknecht, un amigo que también estudia Ciencias Políticas en UM, el informe del USDA fue la chispa que necesitaban para presionar a la universidad para que se desvinculara del Seaquarium.

“Muchos de nosotros sabíamos que había problemas y nuestros amigos de RSMAS han visto cómo los animales se mantenían en muy malas condiciones, pero este informe nos abrió los ojos a lo horrible que es la situación”, dijo Houseknecht. En las últimas semanas ha distribuido volantes entre los estudiantes del campus para conseguir apoyo para la petición. “La conexión con el Seaquarium es una vergüenza para la universidad”.

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