‘¡Que se escuche hasta Nicaragua!’: Nicaragüenses de Miami celebran a su Patrona colmados de fervor
Todos los devotos católicos que el sábado acudieron a la iglesia Saint Agatha sabían con certeza “¿Quién causa tanta alegría?”. Cuando se les preguntó, en el estacionamiento del templo, al unísono gritaron: “¡La Concepción de María!”
Se habían congregado a celebrar la tradicional fiesta de La Gritería, un ritual anual que enaltece a la Inmaculada Concepción, la Patrona de Nicaragua, también llamada con cariño “La Purísima”.
“¡Que se escuche hasta Nicaragua!”, exclamó la animadora Consuelo Espinoza, al preguntar nuevamente esa consigna a los creyentes que participaron en esta ceremonia que se ha vuelto parte intrínseca del exilio nicaragüense en Miami.
Desde la llegada de este pueblo en la década de los 80, cientos se han reunido anualmente para mantener viviente la cultura que arroparon en sus corazones cuando abandonaron su país.
A pesar de la pandemia del coronavirus, el evento se ha celebrado fielmente en el mes de diciembre durante 42 años continuos.
“Ahora con mucha mayor razón, con esta pandemia que estamos atravesando es un momento propicio para ayudar a las familias”, dijo Espinoza a El Nuevo Herald, quien también es parte de la Asociación Comunitaria de Artes Escénicas, una organización que vela por mantener viva la cultura, el folklore y el arte nicaragüenses.
Además de alegría, comunidad y cultura, La Gritería también se transforma en un nicho de amor y compasión.
Como parte de la celebración, hay ayudas con donaciones de comida y juguetes a la comunidad de Sweetwater, así como los residentes de ciudades adyacentes.
La pandemia ha agravado la situación económica de muchas familias que se acercaron para recibir la ayuda. Cerca de 500 carros pasaron por el autoservicio del evento en el estacionamiento de Saint Agatha, en el suroeste de Miami-Dade.
“La necesidad sigue ahí, siempre viene mucha gente y debemos continuar ayudando”, indicó Betty Vázquez, quien es voluntaria del evento por segundo año consecutivo.
La cultura alimenta el alma de los pioneros nicaragüenses que llegaron a la Florida así como de las generaciones que nacieron en Estados Unidos, dijeron los asistentes.
Alisa Veloz subió al escenario como parte del elenco del Ballet Folklórico San Sebastián de Miami. Este es su cuarto año como bailarina de La Gritería, un acontecimiento que para ella significa una conexión directa con la cultura de sus raíces.
La joven de 18 años comprende la importancia de compartir las tradiciones ancestrales de generación en generación.
“Si no fuera por mi mamá, si no me hubiera introducido al país o al baile, me hubiese quedado sin saber nada de esto”, compartió Veloz emocionada, vistiendo un traje de trencilla, atuendo típico nicaragüense inspirado en la indumentaria de las mujeres mestizas o indígenas.
El grupo de Veloz no fue el único que subió al escenario. Se presentaron, asimismo, agrupaciones invitadas que representaban el abanico latinoamericano.
Bailarines de México, Bolivia, Perú y Honduras también dieron una demostración de sus danzas típicas.
Unidos todos, pusieron de relieve el crisol de la diversidad cultural en el sur de la Florida. A pesar de estar lejos de casa, a donde sea que vayan, los latinos se esmeran para mantener vivas sus culturas en Estados Unidos.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2021, 6:07 p. m..