De las cenizas al activismo: La transformación de 7 Ave de Liberty City en centro para el cambio social
La carrera del Dr. Armen Henderson estuvo a punto de tomar una dirección totalmente distinta.
En el verano de 2013 estaba haciendo prácticas en un hospital de Houston con el sueño de ser algún día su presidente ejecutivo. Entonces George Zimmerman fue absuelto de un cargo de homicidio por la muerte de Trayvon Martin. Para el originario de Filadelfia, la absolución y las protestas posteriores le hicieron cuestionar su propósito.
“Me molestó mucho haber elegido el camino de ser presidente ejecutivo de un hospital y que, sin embargo, la gente estuviera sufriendo traumas y muriendo sin siquiera está en el hospital”, recordó Henderson, médico del University of Miami Health System y fundador de Dade County Street Response.
En su afán por ofrecer servicios médicos a las comunidades que más lo necesitan, Henderson abrió recientemente una clínica gratuita en Liberty City, la última incorporación a un enclave activista cada vez mayor en torno a NW 54 Street y 7 Ave. La clínica está dentro de The Black Men Build Hub, al lado del refrigerador comunitario Village Free(dge), tres puertas más allá de Roots Collective Black House y al otro lado de la calle del Miami Workers Center y Power U.
Dada la historia de la cuadra y su destrucción durante los disturbios raciales de Arthur McDuffie en 1980, este tipo de transformación es un “gran cambio”, dijo Dexter Gunder, organizador en Florida de Black Men Build.
“Nunca pensé que se reconstruiría”, añadió Gunder, quien creció en Liberty City. “Si se recorre la calle, se pueden ver algunos lugares que todavía parecen destruidos”.
De corredor comercial a centro activista
En diciembre de 1979, varios agentes blancos de la Policía Metropolitana de Miami aporrearon brutalmente a un McDuffie esposado, ex marine y agente de seguros, y le causaron la muerte. Los agentes intentaron hacer pasar el incidente como si McDuffie, quien iba en moto, se hubiera estrellado.
Seis agentes fueron acusados en relación con el asesinato, pero cinco meses después un jurado compuesto exclusivamente por blancos los declaró inocentes. Liberty City pronto estalló en disturbios. En el transcurso de cuatro días, 18 personas murieron y se produjeron más de $100 millones en daños materiales.
Marvin Dunn, historiador y profesor emérito de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), se encontraba en Liberty City el día que comenzaron los disturbios.
Gran parte de los saqueos se produjeron en 7 Ave, que era un corredor comercial en el que había un supermercado, una mueblería y una franquicia de Harley-Davidson, recordó.
“Los disturbios se produjeron por la injusticia del caso, no por el asesinato en sí”, dijo Dunn.
A pesar de la financiación del gobierno federal, 7 Ave nunca se recuperó realmente. Tras los disturbios se prestaron unos $22 millones a dueños de pequeños negocios. Aproximadamente El 90% del dinero fue a parar a empresarios blancos o hispanos, según el libro de Dunn, “Black Miami in the Twentieth Century”.
“Muchos de los negocios que estaban allí antes de los disturbios se trasladaron usando el dinero del gobierno para salir de allí”, dijo Dunn. “La intención era ayudarles a reconstruir donde estaban”.
Hay una conexión entre ese tipo de desinversión, la violencia que una vez dio a Liberty City su notoria reputación y las organizaciones que ahora se trasladan a esa zona, dijo Henderson.
“Si nos fijamos en la disminución de la financiación para los servicios sociales de las personas que han sido tradicionalmente desatendidas en este país, estamos como estamos por culpa de la negligencia gubernamental”, dijo. La única forma de contrarrestar la falta de participación del gobierno es prestar esos servicios. Los vecindarios “que tienen una baja criminalidad tienen bibliotecas, espacios verdes, lugares para descansar y todos esos servicios que nosotros no tenemos. Nosotros solo tenemos policías”.
La fundadora de Village Free(dge), Sherina Jones, dijo que las diversas organizaciones que se alinean en 7 Ave demuestran que “no necesitamos un salvador”.
“Estamos aquí para sanar, ayudar y llevar a la gente a un lugar mejor en la vida”, añadió.
Cuando Jones puso en marcha Village Free(dge) en agosto de 2020, vio un vacío que había que llenar durante la pandemia cuando la gente perdió sus empleos. Lo que comenzó como 300 sándwiches hechos en la cocina de su madre es ahora una operación que alimenta a más de 200 personas al día, tiene dos lugares adicionales en North Dade y reparte ropa y zapatos.
“Así son las cosas”, dijo Jones. “Nosotros dando la cara por nuestra gente”.
Roots Collective construyó un jardín en su pared trasera para ayudar a Jones con sus esfuerzos de alimentación. También servirá para su programa de vacaciones de primavera, en el que los niños de la zona aprenderán a cocinar y sobre la importancia de una alimentación sana.
“Estamos en un desierto alimentario en Liberty City”, dijo Danny Agnew, cofundador de Roots Collective. “Las frutas, verduras y hierbas saludables no solo son necesarias, sino que también es una herramienta que nos ayuda a educar a la gente sobre la importancia de tener alimentos frescos”.
Frases como “racismo institucional” y “anticapitalismo” significan poco cuando estás preocupado por tu próxima comida, dijo Isaiah Thomas, otro cofundador de Roots Collective. A través de fiestas vecinales, su colección de ropa de empoderamiento afroamericano y el ofrecimiento de espacios para hacer negocios, el nombre de Roots Collective es un testimonio de su misión de permanecer “arraigado en nuestra comunidad”, añadió.
“Tenemos que ser ese puente porque nuestra gente no llegará a donde necesita estar hasta que el mundo de la justicia social se encuentre con ese tipo en la esquina”, dijo Thomas. “Siempre tenemos esa política de puertas abiertas para la comunidad”.
Desde 1999, el Miami Workers Center se ha centrado en asuntos que van desde la vivienda equitativa hasta los derechos de los trabajadores domésticos. Su ubicación en 7 Avenue, adquirida en 2012 según la directora ejecutiva Santra Denis, fue intencional.
“Necesitábamos estar en las comunidades afroamericanas porque allí es donde se realiza el trabajo, pero también es donde la gente está experimentando la mayor cantidad de injusticias y queríamos ser capaces de responder rápidamente”, dijo Denis, señalando que su propuesta de Carta de Derechos de los Inquilinos, creada para crear cierta protección para los inquilinos conforme sigue aumentando el costo de vida en todo Miami-Dade, fue redactada con la participación de los residentes de Liberty City y otras comunidades afroamericanas.
El inquilino del Miami Workers Center, Power U, está tratando de desarrollar la próxima generación de líderes comunitarios.
“Históricamente, los jóvenes siempre han desempeñado un gran papel en los movimientos”, dijo James López, director ejecutivo de Power U. Uno de los objetivos es garantizar que, a medida que Miami siga evolucionando como centro tecnológico internacional, la “comunidad de activistas progresistas de la ciudad esté conformada por jóvenes de la clase obrera y familias de la clase obrera que son realmente de aquí”, dijo.
Aunque Power U se centra en la juventud local, Black Men Build intenta que más hombres afroamericanos participen en la comunidad.
“El número de hermanos que participaban en los espacios y actividades del movimiento estaba disminuyendo”, dijo Phil Agnew, cofundador de Black Men Build. “Los hermanos no parecían estar entusiasmados por formar parte del movimiento”.
Black Men Build, que cuenta con centros en Detroit, St. Louis y Oakland, pretende ofrecer educación política y también capacitación en habilidades, en parte mediante la deconstrucción de las narrativas populares de la masculinidad. Su círculo de hombres semanal pretende fomentar la vulnerabilidad mientras el grupo discute los problemas cotidianos. Su revista WARTIME Magazine ofrece una salida creativa para la expresión afroamericana. Y sus publicaciones en redes sociales muestran la diversidad dentro de la comunidad afroamericana.
El hecho de que Phil Agnew, de Black Men Build, y Danny Agnew, de Roots Collective, sean hermanos con organizaciones situadas a menos de una manzana de distancia, demuestra lo entrelazada que está esta comunidad. Y Jones y Thomas son primos.
“Nada va a suceder sin asociaciones o coaliciones”, dijo Phil. “Necesitamos asociaciones, tenemos que estar en coalición con otros o de lo contrario no vamos a ser eficaces en lo que hacemos”.
‘Hay poder en que estemos en coalición’
Mientras estas organizaciones continúan su trabajo, Gunder cree que la recopilación de datos será el aspecto más importante. Cada organización sirve a un nicho específico, pero la creación de una base de datos de las personas que frecuentan sus diversos servicios les permitirá mostrar mejor cómo está luchando la gente.
“Si podemos mostrar a los donantes las estadísticas de Black Men Build, Village Free(dge) y Roots Collective, podremos influir en el cambio”, dijo Gunder. Si la comunidad a la que se presta servicio crece, pudiera dar lugar a más financiación.
Mientras tanto, Henderson ya tiene la mente puesta en la expansión. Un centro de sobriedad para ayudar a las personas ebrias a recuperar la lucidez formará pronto parte de la clínica. Tiene previsto crear una Línea de Crisis Móvil de Freedom House como alternativa para las emergencias que enviará a profesionales de la salud mental en lugar de a la policía.
“Ninguna persona va a encabezar todo el trabajo”, dijo Henderson. “Es estresante, pero todos nos apoyamos en los demás para conseguir las cosas que necesitamos. Hay poder en que estemos en coalición”.