Familia de hombre abatido por policía de Miami dice que no era una amenaza
Antwon Leonard Cooper intentaba zafarse de un agente de policía de Miami que lo estaba registrando y que se aferraba a sus cabello cuando otro policía le disparó a quemarropa en el lado derecho de la cabeza, dijo el viernes la abogada de la familia del fallecido.
El enfrentamiento a principios de este mes entre Cooper, de 34 años, y el agente comenzó después cuando Cooper fue detenido por una infracción al volante y no presentó la licencia para conducir, dijo el abogado. Cooper fue ultimado después que se le ordenó salir de su sedán rojo.
“Le disparó en la cabeza a corta distancia. Y el señor Cooper no estaba blandiendo un arma. Ese sargento usó la fuerza letal y ahora tendremos el funeral de Antwon mañana”, dijo el viernes la abogada Rawsi Williams, rodeada por la familia de Cooper en su despacho de Brickell. “Cueste lo que cueste, ya sea legal, moral o éticamente, incluso si requiere atraer la atención nacional a Miami, eso es lo que haremos. Porque deben dejar de matarnos”.
Williams y su socio Frank T. Allen, junto con varios miembros de la familia inmediata de Cooper, hablaron con los medios de comunicación el viernes después de ver partes del video de vigilancia y de las cámaras corporales. La Policía Estatal de la Florida (FDLE) se lo mostró como parte de su investigación relacionada con la muerte de Cooper a manos de la Policía el 8 de marzo.
En su mayoría tranquilos pero claramente conmocionados, los familiares dijeron que no veían ninguna razón para que Cooper muriera. Dijeron que no estaba peleando con el agente, que no se había abalanzado sobre él y que no tenía un arma cuando el sargento y el supervisor que estaban en el lugar se acercaron y uno lo baleó en el lado derecho de la cabeza.
Se encontró un arma, según la policía y Williams, pero a varios metros de distancia, en el suelo. Williams dijo que habló con otro hombre que era pasajero en el auto y con agentes de la ley familiarizados con la investigación. Y, según ella, nadie le ha indicado que Cooper tuviera o blandiera un arma.
“Le dispararon a mi hijo en la cabeza”, gritó Tilasha Cooper, la madre de Antwon Cooper. “Él [el agente que disparó su arma] merece ir a la cárcel 35 años. Se llevó mi corazó”.
La abuela de Antwon, Helen Bryant, quien fue fundamental en la crianza de su nieto, dijo que la policía mató a Antwon como “una especie de animal, un perro o un conejo”.
“Sabes que mi corazón está sufriendo ahora mismo. Quiero que [el agente] rinda cuentas, que lo encierren y lo metan en prisión. No en la cárcel, sino en prisión. No puedo abrazarlo más y no puedo verlo más”.
Allen, quien dijo haber litigado y visto las grabaciones de las cámaras corporales nen varios casos de uso excesivo de la fuerza, estaba “aturdido y conmocionado” por las acciones del sargento.
“No estaba blandiendo un arma ni apuntando con ella. No estaba dando puñetazos, patadas o golpes”, dijo el abogado. “Se estaba alejando, tratando de liberarse”.
Williams dijo que la familia presentará ante los tribunales federales y estatales una demanda por homicidio culposo. Pero, por ley, deben esperar seis meses hasta que todas las partes sean notificadas.
La FDLE, que está investigando el caso y cuyos agentes se reunieron con la familia Cooper, se refirió al incidente, pero no quiso entrar en detalles respecto.
“Nuestra investigación sigue activa y los agentes siguen haciendo entrevistas”, dijo la portavoz de la FDLE, Gretl Plessinger. “Puedo confirmar que el agente especial a cargo Troy Walker habló ayer varias horas con la familia y su abogado, lo que es habitual en estos casos”.
La familia también se reunió con el jefe de la Policía de Miami, Manny Morales, y con la subjefa Cherise Gause, quienes les ofrecieron sus condolencias pero no quisieron entrar en detalles del caso, dijo Williams. El viernes, Morales calificó la reunión de “increíblemente emotiva”, pero se abstuvo de hablar del encuentro entre Antwon Cooper y el agente.
“La pérdida de la vida es trágica bajo cualquier circunstancia, y la Policía de Miami le da un valor sagrado a la vida, colocándola en el centro de todo lo que hacemos”, dijo Morales por correo electrónico. “Ofrecemos nuestras condolencias y apoyo a la familia durante este momento tan difícil. Seguiremos cooperando plenamente con la FDLE en su investigación”.
Aunque la Policía de Miami no ha identificado públicamente al agente que le disparó a Cooper, varias fuentes que es Constant Rosemond, un veterano agente que en su momento trabajó en el extranjero para Naciones Unidas y fue policía escolar de de Miami-Dade.
El viernes, el presidente de la Orden Fraternal de la Policía, Tommy Reyes, dijo que aún no había visto ninguna grabación de las cámaras corporales del tiroteo, pero dijo que cree que el arma encontrada cerca de la escena era de Cooper.
“Tengo entendido que tenía un arma”, dijo Reyes.
La policía no ha revelado ninguna información referente al incidente del 8 de marzo, aparte de lo que dijo ese día. Cooper y otro hombre, quien no ha sido identificado, fueron detenidos a última hora de la tarde a las afueras de la escuela secundaria en NW 10 Avenue y 71 Street, mucho después que la escuela los dejó salir.
La llamada inicial, según la Policía, se refería a un intercambio de disparos. Pero Morales, quien acudió al lugar, no quiso confirmarlo. El jefe dijo que después que un agente advirtió de la presencia de un arma, hubo un forcejeo entre Cooper y el agente. El jefe no quiso decir por qué el agente paró el vehículo
Los registros estatales muestran que Cooper tiene un largo historial de detenciones y condenas por robo de automóviles, venta de cocaína, robo a mano armada, robo con allanamiento y posesión de un arma de fuego por un delincuente convicto. Cooper, quien según los registros había pasado tiempo en prisión, estaba actualmente a la espera de juicio por robo 2021. Según los registros judiciales, un agente lo detuvo en Sunny Isles Beach por tener una identificación robada en su auto. En ese momento, Cooper dijo que nunca había tenido una licencia para conducir y que no había registrado su auto.
Solo tres semanas antes de la muerte de Cooper, un policía de Miami mató a tiros a Lázaro Vargas Yera, de 70 años, en La Pequeña Habana durante un tiroteo. El agente fue llamado a la casa por un incidente de violencia doméstica y le disparó a Vargas Yera después de encontrar a la esposa del hombre herida de bala. La mujer murió más tarde.
También el viernes, los agentes de Policía de Broward le dispararon y mataron a Zy’Shonne Johnson, de 23 años, de Delray Beach, frente al edificio de la Policía de Broard en Fort Lauderdale. Agentes encubierto habían tratado de detener a Johnson después de comprar drogas, dijo el jefe de la Policía de Broward, Gregory Tony, quien dijo que escuchó los disparos desde su oficina.
Tony dijo que Johnson se alejó a toda velocidad en su auto y entró en el estacionamiento de la Policía, golpeando varios autos. Luego, dijo Tony, trató de echar a correr y, cuando se le ordenó que se rindiera, se volvió hacia los agentes con un arma. Dos miembros del equipo SWAT le dispararon y lo mataron, declaró Tony al Canal 6 WTVJ.
Asimismo, el viernes, al lado de la familia Cooper, estaba Daniella Pierre, presidenta de la NAACP de Miami-Dade.
“Como madre estoy emocionalmente perturbada por esto”, dijo. “Y, después de ver partes de las grabaciones de las cámaras corporales, estoy aún más perturbada. Nosotras, como líderes de los derechos civiles, estamos muy preocupadas. Tenemos el mandato de asegurar que se usan todas las alternativas [antes de recurrir al uso de la fuerza]. Vigilaremos esta investigación”.