Tras colapso en Surfside, Miami-Dade redacta reformas que no cumplen las recomendaciones
Tras el catastrófico derrumbe de un edificio en Surfside, que dejó 98 muertos y una comunidad traumatizada, los legisladores de la Florida se encargaron de encontrar una solución legislativa a problemas largamente latentes de inspecciones poco estrictas, mantenimiento deficiente y aplicación descuidada de las recertificaciones estructurales a los 40 años, factores que pudieran haber contribuido a la tragedia de Champlain Towers South.
Pero, al final, los legisladores estatales no se pusieron de acuerdo en nada, dejando que el mosaico de agencias gubernamentales superpuestas del sur de la Florida forjara un camino a seguir.
El paquete de reformas más importante, que modificaría la forma en que se inspeccionan y regulan los edificios en el Condado Miami-Dade, tendrá su primera audiencia pública el miércoles. Requiere que las estructuras de gran altura sean “recertificadas” —sometidas a lo que debería ser una rigurosa revisión estructural— después de cumplir 30 años, en lugar de los 40 actuales. Los dirigentes de Surfside, que abogaron por el cambio, celebran la medida. Champlain Towers South estaba en plena revisión de los 40 años cuando colapsó.
Sin embargo, algunos ingenieros dicen que los cambios en las normas de recertificación no son suficientes para evitar otro colapso, señalando que no exigen que los ingenieros examinen los planos originales de los edificio,s estudien la colocación adecuada de los refuerzos o realicen otras pruebas para asegurar que el diseño original de un edificio era adecuado para soportar decenios de presiones ambientales.
Las medidas del condado de realizar el proceso de recertificación a los 30 años, aunque una medida más rigurosa que en cualquier otro lugar de la Florida, sigue siendo un enfoque más conservador que las reformas sugeridas por un informe del jurado de instrucción de Miami-Dade, que recomendaba un umbral de entre 10 y 15 años. Las reformas también se quedan cortas respecto a un informe de la asociación estatal de ingenieros que pedía recertificaciones a los 20 años para los edificios costeros.
Dawn Lehman, profesora de Ingeniería Civil y Medioambiental de la Universidad de Washington, contratada por el Miami Herald para investigar las causas del derrumbe de las Champlain Towers South, dijo que muchos de los cambios añadidos a los lineamientos de recertificación de Miami-Dade no reflejan lo que salió mal en Surfside.
Dijo, por ejemplo, que los mandatos para investigar las juntas de dilatación (que crean un espacio para permitir que el concreto se expanda y se contraiga), analizar el asentamiento de los cimientos y examinar los edificios en busca de señales de “sobrecarga” (demasiado peso en una losa) no abordarían algunos de los defectos conocidos de Champlain South: intrusión de agua en la losa de concreto de la piscina, conexiones débiles, corrosión del acero y deterioro del concreto. Estos factores son difíciles de medir plenamente sin pruebas que vayan más allá de la inspección visual, dijo Lehman.
“Parece que se saltan los grandes problemas reales”, dijo Lehman sobre las nuevas reglas de recertificación. “Lo bueno es que intentan dar con el tema correcto, pero creo que lo que hay debajo es probablemente algo que falta”.
Aunque los formuladores de políticas desconfían del costo de las reformas, preocupa que las fuerzas económicas puedan trastocar al mercado de condominios del sur de la Florida de alguna manera, de forma similar a lo que ocurrió tras el huracán Andrew en 1992. Andrew provocó la expulsión de algunas compañías de seguros del estado y provocó que las que se quedaron subieran los precios de forma drástica, una espiral que ha continuado desde entonces. En respuesta, el estado creó su propio grupo de seguros contra huracanes.
Un aumento similar en las primas de seguro para los edificios de condominios frente al mar pudiera significar costos adicionales para los edificios envejecidos en toda la costa, muchos de los cuales ya requieren reparaciones por valor de entre $3 y $20 millones, dijo David Haber, abogado especializado en condominios de Miami.
El punto de fricción en Tallahassee, dijo Haber, parece ser que en muchos de esos edificios viven personas con ingresos fijos. Así que, por ejemplo, una propuesta de los legisladores que requiere que las asociaciones de condominios mantengan en reserva el dinero para los elementos de seguridad vitales crearía costos que invariablemente se trasladan a las personas que no pueden pagarlos.
“No han determinado cómo va a pagar la gente cualquier nueva imposición regulatoria que aprueben”, dijo Haber refiriéndose a la Legislatura.
Jaime Gascón, director de la División de Administración de Juntas y Códigos del Condado Miami-Dade, defendió los cambios en todo el condado. A efectos de la recertificación, dijo Gascón, el diseño original de un edificio “no es algo que se revisa” porque se espera que, si un edificio ha estado en pie durante décadas, no hay razón para pensar que se caerá.
“Si no ven signos reveladores de que [el edificio] está bajo tensión o empieza a fallar con sus ojos expertos, no hay nada que activar”, dijo Gascón.
Este enfoque se refleja en las reglas de recertificación del condado, que siguen señalando que, “a menos que haya una sobrecarga evidente, o un deterioro significativo de elementos estructurales importantes, no es necesario verificar el diseño original”.
“Es obvio que este ha sido probado con el tiempo si sigue ofreciendo un rendimiento satisfactorio”, dicen los “lineamientos”.
Pero si no se ordenan inspecciones más exhaustivas que tengan en cuenta el diseño original, no hay nada en las reformas que esté hecho a medida para evitar otra tragedia como la de Champlain South, dijo Abi Aghayere, un investigador de ingeniería de la Universidad de Drexel que ha estudiado con detalle el derrumbe parcial. Señaló que múltiples ingenieros inspeccionaron Champlain South a lo largo de los años y, a pesar de documentar daños y recomendar reparaciones, nunca sugirieron que estuviera en riesgo de colapso.
“Si se va a examinar un edificio, ¿qué se va a recertificar?”, dijo Aghayere. “No entiendo el concepto de decir que queremos recertificar el edificio, pero queremos suponer que el edificio está bien”.
Los lineamientos de recertificación actualizados de Miami-Dade dicen que “debería hacerse un intento” de revisar los documentos archivados en el gobierno local, pero no hay ningún requisito. Ese tipo de mandato, dijo Aghayere, podría permitir a los inspectores detectar los tipos de defectos que le saltaron a la vista cuando estudió por primera vez los restos de Champlain South: una cubierta de concreto inadecuada, el hacinamiento de las barras de refuerzo y una terraza de piscina que no estaba diseñada para soportar las cargas previstas.
Lehman, profesor de la Universidad de Washington, está de acuerdo en que hay que hacer todo lo posible por revisar los planos originales de un edificio.
“Es absolutamente necesario contar con esos planos”, dijo. “Para hacer una evaluación de este edificio, el ingeniero debe empezar siempre con esos planos”.
Preocupación por el costo condiciona los cambios
Aparte de los cambios propuestos en el código de construcción del condado, Miami-Dade ha implementado algunos otros cambios en sus requisitos de recertificación. Hay una nueva categoría que exige la inspección de cualquier “asentamiento excesivo” en los cimientos de un edificio. Los inspectores deben ahora informar de cualquier “signo de sobrecarga”.
La propuesta de pasar a las recertificaciones a los 30 años también obligaría a que las recertificaciones estructurales de los grandes edificios fueran realizadas únicamente por ingenieros de estructuras. Y se requeriría a los gobiernos locales que recuerden a los propietarios los plazos de recertificación con dos años de antelación.
La ordenanza del condado impondría multas de $1,000 a los inspectores de edificios que no informen de problemas de seguridad al funcionario de construcción local. A nivel municipal, Aventura se convirtió en la primera ciudad de la Florida en exigir a las asociaciones de condominios que compartan todos los informes de ingeniería con la ciudad en un plazo de 48 horas, una política que se ha reproducido en otros municipios, como Bal Harbour Village.
Gascón, funcionario del código de construcción de Miami-Dade, dijo que es importante esperar a tener respuestas más concluyentes sobre lo que falló en Champlain South antes de aplicar otras reformas en todo el condado. El derrumbe está siendo investigado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), la policía de Miami-Dade y la ciudad de Surfside.
“De cara al futuro, no queremos parecer, y los funcionarios de construcción obviamente no quieren parecer, alarmistas sin tener hechos”, dijo Gascón. “Todos estamos esperando los resultados o las razones por las que este edificio falló como lo hizo antes de que se desencadene algo como: ‘Oh, todos estos tipos de edificios pueden tener este problema’”.
En una entrevista, la alcaldesa del Condado Miami-Dade, Daniella Levine Cava, elogió los cambios que el condado ha aplicado y propuesto hasta ahora. Pero reconoció que, sin ninguna financiación reservada para ayudar a las asociaciones de condominios a cubrir los costos de mejores inspecciones y mantenimiento, todavía hay un problema.
“Lo que me preocupa son los edificios más antiguos con personas que no pueden encontrar los fondos para hacer las reparaciones necesarias y toman atajos o las postergan”, dijo Levine Cava. “No tenemos una solución propuesta, pero tenemos que estudiarla”.
Los costos han sido parte del cálculo cuando los funcionarios del condado han hablado de cambios en los protocolos de inspección, dijo Lourdes Gómez, directora del Departamento de Recursos Regulatorios y Económicos de Miami-Dade. Gómez dijo que esa es una de las razones por las que el condado no está requiriendo medidas que, según los expertos, pueden ayudar a revelar la condición general de un edificio, como el escaneo de la colocación de las barras de refuerzo o las pruebas de resistencia del concreto.
“Si se exige eso en todos los edificios, se aumenta exponencialmente el costo de las inspecciones para estas instalaciones que pueden o no necesitarlo”, dijo Gómez. “Cuantos más requisitos se extiendan, más aumentan los costos”.
Los cambios más radicales en las normas de seguridad tras las catástrofes naturales y los fallos en los edificios suelen encontrarse en los códigos de construcción locales. El código de construcción de la Florida, independiente del código del condado, fue revisado tras el huracán Andrew.
Pero aunque una revisión en curso del código pudiera dar lugar a nuevos estándares de diseño y de construcción en una edición actualizada de 2023, es más probable que esos cambios afecten a los edificios nuevos que a los antiguos, según la Comisión de Construcción de la Florida.
Al preguntarle cómo estaba reaccionando la agencia ante el derrumbe de Champlain Towers, el portavoz Patrick Fargason señaló que “los requisitos de mantenimiento e inspección de los edificios existentes quedan fuera del ámbito técnico del Código de Construcción de la Florida”.
Aun así, Lehman dijo que podría haber otras formas de reforzar los requisitos de inspección y rehabilitación de los edificios costeros, como la creación de códigos de construcción independientes centrados específicamente en ese segmento. Los códigos sísmicos, por ejemplo, dictan el diseño, la construcción y el mantenimiento en zonas de alto riesgo de terremotos.
“Lo que yo esperaría ahora mismo en este país”, dijo Lehman, “es que los ingenieros de la Florida intentaran liderar una nueva forma de inspeccionar y rehabilitar las estructuras”.