Grupo de Florida quiere salvar a personas atrapadas en Ucrania
Creed Burleson se registró en el Radisson Blu de Kiev el 22 de febrero con grandes planes. En los próximos días crearía un nuevo negocio de diseño de páginas web en Ucrania, e iría a un banco para presentar o la documentación para establecer la nueva empresa con las autoridades locales.
En cambio, Burleson, de 62 años, veterano del Ejército de Marion, Carolina del Norte, acabó en el garaje del hotel convertido en bunker dos días después, cuando comenzó el bombardeo ruso. “No había forma de salir porque los trenes estaban muy llenos”, le dijo a McClatchy.
Los sonidos de las sirenas de ataque aéreo eran constantes mientras Burleson buscaba una salida. En ese momento, en los primeros días de la guerra, no estaba claro el alcance de las capacidades de Rusia ni su penetración en la capital. Pero Burleson no creía que el tiempo estuviera de su lado.
Así que se puso en contacto con el Proyecto Dynamo, una organización fundada meses antes por tres hombres de la Florida para ayudar a sacar a estadounidenses de las zonas de guerra en las que el gobierno de Estados Unidos no quería entrar.
El Proyecto Dynamo lo sometió a un proceso secreto de investigación para confirmar su identidad. Le dijeron que esperara un mensaje de texto con el lugar de recogida y que preparara una sola maleta.
Recibió el mensaje con las coordenadas alrededor del 2 de marzo, con cuatro horas de antelación, y pronto estuvo en un autobús hacia un lugar no revelado, con la orden de apagar todos sus aparatos electrónicos.
“En todas las zonas de seguridad por las que tuvimos que pasar, algunas autoridades se acercaron y nos miraron. Algunos recogieron nuestros pasaportes. Algunos revisaron nuestro equipaje. Y solo esperabas que fueran ucranianos, y no rusos, porque ¿y si se infiltraron?”, recordó Burleson por teléfono, ahora a salvo fuera de Ucrania.
“Estuve muy, muy contento de salir de allí”, añadió.
Rescates privados
El Proyecto Dynamo comenzó en la sala de estar de Bryan Stern, vecino de Tampa y veterano de guerra que formó parte de un pequeño grupo de militares de primeros auxilios en Nueva York el 11 de septiembre de 2001.
Cuando Estados Unidos comenzó a retirarse de Afganistán 20 años después, en agosto del año pasado, y surgieron imágenes de afganos cayendo de un C-17 estadounidense en su desesperado esfuerzo por escapar, le recordaron aquel día en Nueva York en el que hombres y mujeres saltaron a su muerte desde las torres.
“Llamé a un par de amigos míos y les dije: ‘Esto es lo que vamos a hacer’”, dijo Stern en una entrevista en una videollamada encriptada desde un lugar del sur de Ucrania. Otros dos residentes de Tampa ayudan a Stern con la parte comercial y legal del proyecto.
“No teníamos un plan muy detallado: teníamos algunas ideas, teníamos algunos pensamientos”, dijo. “Pero sabemos lo suficiente como para saber que hay que llegar primero para entender el entorno”.
El Proyecto Dynamo tuvo éxito en la realización de rescates privados de estadounidenses en Afganistán al final de la guerra en ese país. Tras la salida del ejército estadounidense en septiembre, con las fuerzas talibanes en pleno control, Dynamo fletó un avión que llevó a más de 120 ciudadanos estadounidenses y titulares de credenciales de residencia a Estados Unidos.
Pero algunos miembros del gobierno estadounidense expresaron su preocupación por el hecho de que el grupo asumiera riesgos que otras organizaciones sin ánimo de lucro no correrían. En septiembre, uno de sus vuelos desde Afganistán tuvo que ser suspendido en Emiratos Árabes Unidos camino a Estados Unidos, después que el Proyecto Dynamo no compartió el manifiesto con las autoridades estadounidenses con antelación. A una persona del vuelo no se le permitió finalmente entrar en Estados Unidos.
Un funcionario del Departamento de Estado no quiso hacer comentarios sobre el trabajo del Proyecto Dynamo, sino que dirigió a los ciudadanos estadounidenses al sitio web del departamento para obtener ayuda para salir de Ucrania.
“Seguimos centrados en la comunicación con los ciudadanos estadounidenses que residen en Ucrania para instarles a salir inmediatamente”, dijo un funcionario. “Los ciudadanos estadounidenses no deben viajar a Ucrania, y los que están en Ucrania deben salir inmediatamente usando opciones de transporte terrestre comercial o de otro tipo disponible de forma privada si es seguro hacerlo”.
En enero, cuando el grupo estaba terminando sus operaciones en Afganistán, se produjo otra crisis.
Stern llegó a Kiev durante el fin de semana del Día de San Valentín animado por un donante para empezar a planificar la posibilidad de una invasión rusa, construyendo la infraestructura para los rescates. En un país desconocido, tuvo que encontrar aeródromos, aviones, autobuses y conductores, averiguar rutas de escape e identificar posibles puntos de paso y casas de seguridad.
“A todas las personas con las que trabajamos las he conocido personalmente”, dijo Stern. “Nos tomamos el tiempo para tomar té, comer, conocer a su familia, fumar, fumar, beber vodka para asegurar que las personas con las que hablamos son las que debemos hablar”.
En cuanto comenzó la guerra el 24 de febrero, quedó claro que la misión de Dynamo en Ucrania sería muy diferente a sus operaciones en Afganistán.
“En Afganistán, todas las fronteras terrestres estaban cerradas. Así que todas nuestras operaciones eran por aire”, dijo Stern. “En Ucrania, es la foto negativa. Lo primero que hicieron fue cerrar el espacio aéreo, pero todas las fronteras terrestres están abiertas”.
Un portavoz del Proyecto Dynamo dijo que la organización ha evacuado a más de 400 personas de Ucrania hasta ahora, “con múltiples misiones de rescate en curso”. La prensa del Proyecto Dynamo está a cargo de Judge Public Relations, cuyo dueño, James Judge, se presenta como candidato al Congreso en Tampa como republicano.
A diferencia de su misión en Afganistán, el trabajo de Dynamo en Ucrania no se limita a los ciudadanos y residentes estadounidenses. Los nacionales de Ucrania, los países de la OTAN y otras personas que solicitan asilo también pueden optar a él.
Deb, una voluntaria canadiense del Proyecto Dynamo que ayuda a asegurar su base de datos de información sobre los casos y a capacitar a los responsables de los mismos, dijo que su trabajo para la organización ha sido uno de los más satisfactorios de su carrera.
“Para mí, es la conexión directa con las personas en crisis: tenemos los mensajes de las personas que piden ayuda, y algunos de esos mensajes son muy específicos de los problemas que tienen”, dijo Deb, que pidió que su apellido no se publicara por razones de seguridad.
“Todas las historias son desgarradoras”, dijo. “Las que más me duelen son las de personas en lugares como Mariupol, donde literalmente no tenemos forma de llegar a salvo para ayudar a la gente”.
Bebés y supervivientes del holocausto
El grupo ha organizado sus misiones de rescate en varias categorías.
Las misiones Géminis y Acuario se centran en sacar de Ucrania a los bebés recién nacidos por gestación subrogada y a las madres de alquiler a zonas más seguras del país donde puedan seguir dando a luz sin comprometer la patria potestad del niño. Ucrania es uno de los únicos países de Europa en los que está permitida la gestación subrogada, lo que hace que las familias gestantes de todo el mundo se vean envueltas en la guerra.
Las misiones Voyager se centran en la extracción de supervivientes del Holocausto –en su mayoría ucranianos judíos– con la esperanza de llegar a Israel.
Muchas de estas personas se encuentran atrapadas en el sur o el este de Ucrania, donde la guerra se ha desplazado desde que Rusia se vio obligada a retirarse de su asalto a Kiev en el norte.
“La mayoría de la gente que quería irse en masa se ha ido”, dijo Stern, “pero hay un montón de gente que está atrapada en el este y el sur que está aislada. Así que, en lugar de tener autobuses llenos, ahora estamos llenando autos”.
Mientras que Mariupol ha sido rodeada y diezmada por los rusos, otros territorios del sur y del este siguen siendo disputados y pueden ser repentinamente accesibles a los intentos de misiones de rescate.
La fluidez de la guerra podría continuar durante algún tiempo, dijo Stern.
“Cuando estábamos en Afganistán, estábamos en las últimas 10 páginas de un libro de 400 páginas”, dijo. “Aquí estamos en la quinta semana de la Tercera Guerra Mundial. Quién sabe hacia dónde va esta guerra”.
El periodista de investigación de McClatchy Ben Wieder contribuyó a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2022 a las 0:23 p. m..