Carollo niega haber atacado a empresas. Los testigos en su contra ‘todos tienen agravios’
El comisionado miamense Joe Carollo tuvo por fin la oportunidad de defenderse de las acusaciones de que montó una campaña de represalias políticas para castigar a dos socios comerciales de La Pequeña Habana, y no tardó en hacer honor a su famosa reputación de combativo.
El juez de distrito Rodney Smith interrumpió a Carollo varias veces mientras el comisionado se iba por la tangente al ser interrogado por Jeff Gutchess, abogado que representa a William Fuller y Martín Pinilla. Su demanda civil alega que Carollo “usó como arma” la aplicación del código y la Policía contra sus establecimientos después que apoyaron a otro candidato.
El lunes, antes de la pausa para el almuerzo, Carollo se enfadó mucho ante una pregunta sobre el racismo en un proceso ya de por sí tenso. Se trata de un mural en La Pequeña Habana que mostraba a un grupo de afrocubanos y que tres miembros de su personal habían declarado antes en el juicio que al comisionado le parecía “aterrador”.
“Que ustedes traten de acusarme de algo así, qué vergüenza”, le dijo Carollo a Gutchess, quien entonces le preguntó por qué tres ex empleados mentirían sobre las palabras del comisionado.
“Porque todos tienen agravios”, respondió Carollo.
El lunes comenzó la cuarta semana del juicio federal de Carollo en el tribunal federal de Miami. En el juicio hay mucho en juego, tanto política como financieramente, para el veterano comisionado. Los socios comerciales reclaman $2.5 millones, así como posibles daños punitivos por lo que, según su demanda, son infracciones de sus derechos amparados por la Primera Enmienda.
Los hombres afirman que Carollo presionó a la Policía y a las autoridades municipales para que intentaran perjudicar a sus negocios, incluido el emblemático club nocturno Ball & Chain, situado en el corredor comercial de la Calle Ocho. Una serie de testigos —entre ellos tres ex jefes de Policía, varios asistentes y un ex administrador de la ciudad— han declarado que Carollo presionó para que se tomaran medidas, desde vigilancia nocturna hasta intentos de retirarle la licencia de bebidas alcohólicas. La demanda dice que la campaña de acoso comenzó poco después que los demandantes anunciaron su apoyo al oponente político de Carollo, Alfonso “Alfie” León, en una segunda vuelta electoral que perdió ante el comisionado en 2017.
El equipo de defensa de Carollo ha argumentado que las empresas no habían hecho lo suficiente para corregir los problemas de código en los edificios envejecidos y que el comisionado actuó correctamente para proteger a los habitantes.
El juicio ha tenido varios giros inusuales. Comenzó el 10 de abril en el tribunal federal de Fort Lauderdale y se trasladó rápidamente a Miami después de que las fuertes lluvias provocaron daños por inundaciones. Parecía un presagio de lo que estaba por venir. La semana siguiente, un ex jefe de Policía denunció haber sido seguido por detectives privados desde el tribunal hasta un restaurante de Coral Gables y una ex secretaria de Carollo afirmó que el comisionado la obligó a mentir sobre el acoso sexual de dos de sus antiguos asistentes.
La defensa de Carollo también ha solicitado anular juicios, uno basado en alegaciones que un socio comercial de los demandantes habían hablado con un jurado en un estacionamiento. También fueron amonestados la semana pasada cuando el comisionado no se presentó en el tribunal por primera vez, cuando se esperaba que testificara. Dijo que estaba enfermo con asma.
El lunes, cuando Carollo subió al estrado, el interrogatorio estuvo lleno de tensión desde el principio. Cuando Gutchess opinó que a Carollo le costaba decir la verdad, a pesar de estar obligado a hacerlo bajo pena de perjurio, el comisionado replicó rápidamente.
“Estoy aquí para decir la verdad, toda la verdad”, dijo Carollo a los jurados.
Gutchess le preguntó a Carollo sobre un testimonio anterior en que afirmaba que había dado instrucciones al antiguo enlace de la oficina, Steve Miró, y a la administradora de la oficina, Tanjha Quintana, para que mintieran en declaraciones.
“Eso es absolutamente falso. Es ridículo”, dijo Carollo a los jurados.
A continuación, Gutchess insinuó que Carollo era hipócrita al afirmar que la ciudad no pone en la mira a empresas con la aplicación del código, porque antes había dicho que el ex administrador municipal Emilio González había usado la aplicación del código para “apuntar contra” la residencia privada de Carollo en Coconut Grove por no tener los permisos adecuados para la construcción y cocheras.
“Señor Gutchess, sé que es una pregunta capciosa. La ciudad no tiene objetivos. Se trata de Emilio González con una venganza personal contra mí”, dijo Carollo.
Se esperaba que Carollo continuara su testimonio después del almuerzo del lunes. Se espera que los demandantes cierren su exposición a principios de esta semana.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2023, 11:46 a. m..