Miami-Dade

Desdén y enojo de empresarios de La Pequeña Habana que demandaron a Carollo: ‘El plan era quebrarnos’

El empresario de La Pequeña Habana William Fuller (centro) demandó al comisionado Joe Carollo en el tribunal federal de Miami, acusándolo de usar los recursos municipales para perjudicar a varios negocios que opera, entre ellos el emblemático club nocturno Ball & Chain.
El empresario de La Pequeña Habana William Fuller (centro) demandó al comisionado Joe Carollo en el tribunal federal de Miami, acusándolo de usar los recursos municipales para perjudicar a varios negocios que opera, entre ellos el emblemático club nocturno Ball & Chain. cguerrero@miamiherald.com

Los dos empresarios de La Pequeña Habana que acusan a Joe Carollo de intentar hundir sus negocios como una venganza política solo tardaron unos instantes en desahogar su desprecio por el comisionado de Miami.

“No está bien lo que ha hecho este hombre. Debería ser abolido de la tierra”, dijo Martín Pinilla el lunes, una declaración que provocó una petición inmediata de los abogados de Carollo para que se anulara el juicio, la segunda solicitud en ese sentido desde que comenzó el juicio a principios de abril.

“Nos ha castigado durante cinco años. Nos ve entrar aquí todos los días. Tenemos buen aspecto, pero apenas salimos adelante”, dijo el socio de Pinilla, William “Bill” Fuller. “El plan era quebrarnos. Por eso estamos aquí, para que escuchen la verdad. No esta versión de lo malos que somos”.

Las palabras exaltadas de los socios bajo el interrogatorio de su propio abogado ocurrieron cuando el juicio federal contra Carollo entraba en su quinta semana en el tribunal federal de Fort Lauderdale. Allí, Pinilla y Fuller tuvieron por fin la oportunidad de explicar a los jurados cómo su respaldo político a un opositor de Carollo en 2017 llevó al comisionado a intentar destruir sus medios de vida.

Pinilla y Fuller repitieron el mismo argumento que otros testigos han repetido desde que los jurados fueron elegidos el 10 de abril: que Carollo, molesto por su respaldo al oponente político Alfonso “Alfie” León, “usó como arma” los recursos de la ciudad para tratar de cerrar sus entidades comerciales en el próspero corredor comercial de La Pequeña Habana.

Las chispas saltaron casi desde el momento que los abogados de Carollo tuvieron la oportunidad de interrogar a los empresarios. Pinilla no se contuvo después que el abogado de Carollo, Mason Pertnoy, sacó a colación una entrevista de radio en español en la que Carollo se quejaba de un par de empresarios de La Pequeña Habana con supuestos vínculos con venezolanos anónimos pero cuestionables.

“Nos acusa de albergar comunistas en nuestra propiedad, sin decir mi nombre, sin decir el nombre de Bill”, dijo Pinilla.

Cuando el juez federal Rodney Smith denegó una objeción de Pertnoy, Pinilla continuó.

“Tiene lo que pidió”, dijo.

Luego, cuando Pertnoy mostró a Pinilla una solicitud por correo electrónico que hizo para que el Departamento de Aplicación del Código inspeccionara las obras que se estaban realizando en la casa de Carollo en Coconut Grove —por las que el comisionado fue multado—, Martin continuó: “Hemos sufrido varias redadas”, dijo.

Desde el principio, la irritada audiencia ha oscilado entre Miami y Fort Lauderdale. En su quinta semana, vuelve a estar donde empezó en Fort Lauderdale, pero interrumpida por unas lluvias históricas y daños en el edificio. Aunque los jurados ya no tienen que ser transportados en autobús desde Broward, ahora tienen que subir las escaleras hasta la sala de audiencias del segundo piso. Incluso cuando se restableció el aire acondicionado y la electricidad, hubo que seguir trabajando en los ascensores.

Pinilla y Fuller afirman que el comisionado infringió sus derechos de la Primera Enmienda casi tan pronto como respaldaron públicamente a León, quien desafió a Carollo por su cargo en la Comisión en 2017. Aunque Carollo ganó la elección en una segunda vuelta, eso no frenó la venganza del comisionado, argumentan los hombres.

Fuller y Pinilla, que dirigen el popular e histórico club nocturno Ball & Chain y otros negocios a lo largo del corredor de la Calle Ocho, dicen que desde que Carollo fue elegido, sus entidades han sido multadas 84 veces. Un negocio se mudó. Otro tuvo que cerrar.

Los abogados de Carollo —y el propio comisionado durante tres días en el estrado— han negado las acusaciones. Han argumentado que el comisionado se ha centrado en las propiedades de Fuller y Pinilla para preservar la calidad de vida de las personas que viven cerca del corredor comercial de la Calle Ocho. También afirman que los empresarios, que tienen intereses en docenas de propiedades de La Pequeña Habana, han reformado y derribado propiedades sin los permisos adecuados.

Pero una y otra vez en las últimas cuatro semanas, Fuller y Pinilla han insistido en situaciones extrañas en las que Carollo se presentó a altas horas de la noche con quejas de ciertas propiedades, cómo la aplicación del código multó a un proveedor de valet parking muy necesario más de 30 veces en un mes. Fuller dijo que en repetidas ocasiones tuvo que dejar lo que estaba haciendo para responder a acciones que, según él, estaban dirigidas por Carollo.

Fuller, bajo interrogatorio el miércoles, admitió haber perdido la calma un fin de semana de 2018 cuando se vio obligado a abandonar un parque que estaba visitando con su hija de 3 años, para ocuparse de un asunto en el popular Gay8Festival en La Pequeña Habana. Fuller dijo que había recibido una llamada del propietario de Sanguich de Miami, una estructura independiente que hacía sandwiches cubanos en una de sus propiedades, que estaba preocupado de que el lugar fuera “blanco” debido a Carollo.

Dijo que cuando llegó allí, la Policía, los bomberos y los agentes encargados de hacer cumplir e; código se habían apostado junto al restaurante. Con ellos estaba un alto funcionario de Carollo que había trabajado en su campaña llamado Steve Miró. Con la hija de Fuller a su lado, los dos hombres se enzarzaron en un “acalorado” intercambio de palabras.

“Le hice saber que era un cobarde”, dijo Fuller a los jurados.

Sus abogados mostraron varios videos de policías, bomberos y funcionarios oficiales de aplicación del código entrando en Ball & Chain, a veces en días consecutivos, y exigiendo licencias y permisos a los que, según él, tenían acceso digitalmente en tabletas en sus vehículos. Era pura intimidación, dijo Fuller.

“La política de todos mis negocios era grabar en video cualquier interacción para que se pudiera ver el tipo de acoso que sufríamos”, dijo Fuller a los jurados. Ball & Chain finalmente se vio obligado a cerrar un año después que su certificado de ocupación fue revocado. Reabrió en octubre de 2021.

En otra ocasión, Fuller dijo a los jurados que se enteró que Carollo había retirado los permisos para eventos en Domino Park Plaza el último viernes de cada mes, bloqueando el popular evento Viernes Culturales de Fuller, una reunión mensual en celebración de la cultura y las artes. El festival se trasladó al estacionamiento de uno de sus edificios.

“Era lo mejor que podíamos hacer, pero la organización y la misión habían quedado destruidas. La junta ya ni siquiera se reúne”, dijo Fuller, empezando a llorar. “Estaba orgulloso de Viernes. Recuerdo el día que tuve el honor de unirme a la junta y ahora, 14 años después, yo era la razón por la que se había destruido. No tenía nada que ver con la inspección de edificios ni con la aplicación de códigos. Era una junta sin ánimo de lucro. Hacía el bien a la comunidad. Lo hizo para destruir mi reputación. Fue malvado”.

Fuller dijo que todo se desencadenó cuando los dos hombres dieron su apoyo al oponente político de Carollo, León, lo cual no tenían la intención de hacer público por temor a represalias.

Fuller recordó el día 19 de noviembre de 2017, dos días antes de la segunda vuelta entre Carollo y León por la Comisión. Se suponía que los partidarios de León iban a celebrar un acto para “hacer salir a votar” en el estacionamiento de uno de sus negocios. Sin embargo, se convirtió en un acto para votar por León y Pinilla se presentó. Un empleado de Carollo llamó a Fuller para quejarse.

“Sabía que si nos descubrían como enemigos de Joe Carollo, habría venganza política”, dijo Fuller. “Estaba enfadado con Pinilla. Queríamos estar encubiertos y nos descubrieron”.

Casi al final del interrogatorio de su propia abogada Courtney Caprio, Fuller empezó a llorar. Tembloroso, bajó del estrado para una pausa de cinco minutos, no sin antes afirmar que la disputa con el comisionado municipal había afectado a su vida familiar.

“No me canso de repetirlo: en la vida, la reputación lo es todo. Mi mayor legado son mis hijos. Quiero que estén orgullosos de mí. Quiero que sepan que hice cosas buenas por la ciudad. Que celebré nuestro patrimonio”, dijo, teniendo que hacer pausas para asimilarlo todo. “Todo eso está en entredicho. Todo eso”.

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