Proyecto de ley de protección contra el calor de los trabajadores de Miami-Dade fue un hito. Cabilderos lo están diluyendo
Cuando se presentó en julio, un proyecto de ley histórico en Miami-Dade proponía reglas de seguridad contra el calor que habrían protegido a los trabajadores al aire libre durante casi la mitad del año.
Tras negociar con cabilderos de las industrias de la construcción y la agricultura, la más reciente versión del proyecto de ley, cuya votación final ante la Comisión del Condado está prevista para el mes próximo, entraría en vigor durante menos de cinco días al año.
Ese gran cambio es el resultado de una pequeña pero crítica modificación solicitada por los cabilderos de la construcción y la agricultura. La redacción original habría exigido a las empresas dar a los trabajadores al aire libre agua y descansos en los días con un índice de calor de 90 grados, un estándar que combina los impactos de la temperatura y la humedad. La versión actual entraría en vigor cuando solo la temperatura del aire alcance los 95 grados, algo mucho menos frecuente en Miami.
En una carta abierta a la comisión del condado esta semana, un grupo de 88 médicos, enfermeros, estudiantes de medicina y otros científicos instaron a volver al estándar más estricto. “No estamos de acuerdo con este cambio y pedimos a la Comisión que mantenga el umbral original de un índice de calor de 90 grados, escribieron. “Esta sustitución alteraría fundamentalmente la frecuencia con que los empleadores estarían obligados a proporcionar agua, descanso y sombra a los trabajadores y sería incoherente con las directrices del Servicio Meteorológico Nacional”.
WeCount, un grupo que representa a los trabajadores al aire libre y que lleva dos años cabildeando a favor del estándar sobre el calor, está de acuerdo.
“Debido a la humedad aquí en el sur de la Florida, es importante asegurarse de que estamos teniendo en cuenta el tipo de temperatura que protegerá a los trabajadores al aire libre”, dijo Oscar Londoño, director ejecutivo de WeCount. “La ciencia es muy clara. Los médicos, enfermeros, científicos del clima están de acuerdo en que a un índice de calor de 90 grados los trabajadores al aire libre corren un riesgo mortal de sufrir un golpe de calor en el trabajo”.
Pero la Dade County Farm Bureau, que representa a los propietarios de granjas locales y está cabildeando contra el proyecto de ley, dice que las regulaciones propuestas son innecesarias a cualquier temperatura.
“La agricultura ya es difícil”, escribió Jocelyn Guilfoyle, directora ejecutiva de la Dade County Farm Bureau, en un correo electrónico. “Lo último que necesitamos es estar sujetos a la Policía del Calor de Miami-Dade. La ordenanza debe centrarse en educar a los empleadores y empleados en mejorar las prácticas, no en penalizar a los agricultores”.
Cambiar el umbral de calor es el más relevante de una serie de cambios por los que los representantes de los sectores han cabildeado con éxito, incluyendo la reducción de las multas para las empresas que incumplan las normas, el debilitamiento de los requisitos de agua y descanso y el retraso de la aplicación de las normas de 10 días después de la aprobación del proyecto de ley a 180 días.
Es posible que el proyecto de ley cambie más antes de la votación final. Después de que los comisionados aprobaron los cambios en una reunión del 11 de septiembre del Comité de Salud Comunitaria de la Comisión, el principal promotor del proyecto de ley, Kionne McGhee, dijo que dejaría el texto final del proyecto de ley en manos de las negociaciones entre los cabilderos de los sectores y los grupos de trabajadores liderados por WeCount.
“No sé exactamente qué versión me van a traer porque estoy dejando que sean las partes interesadas hagan su parte”, dijo McGhee. Más tarde añadió: “Sea cual sea la que me traigan, la voy a presentar”.
McGhee aclaró que tiene algunos requisitos clave para la versión final. “Cualquiera que sea la versión que nos traigan, más vale que tenga protección contra el calor, más vale que tenga oportunidades de agua, más vale que tenga sombra y más vale que tenga responsabilidad y también cumplimiento”.
Desde entonces, los negociadores de los grupos industriales y los sindicatos se han reunido en privado para debatir nuevos cambios en el proyecto de ley. Estas negociaciones no están sujetas a las leyes de transparencia de la Florida, que exigen que el público tenga acceso a las reuniones entre funcionarios del gobierno sobre asuntos públicos. McGhee dijo esta semana que no tenía actualizaciones para compartir sobre el progreso de las negociaciones.
Pero durante la audiencia pública del 11 de septiembre, una docena de oradores, que representaban a grupos industriales como la Dade County Farm Bureau y la Builders Association of South Florida, junto con grandes agricultores y urbanizadores como Costa Farms y Related Group, explicaron su oposición al proyecto de ley. Argumentaron que ya velan por el bienestar de los trabajadores y que la propuesta del condado añade más burocracia gubernamental.
“La mayoría de los contratistas de la construcción comercial son pequeñas empresas”, dijo Carlos Carillo, director ejecutivo de la sección del sur de la Florida de la Associated General Contractors of America. “Lo último que necesitan es otra dependencia del Condado Miami-Dade supervisando su trabajo y sus antecedentes y políticas de seguridad, que ya son supervisadas por [la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA)]”.
“La salud y la seguridad de nuestros trabajadores es la máxima prioridad para nuestros agricultores y los propietarios de viveros”, dijo Guilfoyle. “Nuestra fuerza laboral es uno de nuestros mayores activos, [lo cual es] la razón por la que seguimos los normas que ya están en vigor [y] hacemos todo lo posible para cuidar de nuestros empleados”.
Las autoridades han confirmado que en lo que va de año dos trabajadores al aire libre murieron en el trabajo en el sur de la Florida, aunque médicos e investigadores médicos afirman que las estadísticas oficiales probablemente subestiman las muertes por calor relacionadas con el trabajo. En el sur de la Florida, no hay leyes de seguridad laboral que aborden específicamente el calor a nivel local, estatal o federal, a pesar de las peligrosas condiciones para los trabajadores al aire libre y el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático.
Aumentar el umbral de calor
La mayor batalla entre los cabilderos gira en torno a cómo definir un día caluroso en Miami. Los grupos de trabajadores y profesionales médicos quieren que el proyecto de ley entre en vigor los días en que el índice de calor alcance los 90 grados, mientras que los cabilderos de las industrias quieren que las reglas entren en vigor cuando la temperatura del aire alcance los 95 grados.
Esta cifra marca la diferencia. Entre 1981 y 2023, el índice de calor alcanzó los 90 grados o más en Miami un promedio de 165 días al año, es decir, aproximadamente cinco meses y medio al año, según Brian McNoldy, investigador del clima de la Universidad de Miami. Durante ese mismo período histórico, la temperatura del aire alcanzó los 95 grados o más 4.7 días al año en promedio, aunque en el calor récord de este año ha sucedido 25 veces hasta ahora.
Dependiendo de la cifra que elijan los legisladores, el proyecto de ley pudiera mantenerse durante la mayor parte del pantanoso verano de Miami o prácticamente nunca.
“Elegir entre esos dos umbrales supondría una gran diferencia, ya que la temperatura del aire rara vez alcanza los 95 grados”, escribió McNoldy en un correo electrónico. “Los días tan calurosos suelen ser récord o casi récord. Pero ocurre, y ha ocurrido un número récord de veces este año”.
El índice de calor combina las lecturas de temperatura y humedad del aire para indicar el calor que hace a la sombra. La humedad elevada dificulta que nuestro cuerpo se enfríe sudando, ya que el sudor no se evapora tan rápidamente en el aire húmedo. Por eso, el Servicio Meteorológico Nacional basa sus avisos de calor en el índice de calor, no en la temperatura del aire.
El servicio meteorológico exhorta a “extremar precauciones” cuando el índice de calor supera los 90 grados, porque las personas que tienen una “exposición prolongada” al calor o que realizan actividad física corren el riesgo de sufrir un golpe de calor, calambres o agotamiento por calor. Los trabajadores al aire libre entran en esta categoría de riesgo, como señalaba la carta abierta de médicos, enfermeros y estudiantes de medicina del 25 de septiembre.
“Los profesionales de la salud hemos sido testigos del precipitado aumento de las visitas a urgencias y de los pacientes que acuden a nuestras clínicas para recibir atención médica a causa del calor”, escribió el grupo. “Si no creamos protecciones de sentido común aplicables a los trabajadores al aire libre en industrias de alta incidencia como la agricultura y la construcción, es probable que veamos más visitas a urgencias, enfermedades causadas por el calor e incluso muertes”.
Reducción de multas y responsabilidad
La versión más reciente del proyecto de ley también reduce las sanciones por incumplir las reglas y reduce el grupo de jefes que pueden ser considerados responsables por negar a los trabajadores agua o descansos.
Se han reducido casi todas las multas, y todas ellas incluyen ahora una advertencia para la primera infracción de la empresa. Las multas más elevadas, por mal comportamiento que incluye represalias contra los trabajadores por pedir agua o descansos, se han reducido de $3,000 a $2,000 por infracción. Y se reduce quién tendrá que pagar una multa si un trabajador no recibe agua o un descanso en un día caluroso. Por ejemplo, en una obra solo se multaría al subcontratista que contrate a un trabajador, no al contratista general ni a la empresa que contrató al contratista general.
Limitar la responsabilidad y rebajar las multas eran dos de las principales reivindicaciones de los grupos industriales.
“Lamentablemente, tal y como está presentada, la ley plantea un problema de responsabilidad en cadena, tiene problemas de aplicabilidad práctica, solo afecta a dos sectores... y, en última instancia, se centra en multas y sanciones desproporcionadas y excesivamente punitivas”, declaró Nelson Stabile, presidente de la Builders Association of South Florida y director de la empresa de inversiones inmobiliarias Integra Investments, en la audiencia pública celebrada el 11 de septiembre.
La versión más reciente del proyecto de ley también incluye pequeños retoques en el lenguaje que establece las responsabilidades de las empresas para dar a los trabajadores agua y descansos.
Básicamente, si los trabajadores no piden un descanso a sus jefes, estos no tienen por qué dárselos. Pero activistas a favor de los trabajadores señalan que muchos trabajadores no quieren llamar la atención por miedo a ser despedidos o denunciados a las autoridades de inmigración; especialmente después de que la legislatura de la Florida aprobara en junio una ley diseñada para adoptar medidas enérgicas contra los inmigrantes indocumentados que trabajan en el estado.
“En el sur de la Florida, los trabajadores tienen miedo de hablar cuando se ven atacados por leyes antiinmigrantes”, dijo Sonia Moreno, de la Florida Immigrant Coalition. “Como resultado, las comunidades más vulnerables tienen miedo incluso de pedir un descanso para ir al baño o beber agua porque temen ser marginados por su estatus migratorio”.
“¿Cree que un trabajador va a tener el valor de acercarse al patrón y pedirle un descanso de 10 minutos?”, dijo Richard Quincoces, organizador del sindicato Laborers International Union of North America, que representa a los trabajadores de la construcción. “Tienen miedo de que los despidan”.
Este artículo sobre el clima está financiado por (FIU) y la en colaboración con Journalism Funding Partners. El Miami Herald mantiene el control editorial de todo el contenido.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de septiembre de 2023, 0:24 p. m..