Miami-Dade

El reino y yo: cómo el alcalde de Miami ayudó a Arabia Saudita a rehabilitar su reputación

Ilustración de Rachel Handley.
Ilustración de Rachel Handley.

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Mientras Arabia Saudita trataba de rehabilitar su imagen luego de décadas de titulares negativos para los negocios sobre secuestradores del 11-S, presuntas torturas policiales, decapitaciones públicas y el espantoso asesinato de un periodista de Washington Post, el régimen recurrió a un aliado inesperado para obtener ayuda en relaciones públicas y redes de contactos: el alcalde de Miami, Francis Suárez.

Suárez estaba en Arabia Saudita el pasado mes de octubre codeándose con la realeza en su cumbre de comercio mundial, apodada “Davos en el desierto”, cuando se enteró de que Yasir Al-Rumayyan, mano derecha del príncipe heredero, quería organizar con él un acto similar en Miami. Suárez recordó más tarde su respuesta: “Me apunto”.

Usando su cargo público, incluido el sello de la ciudad, Suárez le dio al régimen saudita lo que quería: un impulso de relaciones públicas en un momento en el que buscaba extender su influencia por todo el mundo y marcarse como “una fuerza del bien”. Como beneficio adicional, también pudo beneficiar significativamente a un importante cliente del bufete de abogados internacional que le paga más de $1 millón al año.

Suárez habló de cómo se involucró en el esfuerzo mientras se sentaba junto a Al-Rumayyan en el escenario de la cumbre, celebrada el 30 y 31 de marzo, , que a pesar de llevar la marca de Miami, en realidad se celebró en una sala de exposiciones de Miami Beach.

El alcalde Francis Suárez con Yasir Al-Rumayyan, gobernador del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí, también considerado la mano derecha del príncipe heredero de Arabia Saudí Mohammed bin Salman. Desde el escenario de la conferencia, Suárez describió una "competencia amistosa y afectuosa" con el príncipe heredero.
El alcalde Francis Suárez con Yasir Al-Rumayyan, gobernador del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí, también considerado la mano derecha del príncipe heredero de Arabia Saudí Mohammed bin Salman. Desde el escenario de la conferencia, Suárez describió una "competencia amistosa y afectuosa" con el príncipe heredero. Graphic by the Herald. Image courtesy of the Future Investment Initiative

Las comunicaciones internas y los documentos de planificación obtenidos como parte de la investigación de Miami Herald sobre el Ayuntamiento de Miami muestran hasta qué punto Suárez se puso a sí mismo y a su cargo público al servicio de los sauditas. Se le proporcionó una larga lista de magnates y celebridades que los saudíes querían invitar —desde Marc Anthony a Shakira—, así como una lista de las sesiones a las que el alcalde debía asistir, cuándo debía presentarse y qué temas de conversación debía seguir.

Aunque no resultaba obvio a juzgar por los brillantes anuncios, en los que aparecía el apoyo del alcalde y el eslogan “La humanidad es la prioridad”, la cumbre de la Florida formaba parte de una sutil y polifacética campaña de Arabia Saudita para usar el poder de su fondo soberano de inversión, repleto de acciones del petróleo, para diversificar y hacer crecer su economía y quitarle brillo a la sangrienta reputación del régimen, además de presentar a la nación como líder en sostenibilidad, innovación y progreso.

Ahora, la cumbre de Miami se ve envuelta en una investigación en curso en el Congreso sobre cómo Arabia Saudí compró su entrada en populares instituciones estadounidenses y las ha usado para remodelar la narrativa pública en Estados Unidos. Según los testigos expertos entrevistados durante una audiencia celebrada en septiembre, Arabia Saudí ha invertido miles de millones en iniciativas globales destinadas a ganarse a personas influyentes y famosos, que —a sabiendas o no— pasan a formar parte de la campaña del régimen para “convencer a los inversionistas internacionales de que inviertan en el país a pesar de las omnipresentes violaciones de los derechos humanos”, como dijo un testigo.

El testimonio no mencionaba a Suárez por su nombre. En una carta, los investigadores del Congreso señalaron la cumbre de la Florida como un indicio de que el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita —el fondo soberano que organiza la serie de conferencias— planeaba asumir un “papel activo” en una gama cada vez más amplia de instituciones estadounidenses.

Suárez, cubanoamericano que condena los regímenes represivos en Latinoamérica, ha desarrollado una relación cada vez más cordial con el régimen saudita, conocido por ejecutar a disidentes. Ha pasado discretamente semanas en Arabia Sauditaen varios viajes recientes,según los registros, ya que viaja a la región como abogado privado de Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, una firma de litigios internacionales que cuenta con PIF entre sus clientes.

Suárez, quien viaja para ayudar al bufete a hacer crecer su negocio, aceptó invitaciones para hablar en al menos tres conferencias estatales de promoción del cliente del bufete, el fondo saudí, incluida la conferencia del sur de la Florida copatrocinada por la oficina del alcalde.

Tanto Suárez como Quinn Emanuel dijeron que existe un cortafuegos que separa su trabajo para el bufete de sus obligaciones como alcalde y que Suárez no es abogado del fondo y no representaba al bufete en ninguno de los actos del mismo, pero esa distinción no siempre está clara en la práctica. En Catalyze Saudita, un evento de 2022 patrocinado por una filial del fondo, Suárez se dirigió a la multitud delante de una gran pantalla que lo presentaba como alcalde de Miami y como abogado del bufete.

Captura de pantalla de una publicación de Instagram de la cumbre Miami Future Investment Initiative (FII), la conferencia saudí en Miami.
Captura de pantalla de una publicación de Instagram de la cumbre Miami Future Investment Initiative (FII), la conferencia saudí en Miami.

“El alcalde no puede hacer las dos cosas”, dijo Frank Figliuzzi, ex director adjunto de Contrainteligencia del FBI. El alcalde no puede viajar y trabajar para los sauditas en nombre de la empresa y luego dar la vuelta y pegar el nombre de la ciudad en una serie de conferencias, dijo.

En última instancia, dijo Figliuzzi, “se trata de seguridad nacional”.

Como agente asignado a Miami, Figliuzzi dijo que la conferencia parece haber sido parte del “gran esquema de influencia de los sauditas para moldear las percepciones estadounidenses apelando a los bolsillos de los estadounidenses”, planteando también “preguntas legítimas” sobre si el alcalde de Miami había estado trabajando como agente no registrado para el régimen, un delito potencialmente penal.

Stephanie Severino, directora de comunicaciones del alcalde, dijo que Suárez y su personal no participaron en ninguna actividad que requiriera el registro como agentes extranjeros. Severino dijo que la participación de Suárez en las conferencias saudíes —tanto en la Florida como en el extranjero— se ha limitado a discursos y que su participación no ha sido remunerada, se ha producido únicamente en su calidad de alcalde y no está relacionada con su trabajo para Quinn Emanuel.

“Su bufete de abogados no está involucrado en su trabajo público y su trabajo público como alcalde no influye en sus responsabilidades privadas”, dijo Severino.

Añadió que el alcalde no participó en la planificación del acto de Miami y dijo que la cumbre, aunque tuvo lugar en Miami Beach, benefició a Miami, pues promocionó la marca de la ciudad.

No se mencionaba ningún beneficio para Miami en la lista de objetivos internos de la cumbre facilitada a la oficina del alcalde, que se centraba únicamente en el uso del evento para “aumentar la visibilidad y credibilidad” de la serie de conferencias del fondo saudí y del grupo de expertos asociado en Estados Unidos. El documento “confidencial” calificaba a Miami de “socio perfecto” para la iniciativa saudita.

En septiembre, la Subcomisión Permanente de Investigaciones (PSI) del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado federal emitió una amplia citación para recabar información sobre las actividades de PIF en Estados Unidos. Eso incluiría los registros relacionados con Future Investment Initiative (FII) Institute, la filial sin fines de lucro del fondo que está detrás de la cumbre de Miami y otras conferencias.

La investigación del Congreso se inició a raíz del éxito de la nueva gira LlV Golf, que la Comisión calificó de “absorción” de PGA Tour con financiación saudita. Ofreciendo cantidades inauditas de dinero —los críticos lo llamaron “dinero manchado de sangre”—, LIV atrajo a muchos de los jugadores de élite de PGA Tour, casi forzando un acuerdo para fusionarse.

El legendario golfista Greg Norman, presidente ejecutivo de la gira disidente, se convirtió en una de las celebridades participantes en la cumbre de Miami Beach y en uno de los ponentes destacados de una sesión titulada “El negocio del deporte: alterar los modelos tradicionales”.

El alcalde Suárez hablando en la conferencia Catalyze Saudi en marzo de 2022.
El alcalde Suárez hablando en la conferencia Catalyze Saudi en marzo de 2022. Ministry of Investment of Saudi Arabia

Aunque una conferencia comercial pueda parecer benigna —y aparentar no tener nada que ver con la batalla campal que se libra sobre el futuro del golf—, Richard Blumenthal, senador demócrata de Connecticut que preside la Subcomisión, dijo que la conferencia de Miami debe considerarse parte de un esfuerzo bien financiado para dirigir la opinión pública estadounidense.

“El régimen saudita no ha sido tímido sobre su objetivo de normalizar los abusos contra los derechos humanos, suprimir las críticas y obtener influencia en el extranjero”, le dijo Blumenthal a Herald. “Cada inversión, campaña publicitaria o conferencia o torneo deportivo aparentemente inocuos ayudan a Arabia Saudita a promover estos objetivos”.

Suárez, que dijo desconocer la investigación del Congreso, parecía al menos nominalmente consciente del papel que la cumbre de marzo desempeñó en el plan maestro de Arabia Saudita —titulado “Visión 2030”—, al que elogió por su nombre por el éxito del evento. Desde el escenario, Suárez elogió a Arabia Saudita por lo que describió como el “plazo de idea a ejecución” más rápido de casi cualquier nación del mundo.

Un buen amigo del reino

Suárez atribuyó a dos personas el mérito de haberlo introducido en Arabia Saudita.

Una es su jefe John Quinn, fundador de Quinn Emanuel, el cual lo llevó a la recién inaugurada oficina del bufete en Riad, y el otro es Jared Kushner, yerno y asesor para el Medio Oriente del entonces presidente Donald Trump. La empresa de capital privado de Kushner recibió recientemente una inversión de $2,000 millones del fondo soberano de Arabia Saudita. Kushner, quien recientemente se mudó al área de Miami, no respondió a una solicitud de declaraciones.

Ahora, Suárez se describe a sí mismo como en una “competencia amistosa” con el príncipe heredero Mohammed bin Salman sobre si Riad o Miami se convertiría en el “agregador y desplegador central de capital en el mundo”.

En realidad, uno es un alcalde de medio tiempo y el otro un hombre fuerte del Medio Oriente, pero los funcionarios sauditas se inclinaron por la narrativa de Suárez, impulsando la imagen de Miami como centro emergente de tecnología y capital riesgo.

“Usted no es solo un buen amigo del reino, sino, sinceramente, un verdadero símbolo de esperanza, de lo que puede ser la transformación a través de un líder inspirador”, dijo la princesa Reema bint Bandar Al Saud, embajadora saudita en Estados Unidos. Habló al darle la bienvenida a Suárez al escenario en octubre de 2022 en Davos en el Desierto, la emblemática conferencia comercial organizada por FII Institute del fondo de riqueza.

La oficina del alcalde insistió en que no había nada inusual en la participación de Suárez en esa conferencia, frecuentada por empresarios y funcionarios de todo el mundo; sin embargo, Suárez era el único cargo electo estadounidense que figuraba en la lista de ponentes.

El alcalde Francis Suárez y la princesa Reema bint Bandar Al Saud, embajadora del Reino de Arabia Saudí en Estados Unidos, fotografiados en un panel de la conferencia Miami Future Investment Initiative (FII).
El alcalde Francis Suárez y la princesa Reema bint Bandar Al Saud, embajadora del Reino de Arabia Saudí en Estados Unidos, fotografiados en un panel de la conferencia Miami Future Investment Initiative (FII). Graphic by the Herald. Image courtesy of the Future Investment Initiative

La mayoría de los organismos gubernamentales estadounidenses habían rehuido ese año el evento de tres días, después de que la administración del presidente Biden acusara a los sauditas de socavar los esfuerzos internacionales de paz al limitar la producción de petróleo para impulsar los precios en coordinación con Rusia, que depende de los ingresos del petróleo para librar su guerra de agresión contra Ucrania.

Hossein Askari, profesor emérito de la Universidad George Washington (GWU) y ex asesor especial del ministro saudita de Finanzas, dijo que las múltiples invitaciones a dar conferencias y los efusivos elogios son indicativos de la importancia estratégica de Suárez para los funcionarios saudíes, cuyo plan para diversificar su economía requiere la exposición a vibrantes mercados económicos de todo el mundo.

“Una de las cosas que les gustaría hacer es que políticos estadounidenses importantes se pusieran de su parte”, dijo Askari.

Asociarse con un alcalde para llevar la conferencia sobre inversiones del fondo de riqueza a una gran ciudad estadounidense habría sido especialmente atractivo para el príncipe heredero, dijo, después de que un reporte de inteligencia estadounidense que vinculaba a la realeza saudita con el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi desatara un movimiento internacional de boicot.

“Cuando eso se hizo, el nombre de Arabia Saudí quedó en el fango”, dijo Askari. “Nadie quería ir a Riad cuando [el príncipe heredero] tuvo su primera reunión de inversión; ninguna de las empresas quería ir allí”.

Para recuperar terreno en la escena internacional, los funcionarios sauditas usan las conexiones como moneda de cambio y su afán por introducirse en el mercado de Miami —donde los correos electrónicos muestran que esperaban abrir una oficina local— creó beneficios recíprocos para Suárez y sus socios. Se les consideraba un nexo fundamental entre los inversores saudíes y la comunidad empresarial del sur de la Florida.

La inversión saudita en empresas estadounidenses aumentó de $2,300 millones a $35,000 millones en los cuatro años entre marzo de 2019 y marzo de 2023, según los investigadores del Senado. Si bien ese dinero es visto como un impulso para la economía, la investigación del Congreso se centra en cómo “la inversión también puede usarse como una herramienta de influencia”.

El fondo, dijeron los investigadores, tiene ahora un puesto en la junta de Uber y es un importante respaldo financiero de la plataforma X. Un antiguo empleado de redes sociales de la empresa fue condenado en 2022 en un tribunal federal por robar datos de usuarios en nombre de Arabia Saudita, que recientemente condenó a muerte a un disidente con ocho seguidores después que usara la plataforma para publicar críticas sobre el régimen.

En un esfuerzo por conseguir que Suárez se comprometiera a ser invitado de honor en una cena VIP con la princesa Reema, la embajadora saudita, durante la cumbre de Miami de este año, el organizador le ofreció un incentivo: el acceso a un “grupo curado de presidentes ejecutivos y otros líderes empresariales de alto nivel”.

La oficina del alcalde respondió que Suárez asistiría.

Bienvenido a Miami (Beach)

Según contó Suárez en su discurso de apertura de la cumbre de la Florida, los planes para el evento de marzo tomaron forma tras recibir una llamada de Richard Attias, un consultor de relaciones públicas nombrado por decreto real para dirigir el ciclo de conferencias de Arabia Saudita.

“Vamos a hacerlo en marzo”, recuerda Suárez que dijo Attias cuando el alcalde contestó al teléfono.

No era una pregunta.

“¿Marzo de 2024?”, dijo Suárez.

“No, marzo de 2023”, dijo Attias.

“OK”, dijo Suárez, que respondió, aparentemente sorprendido por lo ajustado del plazo para dar la vuelta a una cumbre internacional, pero él y Attias lo consiguieron con la ayuda de un puñado de empleados municipales y del antiguo recaudador de fondos políticos de Suárez, según los correos electrónicos.

Nadie fuera de la oficina del alcalde estaba al corriente de los planes para la cumbre saudí, según la portavoz municipal Kenia Fallat.

El recaudador de fondos Brian Goldmeier recibió más de $90,000 del comité político de Suárez por las mismas fechas. Dijo que el dinero no era para trabajar en la conferencia de Miami, que dijo que hizo voluntariamente, sino para ayudar a un amigo estadounidense no identificado “con algunas ideas y contactos”.

Los correos electrónicos indican que Goldmeier y el principal asesor del alcalde Jeremy Schwarz eran los principales puntos de contacto para el personal de Attias, ya que les pasaban información y temas de conversación de los funcionarios sauditas.

En un correo electrónico en el que se agradecía al dúo su “apoyo constante” luego de una llamada de planificación con el alcalde a finales de febrero, el personal de Attias proporcionaba una “lista de deseos” de personas influyentes locales.

En los correos electrónicos no queda claro quién de la lista asistió realmente, pero en una lista inicial de asistentes confirmados enviada a finales de febrero figuraban varias personas con conocidos vínculos con el alcalde, incluida una docena de donantes recientes a sus campañas políticas.

Entre ellos se encontraban el fundador y presidente ejecutivo de MoonPay Ivan Soto-Wright y el presidente de Starwood Capital Group Barry Sternlicht, los cuales le donaron $500,000 y $100,000, respectivamente, al comité político que respaldó la candidatura fallida de Suárez a la nominación republicana a principios de este año. Los demás oradores donaron en conjunto más de $150,000.

El urbanizador inmobiliario de Miami Craig Robins, donante de Suárez que intervino en un panel titulado “Invertir en calidad de vida”, dijo que su invitación le llegó directamente de los organizadores de la conferencia y que esta había sido una experiencia “maravillosa”.

“Creo que Arabia Saudita es cada vez más importante en el mundo de las finanzas y la inversión”, dijo Robins en una entrevista. “El panel en el que participé fue extraordinario”.

Un panel.
Un panel. Graphic by the Herald. Image courtesy of the Future Investment Initiative

Miami no fue la primera ciudad estadounidense en acoger la serie de conferencias internacionales de Arabia Saudí, titulada FII Priority: un pequeño evento se celebró en Nueva York en septiembre de 2022, pero el programa muestra una lista de oradores limitada. No se incluyó al alcalde de Nueva York Eric Adams ni a ningún otro funcionario estadounidense.

Con el respaldo del alcalde de Suárez, la cumbre de la Florida atrajo a casi 850 invitados, según los organizadores de la conferencia.

Ninguna de las personas incluidas en los correos electrónicos de planificación de la conferencia se registró como agente extranjero en el Departamento de Justicia (DOJ), como exige la legislación federal para cualquier persona que participe en actividades de promoción política o relaciones públicas en Estados Unidos en nombre de un gobierno extranjero, salvo contadas excepciones. Eso podría ser un problema para el alcalde y su personal, de acuerdo con cinco expertos en la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, conocida como FARA, consultados para este artículo.

Los expertos dijeron que los cargos electos suelen organizar asociaciones mutuamente beneficiosas con gobiernos extranjeros, como los acuerdos de ciudades hermanas, pero, según ellos, trabajar bajo la dirección de los saudíes para planificar y promover una conferencia que beneficia principalmente al fondo soberano del reino probablemente requiera registrarse como agente extranjero. No hacerlo podría constituir un delito.

Joshua Ian Rosenstein, socio de derecho político de Sandler Reiff Lamb Rosenstein & Birkenstock, calificó los esfuerzos de planificación de la conferencia de Suárez como “precisamente el tipo de situación en la que el DOJ tiene un interés significativo”. En particular, dijo, porque se trata de un funcionario público.

Los fiscales federales han estado adoptando un enfoque cada vez más agresivo para hacer cumplir el estatuto FARA, antaño impreciso, después de las preocupaciones generalizadas de que actores extranjeros habían influido en las elecciones presidenciales de 2016, de acuerdo con Michael Sherwin, ex fiscal federal adjunto.

Sherwin se refirió a la detención del senador de Nueva Jersey Bob Menéndez, demócrata acusado de trabajar como agente no registrado para Egipto, y calificó el caso de una “advertencia” para los funcionarios electos. La advertencia, dijo, es que no hay exención política para el trabajo hecho predominantemente en nombre de un gobierno extranjero, sin importar si un político actuó con la intención de generar buena voluntad o hizo un favor que también proporcionó algún beneficio recíproco a los ciudadanos estadounidenses.

“Si uno hace esa labor de promoción, tiene que registrarse”, dijo Sherwin, “aunque no reciba ni cinco céntimos”.

Viaje de ida y vuelta

Sin que nadie lo supiera fuera de sus círculos más estrechos, Suárez regresó a Arabia Saudita a mediados de octubre. A diferencia de otras veces, Suárez no llevó a su seguridad policial, eliminando así el rastro de papel que crean sus sargentos financiados por la ciudad, que tienen que presentar solicitudes para acompañarlo fuera de Miami.

Sin los registros, no está claro cuánto tiempo permaneció el alcalde en Arabia Saudí ni qué hizo allí. Durante más de una semana, sus cuentas en las redes sociales solo mostraron material preparado sobre Miami.

La oficina del alcalde confirmó que el viaje ocurrió después de que los periodistas se enteraron por otras fuentes y preguntaron por su propósito. El comunicado decía que había viajado por asuntos privados pero que no había asistido al “Davos en el desierto” de este año, la séptima conferencia anual de FII, que coincidió con su viaje.

A pesar de la ausencia del alcalde, los organizadores de la conferencia de Riad seguían pensando en Miami.

“Estoy impaciente por estar en Miami. Me encanta Miami y Miami es la nueva América”, dijo Attias, presidente ejecutivo de la serie de conferencias del fondo de riqueza, a los periodistas en una rueda de prensa celebrada en octubre. Dijo que pronto se enviarían invitaciones para un evento previsto en febrero de 2024 en el sur de la Florida.

Suárez dijo que no fue invitado.

Créditos:
  • Sarah Blaskey: Reportera de investigación.
  • Tess Riski: Reportera del gobierno municipal.
  • Joey Flechas: Reportero de la ciudad de Miami.
  • Susan Merriam: Reportera gráfica.
  • Casey Frank: Redactora jefa de investigación.
  • Dana Banker: Redactora jefa.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2023, 4:28 p. m..

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