Miami-Dade planea construir la mayor planta de conversión de basura en energía del país
El viejo incinerador que se incendió el año pasado en Doral procesaba la mitad de la basura de Miami-Dade, lo que obligó al condado a enviar la basura unas 100 millas al norte.
Si todo va según lo planeado, podría ser reemplazado por lo que se anuncia como la instalación de conversión de residuos en energía más grande del país. Sin embargo, la decisión de dónde se levantará no se ha tomado.
AtkinsRéalis, la firma asesora del condado para el proyecto, dio a conocer el martes los diseños preliminares de una instalación que manejaría 50% más de que la antigua planta, destruida en un incendio en 2023. Esa operación de conversión de residuos en energía de la generación anterior quemaba casi 100 millones de toneladas de basura al año, pero también generaba quejas constantes de los vecinos por los malos olores.
La nueva planta, cuyo costo se calcula en $1,500 millones, tendría el potencial de convertir 4,000 toneladas diarias de basura en electricidad y combustibles alternativos. También existe la posibilidad que el condado agregue tecnología de captura de carbono para convertirla en una instalación de bajas emisiones, reduciendo las emisiones que alimentan el cambio climático, dijo la consultora.
“Estamos perfectamente posicionados para continuar apoyando a nuestro cliente de larga data con el desarrollo de un campus industrial verde de uso mixto que crea energía renovable”, dijo Steve Morriss, presidente de AtkinsRéalis en un comunicado de prensa.
La compañía tiene un contrato de 10 años y $65 millones con Miami-Dade para supervisar los permisos y cualquier contratista que finalmente sea seleccionado para construir la instalación.
La firma dio a conocer representaciones “conceptuales” por primera vez al público, pero no discutió el diseño en detalle. También dijo que la planta también sería una de las instalaciones de conversión de residuos en energía más nuevas del país, ya que solo se ha construido otra en los últimos 20 años.
Todavía hay debate y una difícil decisión política sobre dónde se ubicará la instalación, ya que la mayoría de las ciudades de Miami-Dade no la quieren en su patio trasero debido a quejas pasadas sobre los olores, el agua y la calidad del aire que rodean a los incineradores, incluido el operado por Covanta Energy en Doral.
Un informe publicado en mayo por otro consultor del condado que analizó tres posibles sitios, en la ubicación original de Doral, en el desaparecido Aeropuerto Opa-locka West y en una zona industrial en Medley, solo agregó combustible al fuego del debate en curso. Ninguno de los vecinos de las comunidades cercanas la apoya, a pesar de que la nueva tecnología tiene fama de ser más limpia y mucho menos maloliente. Cada sitio, según el informe, tenía sus pros y sus contras.
La ciudad de Miramar, por su parte, ha amenazado con demandar si se coloca en el sitio del Airport West, cerca de la frontera con Broward. Algunos grupos ambientalistas también hicieron campaña contra otro incinerador. La organización sin fines de lucro, Florida Rising, protestó para que el condado “innovara, no incinerara” y quería que el condado buscara opciones más orgánicas como el compostaje.
Sería el tercer programa de combustible alternativo de la firma consultora con sede en Tampa en el estado, pero su primera instalación de conversión de residuos en energía. AtkinsRéalis también ha trabajado con otros clientes de Florida en el pasado, incluyendo FDEM, FDOT, FTE, Miami-Dade Aviation y Port Miami.
Todavía no hay un cronograma de cuándo el condado decidirá sobre un sitio o cuándo podría comenzar la construcción.
Ashley Miznazi es una reportera de cambio climático del Miami Herald financiada por la Fundación de la Familia Lynn y Louis Wolfson II en asociación con Journalism Funding Partners.