Coral Gables se hace cargo de una casa emblemática que está al borde del derrumbe. ¿Quién tiene la culpa?
Afuera, en el muro que rodea un preciado enclave histórico inspirado en las villas de la Francia del siglo XVIII, una pequeña placa de terracota proclama la centenaria casa de dos pisos que se encuentra detrás como “Monumento Histórico de Coral Gables”.
Pero tras el muro se esconde una imagen impactante: un cascarón sin techo ni ventanas que, según las autoridades municipales del Gables, corre el riesgo de derrumbarse. De pasar así, también podría derrumbarse una casa anexa, igualmente histórica, que aún ocupan sus preocupados dueños.
Detrás lo que los frustrados residentes del famoso French City Village del Gables consideran años de desconcertante inacción por parte de una ciudad conocida por sus estrictos códigos de construcción y su ferviente preservación histórica, la creciente indignación pública y el estado cada vez más precario de la casa y su vecina han desencadenado una tardía campaña oficial para rescatar lo que queda de ella.
En una inusual medida de emergencia, las autoridades de Coral Gables tomaron esta semana el control temporal de 1021 Hardee Road para apuntalar la casa y evitar su derrumbe. El costo se facturará a sus propietarios, junto con las nuevas multas impuestas que ahora aumentan a un ritmo de $2,000 por día. El contratista elegido por la ciudad también impermeabilizará la casa vecina, que presenta graves goteras.
Vecinos y funcionarios municipales afirman que el misterioso fideicomiso privado dueño de la propiedad incumplió las órdenes de emergencia para estabilizar la casa, incluso cuando puso los restos a la venta en Zillow por $2.7 millones.
Pero nadie —ni las autoridades municipales ni los vecinos y conservacionistas, frustrados desde hace tiempo— puede explicar cómo Coral Gables, que este año celebra su centenario, permitió que la situación llegara tan lejos en uno de sus emblemáticos distritos históricos.
Los residentes de French City Village, uno de los siete enclaves arquitectónicos temáticos encargados hace un siglo por George Merrick, fundador de Coral Gables, afirman que, hasta hace poco, la ciudad hizo poco para atender sus quejas, incluso mientras la casa en 1021 Hardee, vacía desde su última venta en 2017 por 1$.2 millones, se desmoronaba lentamente.
La situación empeoró mucho después de que los propietarios quitaran el tejado del primer piso y parte del segundo hace un año, aparentemente preparándose para unas renovaciones que nunca se llevaron a cabo, para luego dejarala así, explicó Amy Schwartz, cuya casa comparte una medianera estructural, estilo casa adosada, y un tejado del segundo piso con la peligrosa ruina de al lado.
Como consecuencia, la junta de regulación de la construcción de la ciudad determinó en una orden del 21 de julio que las paredes de su casa se han agrietado. El agua de lluvia ahora se cuela en su casa desde el tejado y la pared, dañando las paredes y los pisos interiores hasta el nivel del suelo, explicó Schwartz.
Debido a que el techo de su segundo piso también presenta problemas estructurales, un contratista les ha aconsejado a ella y a su esposo no dormir arriba, donde se encuentran las habitaciones de la casa. En su lugar, han estado durmiendo en sofacamas en la planta baja, dijo Schwartz. Una lona azul ahora cubre el techo del segundo piso para evitar que entre agua.
“Hemos tenido mucho sufrimiento emocional. Hemos perdido prácticamente todo el valor de nuestra casa. Amo mi casa. Me siento muy especial viviendo en este lugar”, dijo Schwartz. “Pero lo que se ha permitido que ocurra al lado es simplemente inaceptable”.
La junta de construcción de la ciudad también encontró nidos de pavos reales e infestaciones de roedores y termitas en la casa 1021, además de montones de escombros de construcción.
La difícil situación de Schwartz y la casa 1021 es especialmente alarmante para los vecinos porque las casas de su cuadra, algunas de las más cotizadas en The Gables, están todas interconectadas, compartiendo muros de jardín y pabellones, y en algunos casos elementos estructurales. Las 10 propiedades en la zona norte de Hardee están dispuestas en un semicírculo que rodea la manzana, evocando un elegante barrio parisino. Al otro lado de la calle, en Hardee, se encuentran casas unifamiliares más grandes con un estilo ligeramente más rústico que también forman parte del histórico enclave.
Las villas conectadas presumen de una arquitectura refinada y exclusiva, incluso para los estándares de Coral Gables. Fueron diseñadas por un afamado arquitecto de la alta sociedad de la época, Mott B. Schmidt, quien también diseñó casas adosadas y casas de campo en Manhattan para los Astor, Vanderbilt y Rockefeller, y no escatimó en detalles suntuosos en sus diseños para la villa de Gables.
Los registros de propiedad del condado de Miami-Dade indican que el propietario de la casa es el Fideicomiso Juan M. Delgado. El difunto Delgado, un destacado constructor, era una figura influyente en Coral Gables. Su hija, Evangeline Delgado, residente de Gables y agente inmobiliaria, ha insinuado a funcionarios municipales y vecinos que ella es la propietaria de la casa, según afirman ambos.
Sin embargo, en una audiencia de cumplimiento del código a principios de este mes, un abogado del fideicomiso afirmó que ella no es la sucesora oficial del fideicomisario. Añadió, sin embargo, que desconocía quién era el fideicomisario porque estaba sustituyendo al abogado titular del fideicomiso, lo que dejó perplejos a los miembros de la junta y a los vecinos que asistieron a la audiencia. Los nombres de los fideicomisarios de los fideicomisos privados no son de dominio público.
“Fue increíble”, dijo Schwartz, quien asistió a la audiencia.
El socio gerente de la firma que representa al fideicomiso, Michael Peterson, no respondió a un correo electrónico ni a un mensaje dejado en su oficina.
Una portavoz de Coral Gables afirmó que la ciudad no ha podido determinar quién es el fideicomisario.
Evangeline Delgado, quien figura como agente vendedora en el anuncio de la propiedad de Zillow, no respondió a un mensaje de voz que se le dejó en su número de teléfono en la página web ni a un formulario de contacto completado por un periodista.
La vicealcaldesa de Coral Gables, Rhonda Anderson, calificó la incertidumbre sobre quién controla la propiedad como “una situación preocupante” que podría haber contribuido a su prolongado estado de deterioro. Otro factor, explicó, es que el fideicomiso de propiedad había estado utilizando contratistas privados para inspeccionar la renovación planificada de la casa. Dichos contratistas podrían haber presentado informes engañosos a la ciudad que indicaban el progreso de las obras de renovación, añadió. Se está llevando a cabo una revisión de este asunto y podría conducir a reformas, añadió.
“Siento que este fideicomiso ha estado jugando con la ciudad”, dijo Anderson.
Anderson comentó que se enteró del estado de la casa 1021 solo después de las elecciones municipales de abril, cuando le pidió al recién restituido administrador municipal, Pete Iglesias, que la revisara urgentemente. Iglesias había sido despedido dos años antes, tras elecciones previas, por un nuevo bloque mayoritario en la comisión municipal, pero fue recontratado después de que el alcalde Vince Lago y Anderson, aliados políticos, recuperaran la mayoría con la elección de este año a la comisión de un tercer aliado, Richard Lara.
“Le dije al administrador que era una de las primeras cosas que requería su atención debido a la magnitud de los daños en la casa y a los daños causados por la inacción de su vecino”, dijo Anderson, refiriéndose a la residencia Schwartz. “Ha actuado con gran rapidez para resolver esto”.
Iglesias rechazó las solicitudes de entrevista transmitidas a través de Anderson y la portavoz municipal, Martha Pantin.
Víctor Díaz, abogado y propietario de una vivienda en French City Village, quien ha liderado los esfuerzos de los vecinos para que la ciudad repare el desastre en la propiedad 1021, confirma que la participación de Iglesias impulsó a las autoridades tras años de escasa respuesta. Los inspectores municipales comenzaron a citar al fideicomiso, y las juntas de cumplimiento del código y regulación de la construcción de la ciudad celebraron audiencias sobre el asunto y emitieron órdenes de reparación en junio y julio.
Pero Díaz afirmó que esta acción solo se produjo después de que la propiedad llevara casi ocho años en desuso desde su compra en 2017 bajo la propiedad del fideicomiso Delgado, que la dejó vacía en preparación para una restauración integral, finalmente aprobada por la ciudad en 2021.
Solo se han realizado trabajos de demolición. No solo se quitó el techo, sino que los contratistas vaciaron las paredes interiores y el segundo piso se derrumbó. Estas ya no existen, dejando la casa como un cascarón vacío.
Evangeline Delgado finalmente dejó de hablar con los Schwartz, dijo Amy Schwartz.
“Inmediatamente comenzó a demoler el interior y solo trabajó esporádicamente”, dijo. “No nos habla. Nos ha hecho pasar mucho, a todo el vecindario. No está bien”.
La propiedad ha estado en la mira de la ciudad durante años. La han multado por múltiples infracciones del código que se remontan a 2019, cuando la junta de cumplimiento del código de la ciudad ordenó por primera vez al fideicomiso que asegurara y mantuviera la casa, dijo Díaz. Pero hubo poca acción posterior evidente por parte de la ciudad o los propietarios, agregó. Durante dos años, dijo, ha estado pidiendo a los funcionarios municipales que hagan algo al respecto, sin obtener una respuesta significativa.
En cambio, dijo Díaz, la ciudad parece haber otorgado al fideicomiso repetidas prórrogas para realizar las obras destinadas a salvar lo que describió como “una de las estructuras más históricas de la ciudad”. Al cuestionar las prórrogas, los funcionarios municipales no dieron ninguna explicación convincente, afirmó.
“La estructura quedó expuesta a la intemperie y hay escombros por todo el lugar”, dijo Díaz, excomisionado de la ciudad de Miami Beach y expresidente de su junta de preservación histórica. “Nos aseguraron que no habría más prórrogas. Seguimos esperando pacientemente. No pasó nada.
“Me horrorizó la total falta de explicación de por qué se permitía que ocurriera”.
La junta de regulación de la construcción, dijo, comenzó a imponer una multa diaria de $150 en noviembre del año pasado, “una cantidad irrisoria”, dijo Díaz.
Aun así, los propietarios no hicieron nada, dijo.
No fue hasta junio que la oficina de cumplimiento del código municipal celebró su primera audiencia pública en la propiedad en años para hacer cumplir la orden de reparación de 2019, dijo Díaz. La junta impuso un gravamen sobre la propiedad y luego concedió a los dueños tiempo adicional para cumplir.
En julio, la junta de construcción municipal declaró la casa como una estructura insegura y dio a los propietarios cinco días para hallar una solución. Ningún representante del fideicomiso se presentó a la audiencia, dijo Díaz.
Casi al mismo tiempo, en una audiencia a la que acudieron numerosos vecinos, la junta de cumplimiento del código determinó que los propietarios habían violado la estricta ordenanza municipal de “demolición por negligencia”, diseñada para evitar que los propietarios eludan las protecciones que prohíben la demolición de estructuras históricas al permitir que se deterioren. Evangeline Delgado, citada por la junta, no asistió.
La ciudad entonces se hizo del control al no realizarse obras en la propiedad antes de las 5 p.m. del lunes. El martes, los trabajadores marcaron la propiedad con una etiqueta roja, lo que significa que los dueños deben detener todas las obras en la casa.
En un comunicado emitido en respuesta a preguntas del Miami Herald, la ciudad informó que eligió a un contratista y otorgó permisos para apuntalar la casa y para impermeabilizar la residencia Schwartz.
Díaz y otros conservacionistas se preguntan por qué la ciudad tardó tanto en tomar medidas firmes y por qué no impuso su ordenanza de demolición por negligencia mucho antes.
“Es una pena que se haya permitido que esto sucediera”, dijo Karelia Carbonell, presidenta de la Asociación de Preservación Histórica de Coral Gables. “Tiene que haber una solución, y esperemos que sea más pronto que tarde”.
Carbonell señaló que la ciudad no ha dudado en el pasado en aplicar su ordenanza de demolición por negligencia, incluyendo un caso reciente.
Esto ocurrió en el caso de una cabaña de madera protegida en el Distrito Histórico McFarlane Homestead de la ciudad, que abarca un barrio afroamericano anteriormente segregado fundado por Merrick en el extremo oeste de Coconut Grove. Esta cabaña se había deteriorado hasta el punto de tener que ser demolida. La ciudad ordenó a los propietarios construir una reproducción exacta de la casa de dos habitaciones, la cual ya está terminada y ahora está a la venta por $995,000.
Un residente de French City Village desde hace mucho tiempo comentó que la pérdida de la casa 1021 Hardee dañaría significativamente el valor histórico del distrito debido a la estrecha interconexión entre las casas. Meg Daly creció en la zona sur del pueblo y ella y su esposo compraron la casa de enfrente en la década de 1990 para criar a su familia.
“Una de las razones por las que compramos fue el fuerte sentido de comunidad y la apreciación compartida por la historia y la historia de los edificios”, dijo Daly, creador del proyecto del sendero urbano y parque lineal Underline, que ahora está a punto de completarse bajo la línea elevada del Metrorail a lo largo de la US 1. “Nos encantó. Es un lugar tan especial. Es como transportarse a París, y eso es realmente un regalo.
“Hay una gran escasez de estos preciosos edificios, y el impacto de la desaparición de uno sería como destruir un barrio. Y una vez que desaparece, no hay forma de recuperar la historia.
“La ciudad suele estar muy vigilante, así que esto me sorprende mucho. No sé qué pasó.”
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de julio de 2025, 0:45 p. m..