Medio millón de residentes de Miami-Dade podrían perder los cupones de alimentos a medida que se prolonga el cierre
Una tarde reciente Yudisleine Tejada Rodríguez bajó las persianas y se sentó en el sofá del apartamento de una habitación sin ascensor que comparte con su hijo de 4 años en Overtown, Miami.
Le hizo señas para que se sentara con ella. Alex estaba de pie al otro lado de la sala, con la cabeza gacha y la mirada fija en una serie de videos de TikTok que salían del celular de su madre.
Solo la oferta de una merienda —un frasco de PediaSure— logró distraerlo. Pero a su madre le preocupa que la hora de la merienda pronto se convierta en un lujo que no se pueda permitir.
Como más de 42 millones de estadounidenses, Tejada depende del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, antes conocido como cupones de alimentos) para alimentarse a sí misma y a su hijo.
Pero si el gobierno federal permanece cerrado después del 1º de noviembre, los casi 3 millones de beneficiarios del SNAP en Florida —incluidos más de medio millón de residentes del condado de Miami-Dade— no recibirán nuevos fondos, según confirmó el Departamento de Niños y Familias del estado.
Eso representa un problema para Tejada, una empleada doméstica de 40 años que depende de los $290 que recibe el primer día de cada mes. Ya casi se le acabaron los fondos para octubre.
«¿Qué se supone que debo hacer?», preguntó Tejada.
«¿Cómo vamos a comer?»
Muchos residentes de Miami-Dade dependen del SNAP.
El sur de Florida es una de las regiones más dependientes del SNAP en el país. De las 10 áreas metropolitanas más grandes de Estados Unidos, la de Miami, que se extiende hasta West Palm Beach, tiene el mayor porcentaje de hogares beneficiarios del SNAP: casi el 15 por ciento.
Miami-Dade representa una parte importante de ese porcentaje. Casi el 22 por ciento de los hogares del condado dependen del SNAP para alimentarse, casi el doble del promedio nacional del 12 por ciento.
De esos hogares, tres de cada cinco incluyen a alguien mayor de 60 años, la tasa más alta de cualquier condado estadounidense, según un análisis reciente del Miami Herald de datos del Censo de EEUU. Dos de cada cinco incluyen un niño.
La línea de ayuda 211 de Miami para personas en crisis ha estado recibiendo un gran número de llamadas de personas con inseguridad alimentaria, según Servicios Comunitarios Judíos del Sur de Florida, la organización que opera la línea gratuita.
La organización sin fines de lucro afirma que sus clientes, muchos de ellos adultos mayores con ingresos limitados o fijos, perderán un promedio de $176 al mes en asistencia alimentaria.
“Para ellos, este es un problema enorme, y están muy preocupados por cómo van a poder comer siquiera una vez al día, y mucho menos tres”, dijo Sarah Katzenstein, directora de comunicaciones de la organización.
Symeria Hudson, directora ejecutiva de United Way de Miami, dijo que escucha lo mismo de sus clientes.
“Muchos están ansiosos por cómo podrán comprar comida el próximo mes, especialmente los adultos mayores”, dijo Hudson.
“No se trata solo de alimentos”, agregó, “sino de mantenerse a flote en medio del aumento de los precios”.
Ese es el dilema de Tejada. Más del 80 por ciento de los hogares de Miami-Dade que reciben el programa SNAP incluyen al menos a una persona que trabaja. Tejada, madre soltera, tiene un empleo de tiempo completo, trabaja 40 horas semanales como empleada doméstica por $14.50 la hora, lo que equivale a poco más de $2,000 mensuales después de impuestos.
Pero una vez que paga más de $1,800 al mes en alquiler y servicios, le queda muy poco para mantenerse a sí misma y a Alex.
Conseguir un segundo trabajo, lamentablemente, es imposible. Cuando Tejada no trabaja, lleva a Alex, a quien le diagnosticaron autismo recientemente, a sus sesiones de terapia de conducta. Y sin familia en Miami, no tiene con quién dejar a su hijo cuando no está en la escuela.
El dinero del SNAP que Tejada recibe cada mes “es más para [Alex] que para mí”, dijo. Esos beneficios, más lo que no gasta en vivienda, apenas le alcanza para comer y vestirse.
“Aunque trabajo, [la ayuda del SNAP] es fundamental”, dijo. “Porque a veces todo mi dinero se va en el alquiler; ¡es carísimo!”.
Incluso con la ayuda alimentaria, Tejada tiene que ir al menos una vez por semana a los bancos de alimentos gratuitos.
¿Y si el dinero del SNAP no llega el sábado?
“Sinceramente, no sé qué voy a hacer”, dijo Tejada.
¿Cómo va a comer la gente?
El cierre, que ya dura un mes, no muestra señales de terminar, al menos no pronto. Los demócratas han instado al gobierno de Trump a utilizar los fondos de contingencia del Departamento de Agricultura —$3,000 millones— para garantizar la continuidad del programa SNAP durante el cierre del gobierno. La Casa Blanca ha rechazado la propuesta.
Algunos estados, como Virginia y Luisiana, han declarado el estado de emergencia para desbloquear los fondos necesarios para alimentar a sus residentes. El gobernador Ron DeSantis aún no ha respondido a la solicitud de los demócratas estatales para implementar una medida similar en Florida.
En el Congreso, se han impulsado iniciativas para mantener la financiación del programa SNAP. La representante republicana de Miami-Dade, Maria Elvira Salazar, copatrocinó esta semana la Ley para Mantener la Financiación del SNAP, que, como su nombre indica, garantizaría los pagos durante el cierre del gobierno. La representante demócrata de Miami-Dade, Frederica Wilson, expresó al Herald su apoyo a la propuesta.
El senador republicano de Missouri, Josh Hawley, presentó una medida similar en el Senado a principios de esta semana.
Su aprobación podría ser crucial. Tan solo en Miami-Dade, los pagos del programa SNAP superan los $3 millones diarios, según un análisis del Herald basado en datos del Censo y del Departamento de Agricultura.
“Jamás podríamos reemplazar lo que proporciona el gobierno federal”, declaró la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniela Levine Cava, en una rueda de prensa el miércoles.
En cambio, hizo un llamado a los residentes que puedan contribuir con lo que esté a su alcance. “Siempre se agradece la comida para nuestros vecinos”, dijo, pero las donaciones en efectivo a bancos de alimentos como Farm Share y Feeding South Florida tienen el mayor impacto.
Los residentes de Miami-Dade que corren el riesgo de perder los beneficios del SNAP deben buscar el banco de alimentos más cercano o llamar al 211 para obtener información sobre programas de distribución de alimentos y ayuda financiera, agregó la alcaldesa.
A medida que el cierre se prolonga, Servicios Comunitarios Judíos informó que ha estado brindando apoyo financiero adicional y alimentos a clientes que no pueden salir de casa, así como tarjetas de regalo para alimentos y supermercados a quienes normalmente reciben beneficios del SNAP. La organización judía sin fines de lucro espera un aumento considerable en la cantidad de personas que solicitarán ayuda en los próximos meses.
“Estamos disponibles para cualquier persona que necesite asistencia”, dijo Katzenstein, aunque reconoció las limitaciones de la organización.
“Por supuesto, nuestros recursos son algo limitados”, agregó. “No podemos atender a toda la comunidad, por lo que, nuevamente, es fundamental que colaboremos con nuestros socios comunitarios”.
Lauren Costantino, reportera de religión del Miami Herald, contribuyó a este reportaje.
Esta historia se produjo con el apoyo financiero de patrocinadores como The Green Family Foundation Trust y Ken O’Keefe, en colaboración con Journalism Funding Partners. El Miami Herald mantiene el control editorial completo de este trabajo.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de octubre de 2025, 11:57 a. m..