Renovar el TPS se ha convertido en un proceso engorroso
Julio Javier Padilla Montoya, un hondureño que vive en Miami, es uno de los miles de inmigrantes indocumentados que gozan de la protección temporal renovable que permite que ciertos centroamericanos sin papeles puedan residir y trabajar en los Estados Unidos sin temor a ser deportados.
Esencialmente, cada 18 meses tienen que solicitar la renovación de su permiso de estadía y trabajo conocido como Estatus de Protección Temporal o TPS (por sus siglas en inglés Temporary Protected Status) que incluye un permiso de trabajo a un costo de $380, así como un pago adicional de $85 para asegurar que la agencia de Inmigración les tome las huellas dactilares.
Además, cada solicitante del TPS tiene que renovar su licencia de conducir, si es que la tiene, a un costo de $48. Y en algunos casos, ciertos solicitantes se han topado con problemas en la renovación de sus licencias de conducir. En lugar de poder renovarlas por 18 meses, que es la duración del TPS, han tenido que renovarla solo por un año y luego han tenido que regresar y renovarla por seis meses más.
"La renovación del TPS se ha convertido en un proceso engorroso", dijo Francisco Portillo, presidente la Organización Hondureña Francisco Morazán, quien ayuda a miles de centroamericanos a obtener y renovar su TPS.
Pasa todos los años en todo el país a hondureños, salvadoreños y otros que tienen TPS,
abogado Nelson A. Castillo
Portillo dijo que la renovación de la licencia de conducir creó uno de los retos más importantes para el proceso.
"Las personas iban a solicitar la licencia, llevaban su recibo, y se les daban por año", dijo Portillo. "Y después cuando ya se les vencía el año e iban a renovar nuevamente por los seis meses que les hacían falta les volvían a cobrar".
Portillo dijo que esa situación era más frecuente previamente, pero que en las renovaciones más recientes el problema no ha surgido de nuevo, excepto en casos aislados.
Pero un abogado de inmigración en Los Ángeles, California, dijo que en su experiencia, el problema continuaba pasando.
"Pasa todos los años en todo el país a hondureños, salvadoreños y otros individuos que tienen el TPS", dijo el abogado Nelson A. Castillo. "El problema es que el gobierno, por alguna razón, no entiende que cada vez que el Servicio de Ciudadanía e Inmiración de los Estados Unidos otorga una extensión de TPS, también otorga una extensión automática de la duración del permiso de trabajo otorgado a los que tienen TPS".
Por ende, agregó Castillo, estas acciones del gobierno están causando gran perjuicio a los que tienen TPS porque pierden las licencias de conducir o son despedidos o suspendidos de sus empleos porque sus empleadores creen que su permiso de trabajo ha expirado.
A Padilla Montoya, el hondureño que vive y Miami y tiene TPS, le pasó.
"Prácticamente estábamos pagando dos veces al año por la licencia de conducir", dijo Padilla Montoya en una entrevista telefónica con el Nuevo Herald. "A mi me ocurrió dos años atrás que me pasó eso. Dos años seguidos tuve que hacer eso".
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Esta historia fue publicada originalmente el 7 de septiembre de 2016, 4:58 p. m. with the headline "Renovar el TPS se ha convertido en un proceso engorroso."